22 feb. 2009

367. palopalomalo

Epígono, el voto roto y el venado muerto... han sido los nombres que se me ha ido ocurriendo para este post, pero ahora mismo me doy cuenta de que todos estos nombres tienen una característica común, mi desagrado ante algo que leo, oigo o veo: Marías dice hoy que muchos de los estudiantes de guión desconocen por completo la historia del arte al que van a dedicarse [el cine], no como él, que ha visto ha leído y ha dicho todo -qué irritante; tarek William Saab, el gobernador del estado Anzoátegui, en Venezuela, rompió su voto el domingo pasado delante de las cámaras y volvió a votar -lo que es un delito-, pero la que fue presa fue una señora de ochenta años cuyo voto -realizado por otra persona- no correspondía a sus deseos -repugnancia ante la impunidad del pésimo poeta que gobierna el estado oriental; el ministro español Fernández Bermejo caza sin licencia porque "se le pasó" sacarla -sin comentarios y a la espera de que le metan una multa, como corresponde, y él debería ser el primero en promoverla.
Palo, palopalomalo, es la única palabra que se me ocurre, aunque sea un poco represiva. Pero es que... ¡francamente, chico!

20 feb. 2009

366. Cernunnos


-¿Puedes creer? -dijo el cazador a Cernunnos -¡No tengo licencia para matarte!
-Sin embargo, me disparas, ministro -respondió Cernunnos y engrameó las testa.
-Es que esa es mi naturaleza.
-¿Y las leyes? ¿No se supone que tú defiendes las leyes?
-¡Ah! Pero para que los demás las cumplan, hijo, para que los demás las cumplan -concluyó el ministro cazador, apuntando con gran destreza al entrecejo de Cernunnos, que decidió seguir comiendo yerba.
"Quién sabe", caviló el dios, "quizá también se habrá olvidado de cargar la escopeta."

19 feb. 2009

365. Boing


Es el sonido que se usa el los dibujos animados para cuando algo rebota, generalmente contra una superficie elástica, pero también puede ser el asfalto, pero nunca el fondo de uno de los precipicios por los que cae el coyote, porque siempre suena un lejano ¡pooof! En Venezuela, muchas veces la cabezas de algunos sirven para hacer ¡boing!
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    No encuentro otra explicación para este "autosuicidio", como habría dicho en su momento Carlos Andrés Pérez, el gemelo de Hugo Chávez. Que más de cinco millones de personas entiendan las aviesas intenciones del presidente de Venezuela al querer perpetuarse en el poder produce alivio; pero este alivio desaparece muy pronto cuando constatas que ¡más seis millones! son lo suficientemente irresponsables como para no darse por enterados. La democracia, único sistema que tiene botón de autodestrucción con forma de urna electoral (por algo las llamarán urnas...), permite que sus más enconados enemigos lleguen al poder desde donde pueden desactivarla. Si no, piensen por un momento en la clase de elementos que dirigen las isntituciones y rodean a Chávez: Tibisay Lucena (CNE), Cilia Flores (Asamblea Nacional), Clodosbaldo Russián (Fiscalía), Alberto Muller, Jorge Rodríguez, Mario SIlva (PSUV). Y porque me da pereza nombrar a la lista de parásitos y resentidos que dirigen algunas instituciones culturales del país...
    Boing: es el sonido que se oye cuando los nudillos de la democracia percusionan sobre las cabezas de estos sinvergüenzas.
    Qué tristeza, vale.

9 feb. 2009

364. Muérete que no...



Gracias a la exquisitez de la ya famosa Merche, de Grosso Modo, he descubierto este primor de conejita, imagen del blog de diseño Fifi Lapin, que no puede ser mejor respuesta a las bastas y decimonónicas pretensiones del presidente venezolano de quedarse per saecula saeculorum en el poder. "Muérete que no", parece decir la conejita, y nunca antes una voz suave y cantarina ha sido tan contundente. Me apunto a esta imagen, quizá con la ilusión de parecer fashion (uno, tan gocho y lejano a ese territorio), pero también para que la estética no deje de ser esa arma afilada con la navaja de la eutrapelia: muérete que no, Hugo, muérete que no...
Si es que no debería de ser necesaria tanta explicación, pero parece que hay una parte del mundo europeo (una parte de la izquierda europea roussoniana) a la que le parece apropiado que un país tan atarasado como Venezuela se maneje bajo la oxidadísima tesis del gendarme necesario, figura (con toda razón) odiosa si la representan Berlusconi o Aznar o Putin o los hermanos Kaczynski, temibles gemelos polacos, pero graciosa, amable, deseable, risible, ponible si se trata de Chávez o el nepotismo gerontocrático de Cuba. No, amigos, los venezolanos también tenemos derecho a manejar muchas opciones para elegir; y aunque algunos me tilden de ingenuo porque creo que yo elijo libremente (pues en el fondo la conspiración de los Iluminati controla el mundo, el club Bildelberg ya decidió por mí, los de Skulls&Bones ya trazaron mi vida), me gustaría pensar que el año 2025 no voy a ver la misma cara enajenada, tramposa y llena de odio del señor al que, si los dioses son benignos, sólo le quedan cuatro años de gobierno (los mismos, en principio, que a mr. Barack Obama), que ya es bastante para hacer algo por el país. Lo que pasa es que si no hubiera tantos procesos electorales, al gobierno venezolano no le quedaría otra opción sino gobernar y administrar los recursos; y ahí sí que se les pone fea la cosa, porque es algo que no han aprendido a hacer en los diez años que ya llevan dilapidando los cientos de miles de millones de dólares que el petróleo ha echo manar. Es que los maletines que viajan por América Latina son muchos y hay que tenerlos llenitos de billetes siempre...
Y cada vez que oigo (o leo) a algún europeo hablar del hombre nuevo latinoamericano y la revolución bonita (mientras pone la mano para que se la unten de lustrosos billetes verdes), sólo se me ocurre decirles que ojalá España no tenga que sufrir otros cuarenta años de Franco, ni Italia a Mussolini, ni Alemania a Hitler, ni Rumanía a Ceauşescu; porque ese día, igual me arrimo donde ellos y les ofrezco mi experiencia como ciudadano libre en una dictadura de militares y brontosaurios a cambio de unos módicos (y revolucionarios) euros.