31 mar. 2007

289. Narrativas, 5

Narrativas es una revista de narrativa contemporánea en castellano que ya lleva cinco extensos y muy nutritivos números, y cuyos editores son Magda Díaz y Morales y Carlos Manzano. Hace unos meses, Magda, que tiene su muy interesante y muchas veces erudito blog Apostillas literarias (que desde luego tengo agregado en mi feedreader) me invitó a participar en su proyecto editorial y yo, encantado, le envié Un ataque de lentitud, con la esperanza de que la red ayude a difundir la palabra de esas voces no tan secretas. Me parece que se han propuesto una periodicidad trimestral y, sabiendo cómo es esto de hacer una revista (cuánta pasión, cuánta voluntad, cuánta constancia, cuánto optimismo hay que ponerle), sé que se trata de un esfuerzo muy loable y que hay que aporvechar: así que pásense varias veces por allí y vayan leyendo los textos que los colaboradores han enviado en estos cinco números; nunca se sabe dónde se puede esconder un gran narrador, un gran ensayista, un futuro crítico que hará las delicias de los lectores del futuro, que será el Alfonso Reyes de nuestros nietos o el Darío de las princesas tristes, qué tendrán las princesas del siglo xxii. Es obvio que la literatura es ese negro heraldo que no anuncian, que no ha llegado aún. Por lo pronto, sabemos que hay un par de editores que apuestan encantados por el gozo de la palabra en la red. No se la pierdan, no se arrepentirán. Y vean el índice de este número nuevo:

Narrativas, 5
Abril-Junio 2007

Ensayos
Verse a través del Otro en la Lima decimonónica, por Martín Palma Melena
"El Túnel”, ejercicio deconstructivo, por Julio Salinas Lombard
La poesía luminosa y feroz de Sol Acín, por Mercè Ibarz
Vigilancia y Fuga en “Mano de obra” de Diamela Eltit, por Mónica Barrientos

● Relatos

Después de tantos años, por José Ovejero
Cuando yo era sordo, por Leopoldo de Trazegnies Granda
Roma, laberinto de espejos, por Carlos Montuenga
La última cobardía, por Jorge Carrasco
Sin remitente, por Gabriela Urrutibehety
El acompañante, por Andrés Fabián Valdés
Un ataque de lentitud, por Juan Carlos Chirinos
La viuda negra, por Rosa Silverio
Las pestañas de Guimard, por Juan Carlos Márquez
El olor de la ceguera, por Graciela Barrera
Descubriendo sueños, por Mónica Gutiérrez Sancho
Mientras siga escuchando la misma estación, por Iván Humanes Bespín
La lámpara de plata, por José Manuel García Marín
El remolino, por Miguel P. Soler
Azogue, por Luis Pita
La frontera es un buen lugar para vivir, por Agustín Cadena
La Caperucita y el abuelo feroz, por Pablo Lores Kanto
Una vieja historia, por Luisa Miñana
Las cien pesetas, por Fernando Sarriá
El juego de las estatuas, por Antonia Romero
La sonrisa de los hipócritas, por Eduardo Martínez Carnicer
Huidobro literal, por Jorge Etcheverry
Como un hombre que sobrevuela el mar, por Pepe Cervera
Pinche Lupita (o de cómo se me escapó), por Paul Medrano
La orilla, por Moisés Sandoval

Reseñas
“La vida nueva” de Orhan Pamuk, por Blanca Vázquez
“Un sueño comentado” de Rubi Guerra, por Agustín Cadena
“Historia de la belleza” de Umberto Eco, por Antón Castro
“Guía de Hoteles inventados” de Óscar Sipán y Óscar Sanmartín, por Sabas Martín

Miradas
Irène Némirovsky y el abandono, por María Aixa Sanz
"La Historia de Joel" de Henning Mankell, por Sfer

Tiras Insulsas
Emilio Jio - DaniFrame

Novedades editoriales

Noticias

288. Votos


¡Bebamos de la copa que El Greco nos ofrece y absorbamos la sabiduría milenaria de la serpiente! En ella se encuentran las respuestas a todas nuestras dudas, y el dolor de su mordedura (el licor siempre muerde al paladar) será simple tránsito hacia el mundo del conocimiento. Sólo si estamos dispuestos a entregar parte de nuestro corazón seremos llamados a entender los susurros que el pequeño dragón desea enseñarnos; sólo si fingimos que nos despojamos de la ceguera que nos cubre nos será dado aprender la lengua secreta de los reptiles que vuelan. Igual que hicieron Baudelaire, Goya y Ramos Sucre. ¿Hay alguien, por dios, que no quiera penetrar el blando tejido de las respuestas? Quizá los ciegos de sí mismos, o los que pisan fuerte creyendo que ya llegaron. Pobre futuro el de esos, entonces.

30 mar. 2007

287. La lealtad del/al caudillo

No es un sentimiento recíproco como la suma de las partes no es mayor que el todo; cada individuo está en la obligación de guardar reverencial fidelidad e incondicional lealtad hacia la figura del caudillo, pero el caudillo, por razones que sólo él sabe, puede traicionar al más perruno de sus adeptos. Esto no sólo es aplicable al tiranuelo que gobierna Venezuela y al anciano enfermo pero feroz que ha mantenido a Cuba bajo su bota en el último medio siglo, sino a todo aquel que ejerce una posición de poder y pretende que se le rinda culto y reverencia sin tener que dar nada a cambio, salvo la alegría de estar a su lado. Mucha gente se alegra de que, como represalia a sus dueños, un canal como Radio Caracas Televisión sea privado de su derecho a transmitir en abierto, y muchos lo consideramos una muestra clara (pero previsible) de la dictadura que poco a poco se fue instalando en nuestro país sin que el mundo la llegara a calificar como tal, gracias a errores, intereses y desidias de todo tipo. Y aunque a mí personalmente el señor Granier no me es nada simpático, y sé por algunos amigos que trabajaron allí que se trata de una persona déspota que ejerce el poder como le entra en gana (exige lealtad y da patadas en el culo), sigo pensando que no se le castiga por comportarse con la misma arbitrariedad que -oh, casualidad- su enemigo Hugo Chávez. El caudillo, por naturaleza, tiende a eliminar a los otros caudillos; el caudillo, por naturaleza, sabe cuándo hacerse la víctima y cuándo tener corazón de hielo; el caudillo es, cuando le conviene, el pueblo y, cuando no, azote del pueblo. Y quizá por eso Bolívar -caudillo arbitrario como el que más- sabía que el que se prolonga en el poder es el candidato perfecto para convertirse en tirano. ¿Debe haber democracia en la calle pero no en las empresas? ¿Debe haber democracia en las asambleas pero no en el palacio presidencial? ¿Es el poder de los dioses indefinido?
Que se hagan estas preguntas los que blanden el poder, antes de que sobre ellos caiga el inevitable brazo de la justicia, esa ciega insensata.

29 mar. 2007

286. ¿Aló, presidentes?

¿Es esta una metáfora de Venezuela y España?

Cuando suena el teléfono (antes hacía ring, ahora hace de cualquier forma) y contestamos, solemos utilizar una pregunta para establecer contacto y que así tenga lugar el modelo de la comunicación, emisor.receptor, que intercambian los lugares a medida que se lanzan un mensaje u otro, como si fuera la pelota de un partido de tenis. En Venezuela, el galicismo (o tal vez anglicismo) que se usa como interjección para contestar es ¿aló?, pero en España es un verbo, ¿diga?; aunque hay secretarias cariñosas en Caracas que perfectamente pueden decir sí, buenas tardes, ¿con quién deseas hablar, mi amor? El asunto es que cuando preguntamos generalmente esperamos una respuesta, pues no es necesario que caminemos por el mundo lanzando preguntas retóricas a la naturaleza que no puede contestarnos sino con rayos y centellas, por más que se oponga y hagamos que nos obedezca.
Y toda esta disquisición interrogativa me vino a la cabeza el martes cuando vi Tengo una pregunta para usted, un programa donde el presidente del gobierno español se enfrentó a las preguntas de cien ciudadanos (suponemos que escogidos con el cuidadoso azar que da el poder) que no se cortaron a la hora de reclamarle cosas de su gobierno como la situación con ETA, el desempleo, la vivienda. La pregunta más famosa, ya lo saben, es la del precio del café, que ZP no atinó: hace años que un café dejó de costar 80 céntimos, exactamente el día en que España entró en el imperio del euro. Por ejemplo, si el 31 de diciembre El País, El Mundo, o el ABC costaban 100 pesetillas de nada, el 1 de enero, el día siguiente, pasaron a costar 1 eurazo, que son exactamente 166,386 pesetas de nada. O sea, nos aumentaron 66,386% el precio del periódico y eso que se habían pasado meses anunciando que nada iba a subir. Yo te aviso, chirulí. En todo caso, ahora existe un nuevo tipo de café en España: el zp, que se puede tomar con leche o solo, al gusto del consumidor, y por apenas 80 céntimos (que son 132 pesetas, by the way).
Total que Zapatero dio la cara, y el 19 de abril la dará Rajoy. A ver qué le preguntan. Es una sociedad democrática y los ciudadanos tiene derecho de pedir cuentas.
¿Ocurre lo mismo con Aló, presidente? ¿Pueden los venezolanos ir a ese costoso programa y preguntar abiertamente a Chávez por los chanchullos en la producción petrolera, los regalos de dinero a otros países, el fracaso de las cooperativas o los 8 mil millones de bolívares desaparecidos del plan Bolívar 2000 en Trujillo, por ejemplo? ¿O este programa contradice su nombre y tan solo es el larguíiiiiisimo monólogo de un narcisista-leninista como lo llama Andrés Oppenheimer?
Qué alegría me dio ver que la gente recriminaba a Zapatero por su (muchas veces errática) política antiterrorista con ETA y su desapego a la calle (aunque él, a mi modo de ver, supo navegar por esas aguas y contestó con dignidad y me parece que sin hipocresía: y la honestidad es un grado); pero qué tristesísima me dio pensar que, al mismo tiempo que España busca más y más vías para alimentar su próspera democracia, en mi país seguimos con paso firme hacia el siglo xix, en busca de las montoneras y los caudillos, los taitas y los hombres fuertes y machos que nos digan qué hay que comer, qué hay que vestir y cómo hay que pensar; y tenemos muchos petrodólares con qué alimentar al monstruo: no olviden que Chávez dispone de más de 71 mil dólares anuales sólo para zapatos (casi 153 millones de bolívares), según nos ilustró Rafael Osío Cabrices aquí. ¿Aló, presidente Chávez? ¿No le puede prestar 80 céntimos a Zapatero para que se tome tranquilo su café? Zapatero, toma tu zapato, parece contestar Chávez ahíto de riquezas.

285. Otro grande: Antonio Gasset

Todo el que haya visto ese excelente programa que es Días de cine recordará las frases de Antonio Gasset cada vez que se tiene que ir a publicidad. Anoche, por ejemplo, dijo que en este periodo vacacional tuviéramos cuidado en las carreteres, pero también pidió a los costaleros que no se metieran mano cuando llevaran en procesión a la figura que sufre. El costalero, explico ingenuo para el que no sepa, es el miembro de una cofradía de semana santa que se encarga de llevar el paso con la representación de la virgen, cristo, etc. Y ahora no sé si son lo mismo que los kukluxklanes que merodean por estas fechas con su devoción.
Es una pena que Antonio Gasset vaya a jubilarse, como he leído por ahí, porque el ente público que es TVE va a mandar a retiro muchos de sus trabajadores con más edad, creo que a los de más de 50 años. Y yo me pregunto, ¿quién va a sustituir a este maestro de la irónía y la cinefilia? El programa que conduce, de más está decirlo, es quizá el único que existe en la televisión española entretenido y de gran ayuda al mismo tiempo para estas cosas de ir a ver películas. Y, como Redes, esa maravilla sobre la ciencia, está relegado a las madrugás más viles, en beneficio de los miraquienbailas, operacionestriunfos y demás basuritas de la caja patontos.
Les dejo, para que lo disfruten, un ramillete de frases de Gasset, que saqué de aquí, para que lean, si no lo han visto, cómo se las gasta maese Antonio:
“Llega el momento de la publicidad, disfrutad del cine si podéis. Si no, también tenéis la música, la literatura o incluso la historia, a no ser que queráis ser presidente del Gobierno.”

“Servidor se confiesa seguidor de Philip K. Dick, quizás por ello me he convertido en un trastornado.”

“Jeunet es el director de ese engendro, película para algunos (estaban equivocados), ladrillo para otro (estábamos en lo cierto) que fue Amelie.”

“Ahora vamos con "El señor de los anillos", película basada en un famosísimo libro... que yo no me he leído. Sin embargo, les diré como anécdota, que algunos de mis amigos tienen, en una estantería totalmente vacía, junto con su foto de sus vacaciones en Calasparra, un ejemplar de “El señor de los anillos”.”

“...Lo mejor del festival de Venecia, mi acompañante, aunque por desgracia este enamorada de otro.”

“...Soy consciente que a la hora de emisión de mi programa solo puede ser visto por un puñado de poli toxicómanos insomnes.”

“Tan guapa actriz como mala la película que ha venido a promocionar.”

“Ben Affleck es a la buena interpretación lo que un pepinillo cocido a la alta cocina.”

“Se estrena estos días la película El último samurai, protagonizada por el ex-marido de Nicole Kidman, único dato destacable de este actor llamado Tom Cruise.”

“Para ir al cine con esta cartelera hay que tener coeficiente intelectual negativo.”

“Veamos el reportaje de Mar adentro que ha realizado mi compañero y amigo Alberto Bermejo, el único de todo el equipo al que le ha gustado la película.”

“Y ahora, si nos perdonan, vamos a hablar de cine español.”

“Es incuestionable que Kill Bill es una virtuosa obra de dirección. Lo que es cuestionable es si es algo más.”

“Sé que aguantaran a estas altas horas de la noche el momento de publicidad ya que al regreso tenemos un especial del salón del cine erótico de Barcelona….”

“¿Qué seria de nosotros sin un país inteligente como es Francia?”

&lquot;Buenas noches a todos, pero antes de despedirnos, un consejo: no os droguéis, porque la ingesta de estas sustancias puede producir efectos indeseados. Un amigo mío se tomó el otro día cierta pastilla y creyó ver a George Bush leyendo un libro"

“Y llegamos a la pausa en este programa del que tan orgullosos nos sentimos. No así de algunas compañeras de la 7ª planta de Torrespaña que fuman saltándose la norma que tanto nos beneficia a todos.”

“Les deseo que pasen una buena semana, sea lo que sea lo que hayan decidido hacer, incluso si es de Nazareno auto flagelante.”

“Aprovechen la pausa para revisar su agenda de amigos, encontrarán que han malgastado su preciado tiempo y paciencia en conocer a un montón de ineptos, no se corten, cojan un boli y táchenlos.”

“Durante la pausa publicitaria, rezaré con la esperanza de que ninguno de sus hijos se haya presentado al casting de Operación Triunfo.”

“Nos vamos con la esperanza de que ninguno se deje llevar por los fanatismos religiosos, políticos o sexuales: los primeros por no llevar a nada, los segundos porque el objeto de deseo suele ser un idiota de renombre y los últimos por las continuas frustraciones.”

“Antes de despedirme, felicitar a todos los barcelonistas por el reciente titulo de liga conseguido por mi equipo. En esta vida hay pocas cosas tan grandes como el Barcelona.”

“Llego la pausa, evitar cambiar de canal en estos minutos no vaya a ser que os encontréis con esa mujer con ansias de fama, exhibiéndose en publico, justificando un frío asesinato.” (se refería a la mujer que ayudo a morir a Ramón Sampedro, reconociendo su responsabilidad en un programa de la tele)

“Llego la hora de la pausa... espero que puedan contener durante unos minutos los impulsos sexuales de vuestras parejas... si no puede ser, no puede ser... en cualquier caso volveremos después de la publicidad con el sector mas casto de la audiencia.”

“Vamos a una pausa publicitaria, que será tan corta como el sueldo del presentador.”

“Hasta el próximo programa. No sabemos ni qué día ni a qué hora nos pondrán, de modo que estén atentos.”

“Sed buenos, y si por lo que fuera no podéis, seguid siendo malos, la diferencia es mínima.”

“Quiero aprovechar, como amante de la Fórmula 1, para felicitar al corredor alemán Michael Schumacher por su triunfo en el Gran Premio de San Marino. Da gusto ver en lo más alto del podium a personas ni fatuas, ni engreídas, ni desagradecidas. Espero que continúe la racha.”

“Hola, buenas noches. Hoy les hablo desde Torrespaña en Madrid, más conocido como el pirulí, que con su forma fálica es un símbolo de la modernidad de esta ciudad. Como modernas también son las vidrieras de la Catedral de la Almudena y las pinturas del altar de un tal Kiko no sé qué. Por cierto, igual de horribles que algunas películas.”

“Cuando vuelvan de la publicidad me habré desnudado y me tiraré al mar (En Cannes)”. Evidentemente a la vuelta de la publicidad dio su explicación: "Era un patético intento por mantener la audiencia.....”

“La verdad es que hay días que no sé dónde refugiarme políticamente.”

“Ahora pueden ustedes hacer un montón de cosas aprovechando los interminables minutos de publicidad.”

28 mar. 2007

284. Partido Úguico Socialista

Así se llama, me dice desde Venezuela mi más gracioso informante de la realidad nacional, el partido que el tabaratodamedos presidente de nuestro país quiere fundar a su alrededor, como la gallina maternal que agrupa a sus pollitos bajo sus alas. El Partido Úguico Socialista (¡PÚS!) venezolano tendrá como consigna principal hacia mi presidente todo, contra mi presidente nada. Uno de los primeros logros del partido será el estreno, hoy, del primer programa nepotista del mundo, el Aló, Adán, del hermanito Adán Chávez, que va a ser como llamar por teléfono al Paraíso: ¿Aló, Adán? ¿Está Evo?, y así por el estilo.
Es que cuando hay malos gerentes en un país no se puede esperar sino habladera de pistoladas como arroz.

27 mar. 2007

283. Retina expuesta

Nuestra retina está expuesta a todo tipo de luces, de imágenes, sobre todo cuando vemos televisión. Nuestra retina tiene una memoria fabulosa y cada grano, cada textura, cada forma nos remiten a un aspecto específico del mundo. No en balde venimos de esos prehomínidos capaces de distinguir la pequeña y apetitosa fruta roja de entre las ramas que la ocultaban. Hoy, esta capacidad sólo nos sirve para clasificar las sopotocientas imágenes que nos llueven a cada momento, por ejemplo, a través del televisor. Ocioso como soy cuando pasan propagandas, me puse a robar y a robar imágenes de la tele, para ver qué es lo que mis ojitos cansados se tragan cada noche; y descubrí que, más allá de la basura habitual contra la que luchamos para seguir viviendo y para no arruinarnos, a veces, y sin nosotros saberlo, la retina se queda con un detalle, con un aspecto que de seguro no fue pensado por el creativo de la agencia para vender su mínimo carro, su detergente perfecto, su alimento feliz de colesterol, sino que fue el paciente trabajo de algún artista que, mientras espera que su obra se haga célebre o por puro amor a hacer las cosas bien, saca tiempo para trabajar en el mundo de la publicidad y aprovecha para llenar las pantallas de los hogares con cientos de imágenes que-ocultas-nos dicen más de nuestro mundo que cien eslóganes o veinte novelas. ¿Cuántas historias comienzan en cada una de estas fotos? ¿Cuántos finales se hicieron aquí?















282. Felinidad

Hay veces en que es mejor estarse como los gatos; echado, pensativo, sin pensar. El otro día le descubrimos a Siro la trampa: se hace el loco, como si no tuviera conciencia. Pero lo engañamos con el truco del espejo y, de repente, comprobamos que sabe quién es él y quiénes nosotros: los lacayos que le damos comida, agua, cama y que cada dos días le limpiamos el pupú. Becados. Los gatos son unos becados de la vida. Me pido gato para mi próximo regreso a esta tierra.

26 mar. 2007

281. Mi hoplita

Este hoplita me acompaña desde hace un tiempo, porque con él quiero siempre recordar que Sócrates fue uno de ellos; que lo que se podría considerar como la clase media ateniense cumplía sus obligaciones militares como hoplita, porque era la que se podía pagar la lanza, la espada y el escudo (hoplón) por el cual era reconocido este ejército. Mi hoplita, del siglo V a.C., sigue metido en su envoltorio, como corresponde a todo gadget que se precie, tiene su espada guardada, carece de lanza y el casco impide conocer sus rasgos, así que si me lo encontrara por allí sin él puesto no sabría que se trata de mi hoplita.
Me acordé de él porque fui a ver 300, película que ya sabía de qué iba porque ya había leído el cómic de Frank Miller en el que se basa, pero que no dejó de impresionarme (para bien y para mal) por varias razones. Una de ella son los efectos especiales que tanto me gustan y que aquí son impecables; otra es por la no tan ingenua tergiversación de la historia, en el que Jerjes es negro y drag queen (y encima se pone a la cabeza de su ejército, al descubierto, sin protección), los persas unos bárbaros, los oráculos bailan como en videoclip, la clase sacerdotal es leprosa, y los espartanos son unos modelos de revista sensibles, valientes y civilizados, cosa que no dudo pudo haber sido así. Pero, ¿los persas presentados como unos bárbaros? Persia era una cultura envidiada por Grecia por su refinamiento y sofisticación; la Persia de Ciro el Grande era el modelo a seguir y no en balde Alejandro quiso hacerse dueño del territorio que una vez perteneció a los aqueménidas. Así que me parece otra visión etnocéntrica y racista de Hollywood cuando presenta a los persas como esos dañados y feos seres mientras que Esparta (¡la Esparta que eliminaba bárbaramente a sus hijos deformes y estaba encantada con la esclavitud!) es ese lugar donde la justicia es tan amplia que hasta las mujeres podían hablar en la asamblea de la polis. La Historia hecha añicos en beneficio de la ideología, as usual.
Esta película parece, más bien, otra excusa para poner en escena de nuevo la imagen del ejército gringo culto y adelantado frente a los bárbaros del medio Oriente; y mucho más lo pienso cuando leo los disparates fanáticos de Juan Manuel de Prada hoy en el ABC cuando habla de esta película. Otro que piensa que todavía puede vestirse de caballero cruzado sin parecer un pelele.

22 mar. 2007

280. 25 grandes ideas

Robert Matthews es un particular científico que en 1996 ganó el ig nobel prize por sus estudios sobre la ley de Murphy, esa misma que explica por qué la tostada siempre cae del lado untado con mantequilla. Estos premios se conceden a aquellos descubrimientos científicos que first make people laugh, and then make them think, como se expresa en su página oficial, lo cual no quiere decir que se trate de meras tonterías. Por ejemplo, el premio de ese año para Química lo recibió George Goble por su récord encendiendo una barbacoa en tres segundos usando carbón y oxígeno líquido. Pero no carece de ironía este premio: al presidente Jacques Chirac, que hoy apoya con tanto entusiasmo al amigo de los inmigrantes, musiú Sarkozy, le otorgaron ese año el ignobel prize de la paz por conmemorar el cincuenta aniversario del genocidio gringo en Hiroshima haciendo pruebas atómicas en el Pacífico. ¿Qué tal?
Pues bien, acaba de aparecer en Espasa la edición española de 25 big ideas, y esto me tiene muy contento porque se trata de un libro que estoy seguro estimulará más de un futuro cerebro científico en nuestra lengua (y espero que, aunque sea por casualidad, en Venezuela), porque así como es capaz de demostrar las cualidades de las tostadas, el heterodoxo profesor Mattews sabe cómo explicarnos amenamente el mecanismo de la mecánica cuántica, la teoría del juego, el principio antrópico y así hasta veinticinco ideas que han cambiado el mundo y nos lo han dado tal cual es ahora, espero que para mejor. Si alguno de ustedes quiere disfrutar con un libro de ciencia sin sentir que está como cucaracha en baile de gallinas, hínquele el diente a esta maravilla de libro en cuanto lo vea en su librería. No les va a decepcionar.

21 mar. 2007

279. Sigo en el taller, o jurungando el blog

Ayer me puse a jurungar plantilla nuevas, buscando hacer más amable la lectura de mi blog, y porque alguna de mis lectoras preferidas se quejó de que no se veía en su computadora, quizá porque lo he tuneado demasiado, así que ando buscando una plantilla cómoda y fácil de leer. He encontrado una, creo, pero todavía tengo que modificarla un poco para que me guste. Pero mientras tanto, ya descubrí cómo regresar a la plantilla que ya tenía, así que puedo seguir escribiendo cosas mientras experimento con mi plantilla monstruo Milton, ¿se acuerdan? ... y ahora el ingrediente que lo hará especial, un toque de amor para el corazón, y así sólo me querrá a mí, sólo a mí/ Qué rico se ve eso, doctor, ¿me va a dejar probarlo?/ por supuesto, Flacus, por supuesto... Es que cuando los científicos locos nos ponemos a experimentar...

278. Anatomía de lo grotesco

Esto es tan grotesco que ni lo comento; sólo les conmino a que pulsen play y lo vean. Al menos por la red se puede encontrar gente que, aunque con manifiestos errores ortográficos y de redacción (que es peccata minuta al lado de la inmensa grosería, corrupción y vagabundería que denuncia), se atreve a desenmascarar a este gobierno que comete este atentado contra los intereses de la nación, regalando las riquezas del país allí donde no debe hacerlo, en vez de invertirlas en las necesidades de los ciudadanos que se supone lo eligieron para que velara por la administración del tesoro nacional. Vean este video, si tienen estómago para soportar la chabacanería ignorante y chupamedia de Mario Silva, y háganse solo una pregunta: ¿necesita Londres que Venezuela la ayude a sacar a sus pobres de la pobreza? Mi respuesta es tajante: ni de vaina.

19 mar. 2007

277. Héroes


Aquí está Perseo mostrando la cabeza de la medusa (en griego Μεδούσα, de μέδω medō, «guardián»), en un precioso trabajo de ese malandro que fue Benvenuto Cellini. Es una maravilla encontrarse con esta estatua en la plaza della signoria de Florencia y ponerse debajo de ella para verle esa mirada fría y serena al héroe que, con su pipí chiquito, al fin le ha arrancado la cabeza a la maluca bicha, que no obstante es la guardiana de todos nuestros miedos, la guardiana de nuestra imaginación y de nuestra libertad. Es lo que deberían hacer todos los héroes cuando acaban con los bichos malos: quedarse tan tranquilos, como si no acabaran de realizar un portento. Ese es el problema de nuestros héroes contemporáneos, los que fungen de guardianes de la libertad y la democracia (¿medusos ellos?); han dejado de cultivar el arte de la serenidad y todo es un aspaviento, un racarraca, un mira, mira, mira, y no dejan al personal en paz. Porque en realidad no se trata de héroes, pues esa época ya pasó. Ahora los que deben cortar las cabezas de las medusas son funcionarillos con el cabello largo y las ideas cortas, monaguillos, curillas lúbricos, coronelitos acomplejados que anuncian como antiguos tótems la invasión del islam, las oscuras intenciones del imperialismo, las traiciones de sus correligionarios y la buena nueva de una, grande y libre; y todo debe ser un escándalo, un grito, un ruido embrutecedor, dejando en el olvido que la serenidad de este héroe griego mientras sostiene la cabeza de la más malas de las guardianas debería ser su blasón. Y los otros que la miren a la cara, para que se queden petrificados. ¡Medusos!

17 mar. 2007

276. Los malos ganan una batalla -por ahora



Los malos mestureros han echado a Jesús Quintero de Televisión Española, con sus presiones y marrullerías de siempre, como lo pueden leer en los periódicos hoy, aquí y aquí y aquí, por ejemplo. El periodista del silencio ha enfermado después de la marcación hombre-a-hombre que le montó la televisión estatal española para que no transmitiera las entrevistas incómodas, como la del neo-fascista Ynestrillas, el bailaor Farruquillo -ahora en la cárcel- y la más famosa de todas, la entrevista a José María García, en la que se despacha a gusto contra todo y contra todos, pero -cosa curiosa- sin insultar, como pueden comprobarlo si ven la censurada entrevista en youtube y de la que les dejo el primer fragmento de los nueve en que está dividida:


No tiene desperdicio, pero no era como para que la dirección de TVE la censurara, supuestamente porque se vertían descalificaciones de todo tipo contra Aznar, Florentino Pérez y otras joyas por el estilo. ¡Si los directivos de TVE vieran por un momento ese basurero que se llama La Hojilla se enterarían de lo que es hacer un programa sobre la base de descalificaciones, groserías e insultos de todo tipo! En todo caso, los varios millones que veíamos religiosamente este programa protestamos enérgicamente y le deseamos a Quintero su pronta recuperación: los estalinistas no pueden durar toda la vida. Otra cosa es que el Congreso de los Diputados exija las responsabilidades debidas y las dimisiones correspondientes -la del Director de TVE, como mínimo- por hacer desaparecer un programa que tenía una excelente audiencia (¿cuánto dinero pierde la cadena pública por los caprichos aduladores de este tipo de gente?). Y que conste que el sueldo de los señores que dirigen TVE sale de los impuestos de los españolitos de a pie, y de los inmigrantes de metro, como yo.

16 mar. 2007

275. Estigma, llaga y cicatriz


¿Alguno de ustedes se ha preguntado por qué diablos tenemos un hueco en medio del estómago? ¿Alguna vez alguien ha pasado horas mirándose ese hueco y se ha hecho esta pregunta fundamental, en vez de estar pensando en la inmortalidad del cangrejo? ¿Alguno de ustedes ha hurgado en ese hueco, buscando el fondo? ¿Alguien ha pensado, de verdad, en el ombligo? Yo sé las múltiples cosas que se puede hacer con un ombligo, pero nunca he visto (ni leído) a nadie reflexionando sobre él.
Hace muy poco me di cuenta de que el primer estigma de nuestra vida, el primer accidente que sufrimos en el tránsito por este mundo deja como cicatriz eso que conocemos como el ombligo. Antes de nacer, estamos unidos amorosamente a nuestra madre en esa deliciosa piscina que es la placenta por el cordón que nos da de comer y nos hace respirar y justo después de que el partero o partera de turno nos dé el primer golpe de la vida nos separan irremediablemente de nuestro amoroso vínculo y nos lanzan a nuestro albedrío por ahí. Supongo que es el inicio del complejo de Edipo, de quien ya hablaré más adelante. Y ahora que lo pienso, ¿los bebés que nacen en probeta tienen el mismo huequito que nosotros? ¿Hay algo que los una a la probeta que los cuida y hace crecer?
En fin, que el ombligo es nuestra marca de fábrica, lo que nos identifica como primates, porque, hasta donde he comprobado, no he visto el ombligo de ninguna otra clase, y no es que tenga el morbo de hacerlo. Pura curiosidad. EL ombligo de un elefante debe de ser un acogedor lugar para dormir.
Todo el mundo ha visto los innumerables anuncios publicitarios donde una chica en bikini, con la camisa anudada o como sea levanta sus brazos y nos enseña inocentemente su marca de fábrica sobre su vientre liso como el mármol, mientras los que acusamos recibo nos quedamos embobados, concentrados sobre el misterio que se esconde detrás de esa oquedad llena de sombras; metáfora, como le hubiera gustado decir al mono desnudo Desmond Morris de los orificios que nos inducen al placer y la procreación. Aunque no todos los ombligos son oquedad, los hay puntiagudos que más recuerdan a un calvo y estoy seguro de que Freud los habría llamado ombligos fálicos. Pero de que son atractivos, lo son, porque si no, no estaría tan de moda usar un pendiente justo en el borde, como s de una oreja se tratara. A que es bonito eso. Una marca sobre otra marca.
Porque a eso hemos venido esta noche aquí, a hablar de estigmas, llagas y cicatrices. En ese orden. El estigma que es la «picadura», según el diccionario, que deja la llaga (sinónimo también de estigma) que produce la cicatriz, así ocurre el proceso y por eso digo que el ombligo es una cicatriz, la cicatriz del estigma que es nuestro nacimiento.
Pero a pesar de ser el primero no es el único que podemos tener. Ahí tienen al pobre rey Edipo, que por estar desafiando las órdenes de los dioses terminó matando a su padre y casándose con su madre. Lo que lo obligó a sacarse los ojos, estigmatizarse y concluir sus días viajando por el mundo en compañía de su hermana-hija. O Prometeo, que por estar robándose el fuego de los dioses fue condenado a llevar el estigma toda su vida, y eso de quedarse sin hígado todos los días no debe ser muy agradable. Y no sólo la mitología griega es pródiga en estigmas, en la Biblia obligan a Sansón a cambiar de estigma, y de cabellera larga que da fuerza pasa a la ceguera, que finalmente le servirá para acabar con los filisteos. Aunque con esto de la ceguera hay que hacer la salvedad de que un ciego célebre, Jorge Luis Borges, lo consideraba un don en aquel bonito poema en el que casi le agradece a Dios haberle dado al mismo tiempo, los libros y la noche es decir la ceguera. Y las siete plagas de Egipto que Yahvé envía por solicitud de Moisés: no se olvide de que llaga proviene de plaga y una marca en el faraón dejaron, por lo menos para que los dejara a los judíos huir. Finalmente tenemos a Jesús, el Cristo sufriente crucificado, con corona de espinas y lanceado, metáfora perfecta de nuestra religión sufridora y pesimista. Deberíamos tomar conciencia del estigma que significa para nosotros tener esa imagen como icono del cristianismo. ¿Es que alguien ha visto a Krishna sufriendo? No, él es azul, toca flauta y está bailando con sus esposas. ¿Está coronado de espinas Buda acaso? No, es un gordo que está sentado y feliz. ¿Alguien ha visto a Confucio torturado? No, Confucio es un hombre sabio que siempre tiene la palabra precisa. Un poeta venezolano, José Antonio Ramos Sucre, escribió esto días antes de pegarse un tiro en Ginebra: «Crecí en la casa donde todo estaba prohibido». Lo que pasa es que vivió en la casa de su tío, que era cura. Sin embargo, esta continua prohibición nos ha hecho tener eso que los historiadores llaman «alma fáustica», que nos obliga a querer conocerlo todo, a investigar y a tratar de llegar a donde nadie ha llegado. Porque nada hay mejor para la aventura que la mano que prohíbe. El estigma de la civilización occidental es al mismo tiempo su condena: ir hacia delante, cada vez más, hasta el infinito. Estar más allá del bien y del mal, como quería Nietzsche.
La estigmatizada más famosa es Teresa de Jesús, en realidad es famosa la escultura que Bernini hizo de la santa. Para nadie es un secreto que el éxtasis con que es representada fácilmente es comparable con el gozoso momento de una mujer excitada, sobre todo por la sonrisa entre pícara y placentera del ángel que le clava la saeta.
Y del estigma de Edipo a las llagas de Santa Teresa tenemos el espectro que va del castigo al premio, porque así se pueden entender las marcas en nuestro cuerpo: o el castigo del torturador que aplica electricidad en los genitales al guerrillero o el hueco inofensivo que una madre hace a su pequeña hija en la oreja, en el momento de nacer. Ambas, sin embargo, marcas que van a ir dándole forma al cuerpo, como el ombligo que se instaura como el centro de nuestro mundo.
El cine ha recogido el mito del conde drácula, ese estigma que estigmatiza a todo el que muerde convirtiéndolo, a su vez, en una criatura de la noche. Y hablando de la noche, todos los que hemos visto películas de hombres lobo sabemos de qué manera un hombre se transforma en el animal. Ese animal que en los cuentos infantiles medievales era el sinónimo de los peligros del bosque. Pero también un actor puede quedar estigmatizado con un personaje, como Paul Naschy, que no podemos sino recordarlo haciendo de hombre lobo, igual como recordaremos siempre a Bela Lugosi como Drácula o a Boris Karloff como Frankenstein, a pesar de que Robert De Niro intentó con gran fracaso usurpar su puesto. Y saliéndonos de las pelis de terror, ¿quién no recuerda a Johnny Weismuller haciendo Tarzán, si murió anciano y decrépito dando gritos de mono como un loco en el hospital donde atendieron sus últimos días? ¿O quién no recuerda a Guy Williams haciendo en la tele del Zorro, ese malhechor pro-hispánico, que siempre tuvo la suerte de su lado a la hora de dar al traste con los planes independentistas de los californianos? Guy Williams, el mismo que hizo el doctor Robinson en el antiguo Perdidos en el espacio. Y ya que estamos en el espacio, actores famosos y marcados por sus personajes: Leonard Nimoy, mejor conocido como el dr. Spock de Viaje a las estrellas, Jonathan Harris, mejor conocido como el dr. Smith de Perdidos en el espacio. En televisión española recuerdo las películas de Marisol, cuyo estigma es ser aquella niña que cantaba la tómbola y hacía correr su caballito y de la que todos nos enamoramos alguna vez. Y de la televisión venezolana supongo que el gran estigma que la marca es el de las telenovelas, que todos hemos visto, aunque sea a escondidas.
Por último, quisiera dejar flotando esta idea en el aire: en nuestro mundo contemporáneo nada ya es reconocible si no tiene las marcas, los estigmas encima. En estos días un amigo mío me dijo que había leído la Fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa, y yo le pregunté qué le había parecido. Él me dijo que se preguntaba que si la hubiera presentado él en la editorial la habrían publicado, con lo cual no supe si era porque no le había gustado o porque se sentía preparado para escribir así. En todo caso es el sello, es la marca lo que da el aval. ¿O es que no diferencian las hormigas por el olor las cosas vivas de las muertas? ¿No se huelen los animales entre sí para saber si es amigo o enemigo? ¿Vamos a ser menos nosotros, primates poseedores de una marca desde el nacimiento, nuestro ombligo querido fuente de enigmas y placeres?
(Leído en el Café Moderno, Salamanca. 3 de abril de 2000)

15 mar. 2007

274. Futurología


Leo un libro sobre predicciones en este universo de la información que es Internet y su mundo alterno -o sea, la vida cotidiana- y me doy cuenta de que lo que he dicho más abajo sobre los billetes, casi como un chiste antigubernamental, se va volviendo poco a poco una realidad, y no hizo falta que pasaran muchos meses para comprobarlo. Ya amenazan con plagar los nuevos y devaluados billetes venezolanos con la iconografía del régimen: maisantas, zamoras, cristo rey, ismaeles, fariseos, centuriones (y otros miembros de copei). O sea, que lo de predecir el futuro que tanto anhelan los astrólogos, y que Spengler se atrevió a convertir en ciencia, se reduce en algunos casos a conocer al personaje y suponer lo que va a hacer a continuación. Es así como todos los acólitos (desde los J. V. Rangel y los Walter Martínez culipateados, hasta las Lina Ron y las Tibisay Lucena patriaomuerteadas) descubren los deseos de su führer y pueden hacer las cosas que a él le placerían, es decir, trabajar en su dirección, trabajar en la dirección de su idolatrado führer. La duda futuróloga me nace cuando me doy cuenta de que si debiera hacer una comparación española de esta actitud de los chavebolivarianos, me sorprende comprobar que su pares más cercanos son el padre Acebes, fray Zaplana y el monaguillo Rajoy, quienes desde la derecha de la política española parecieran obedecer los dictámenes de ese otro pequeño führer que es José María Aznar, empeñado en ocultar lo que todos los que vivimos aquí sabemos: que es un mentiroso.
¿Qué conclusión sacaría un Toffler, un Fukuyama, un Carlos Rangel de esta extraña similitud? ¿La derecha española es la izquierda venezolana, o la izquierda venezolana es la derecha española? Hay que seguir navegando, mientras llega la respuesta.

273. Mirtale, o la luz a borbotones


Les dejo hoy un fragmento de mi libro La reina de los cuatro nombres. Olimpia, madre de Alejandro Magno. Esta enigmática reina usó cuatro nombres en su vida, y el de Mirtale fue uno de ellos. La imagen es un grabado que encontré en la Biblioteca Nacional de España, y cuyo autor es Antonio Salamanca. Lo que se narra a continuación pudo perfectamente haber ocurrido...

Mirtale, o la luz a borbotones
Mirtale sueña otra vez. Se revuelve en su cama suave, como la piel de todo su cuerpo. Las imágenes de esta noche le arrugan la frente, llena de sorpresa y de un vago pavor. En su sueño, un león tuerto de amplia cabellera se acerca hasta ella y, con una de sus garras, sella la entrada de su vientre, que está a punto de estallar. El león la mira con su único ojo y le sonríe, y articula unas palabras que ella no entiende y que supone dichas en lengua de león. No entiende, sin embargo, cómo puede un león hablarle; la posibilidad de que en los sueños ocurran las cosas más disparatadas no le pasa por la cabeza, acostumbrada como está a recibir señales de los dioses cada noche, como si en vez de dormir subiera a un reino donde la esperan para aconsejarla. Pero lo del león hablándole no forma parte de lo que suele ocurrirle cuando sueña, así que no lo da por normal. Por un instante cree que todo esto es a causa de la pesada cena de hoy; pero el amago de un rayo la saca de su error: de su regazo blanco y suave en lo más íntimo brota una brillante luz que lo ilumina todo: su cama, las plumas de ganso de su almohada, sus ropas y su habitación; fluye por las ventanas y se riega por los pasillos del palacio, cegando a sirvientes y señores; abre las puertas principales y la ciudad toda se vuelve un destello brillantísimo, los huertos y los olivares cercanos, los rebaños de ovejas y las vacas de mirada tonta sucumben ante el fragor de los rayos; los campesinos, las chozas escondidas y los riscos inaccesibles salen de la penumbra por acción del fogoso haz que emerge de ella sin que pueda dominarse ni detectar nada salvo un cosquilleo que la hace sonreír.
La luz no cesa.
Cada vez es más gruesa y, como si fuera un río lácteo que rodea todo, ilumina vigorosa cada cosa que alcanza, y Mirtale tiene la sensación de que este fenómeno no va a acabar nunca; las fronteras del país, el reino vecino de los macedonios, y la orilla de la playa se bañan de la luz que no cubre pero enceguece; y como caballitos marinos que iniciaran una excursión bélica, los rayos que salen de ella se adentran en el proceloso mar y llegan a todas las otras orillas, alumbrando con su ceguera las demás tierras, los rebaños de las otras tribus, los palacios hostiles de rei­nos menos civilizados o más hedonistas: ¡el mundo todo se plaga de la luz que nada deja de lado! ¡La luz que brota de ella como manantial inagotable, como fluido implacable y aventurero! Las mismas paredes del cosmos, los confines del Océano infinito, reciben sin poder evitarlo la cálida caricia que como torrente continuo sale de ella, como densa capa de rayos, como si de un sol nuevo se tratase, un sol de dieciséis puntas que se esconde en sus entrañas y le acaricia la entrepierna. Cada cosa y cada ser del mundo están ahora iluminados para siempre.
«¿Para siempre?», piensa la princesa en su sueño. Los dioses la han enseñado que nada dura para siempre, sólo ellos y su poder son imperecederos. «¿Acaso emana de mí un dios?», cree preguntar en voz alta, pero entonces, produciendo un sonido que nunca había escuchado ni podría ser de su lengua materna —¡zap!—, la luz que hasta ese momento inundaba la tierra desaparece, sumiendo todo —Océano infinito, reinos extranjeros, rebaños, campesinos, ovejas, ciudades del futuro, pasillos y palacios— en una oscuridad aún más negra que antes; incluso su habitación, sus sábanas y sus ropas, las plumas de ganso de la cama que la protegen y su vientre no son más que oscuras formas en un mundo que de repente se ha quedado sin el sol que los adivinos juzgarían eterno y las entrañas de los animales muertos augurarían imperecedero.
Despierta, bañada en sudor. Sola. ¿Dónde ha ido su marido? ¿Sigue de juerga en el gran salón del palacio? Levanta la nariz, como si quisiera otear el aroma que la lleve hasta él, y aguza el oído, por si oye alguna canción, una risa, una flauta entretenida. Su respiración aún está alterada por el sueño que acaba de tener. Se toca la frente y baja la mano suavemente por la mejilla, sigue bajando y roza un seno; su vientre está hirviendo; su entrepierna, mojada, se ha untado de un líquido cremoso. La piel erizada.
No llama a su criada porque prefiere levantarse y buscar ella misma un vaso de agua, con una vaga sensación de pavor, porque ahora está excitada, húmeda y ansiosa. No es, sin embargo, nada que deban saber los siervos, ni siquiera Eufrasia, su aya fiel. La que le contaba el origen de su nombre y le cosía muñecas de trapo parecidas a ella. ¿Las llamaba a todas Ofelia?
Bebe agua con prisa, avara con cada gota y se detiene frente a la ventana que da a las montañas, a ver si la brisa que entra suavemente la refresca un poco antes de volver a dormir. Respira hondo y se abraza, ya más tranquila. Soy Mirtale, iniciada en los Misterios y princesa huérfana de Epiro, descendiente del mismísimo Aquiles, el de los pies ligeros, —murmura, como repasando una lección, aunque esto nunca dejará de tenerlo presente—.
Ni siquiera en su anciano y remoto final.

13 mar. 2007

272. El futuro de los billetes

En septiembre del año pasado hablaba del billete de cinco mil pesos colombiano, que está dedicado a José Asunción Silva y su poema Nocturno, célebre en Latinoamérica por sus características incestuosas y su filiación con el oscuro mundo de Edgar Allan Poe. Y vuelvo al tema de los billetes como símbolo del tipo de sociedad en que se mueven por la intención del gobierno venezolano de quitarle tres ceros al bolívar, para que parezca que esta sufrida moneda nuestra vale algo. Así que el año que viene los 2.150 bolívares oficiales que vale un dólar pasarán a ser, si no me equivoco, 2,150 bolívares, aunque en realidad el cambio a efectos prácticos será de 4,5o bolívares, ya que hoy se vende la moneda gringa en 4.500 bolivaritos en el black market. Pero no es el enredo de números lo que me hace escribir este post, para eso ya hay varios blogs y muy buenos que se encargan de explicarnos qué es lo que pretende el Banco Central gobiernero adoptando esta medida, aparentemente inútil y tranquilizadora del ego patrio.
Lo que me interesa destacar es que cuando aparezcan los nuevos bolívares fuertes, que son como los popeyes monetarios de nuestro país, será una oportunidad de oro para los chupamedias y los jactanciosos de todo pelo. Una nueva galería de imágenes ocuparía lugar entre los sempiternos y aburridísimos Bolívar, Páez (ese neotraidor), Sucre o las orquídeas. ¿Se imaginan que al ubú rey se le ocurra, no ya que su efigie adorne las monedas, tal como hizo Franco, Franco, Franco, sino que ordene que el tanque que se subió a la escaleras de Miraflores el día de su estúpido y muy torpe intento de golpe de Estado sea inmortalizado en el billete de diez bolívares strong (muy gay el nombre, por cierto)? ¿O que el billete de veinte bolívares forzudos tenga por un lado al mega choro que huía en una moto cargando con treinta kilos de carne, y por el otro al malandro que se robó diez televisores el día del caracazo? ¿Se imaginan? O algo peor: La cara de fidelidad perruna de Tarek William Saab por un lado, y uno de sus horrendos poemas dedicados a Maisanta, o al propio ubú, por el otro.
El daño a la economía que puede causar esta modificación monetaria puede ser muy grave; pero peor será el daño al espíritu y al reino del símbolo si a estos funcionarios enloquecidos, que trabajan en la dirección del führer sin que nadie les dé directriz alguna, se les ocurre aprovechar la ocasión para adular al caudillo y volver a bajar, llenos de goce, la cerviz. Debería haber una ley de sanidad contra la lisonja extrema.
Excurso sobre el caracazo
Este acontecimiento de 1989, que ahora quieren presentarlo como el grito desesperado de un pueblo hambriento, no fue sino la manifestación de la rapiña más vil, del deseo más bajo por poseer riquezas, esas que ahora son malas en la ideología mediocre del gobierno. Y a mí no me van a engañar porque yo estaba en Caracas y vi cómo la gente, aparentemente normal, se volvió loca y empezó a robar cosas que le gustaban: no caraotas, o arroz, o harina de trigo: caviar, patés, televisores, muebles y artículos suntuosos de todo tipo. Por lo menos así fue en Montalbán y en San Bernardino, que lo vieron estos ojos que se los han de comer los gusanos. No era un pueblo sediento de socialismo el que saqueó Caracas, era un pueblo ávido, igual ayer que hoy, de consumismo, de capitalismo y de real puro y duro. Y que conste que no fueron los habitantes de los cerros quienes provocaron tal carroñería, porque muy pronto vi cómo tanques de guerra se apostaron a la entrada del barrio La Vega, por poner un ejemplo, para disparar a todo aquel que se le ocurriera asomar la cabeza. Yo mismo, en casa de mi querido Diego Casasnovas, pasé una noche echado en el suelo, en Artigas, cagado de miedo por los disparos que se oían sin cesar. No dejemos que se tergiverse la historia -otra vez.

12 mar. 2007

271. Entre Roma y la Edad Media

Estoy leyendo un estupendo libro, La caída de Roma y el fin de la civilización, de Bryan Ward-Perkins (pronto saldrá en Espasa traducido por David Hernández de la Fuente, mi sufrido profe de griego), y se me ocurrió que si complementaba esta lectura con Literatura europea y Edad Media latina, de Ernst Robert Curtius, un libro que he picoteado todos estos años pero que no me había puesto a leer en condiciones por tantas razones que la pereza da, podría responder, o encontrar indicios de respuesta, a una pregunta que me hago desde que estudiaba Letras en la universidad: ¿Qué literatura hubo entre la Eneida y la Chanson de Roland? Es decir, siempre me he preguntado cómo fue el proceso que llevó a Europa de la literatura grecolatina a los cantares de gesta, cuál fue el hilo conductor. Siempre supuse una (vaga) respuesta, pero nunca estuve seguro si el camino que seguía era el correcto. Me limitaba a tratar de leer de todo y sobre todo lo que más o menos hablara de la época, desde San Isidoro de Sevilla a las novelas bizantinas; Dante, Boecio, Los Nibelungos, Beowulf, Borges, Chesterton, Elliot, Goethe, en fin, lo que fuera; pero no entendía cuál era el camino para establecer algún tipo de conexión entre ese erudito siglo de Augusto y las sabrosas imágenes de los autores de los cantares de gesta, entre los cuales debemos poner siempre en lugar especialísimo a ese (hipotético) Per Abat -autor según algunos estudiosos del Poema de Mio Cid- por los conmovedores versos que nos regaló, los de un Rodrigo Díaz de Vivar pasional, pícaro y llorón, el que se muestra con los sos ojos, tan fuertemientre llorando, tornaba la cabeça y estava-los catando, vio puertas abiertas e uços sin cañados, alcandaras vacías sin pielles e sin mantos, e sin adtores e sin falcones mudados, y el mismo que se coloca su sonrisa más hipócrita para engañar a dos avariciosos judíos, los vilipendiados Raquel e Vidas, los mios amigos caros, les dice. "Amigo ratón del queso", debieron pensar los prestamistas hebreos para no perder el platal que les robó.
Total, que me disperso.
Llegué a la conclusión de que una manera curiosa o por lo menos divertida de buscar la respuesta a mi ya larga duda era atacando el periodo por dos caminos: uno de ida y otro de vuelta. Mientras Bryan Ward-Perkins hace un entretenido y (sin tapujos) contradictorio recuento de cómo fue deshaciéndose el imperio romano y se fue convirtiendo en la Edad Media que más o menos nos imaginamos (pero muchas sorpresas depara ese libro, como que no sólo se trató de la invasión de unos energúmenos que destrozaron todo lo que encontraron a su paso), Curtius hace a su manera el camino inverso para tratar de demostrar que la Edad Media tiene mucho de latina y por lo tanto es necesario hurgar en esos siglos V, VI, VII, VIII y IX para entender la tesis que él propone y a la que condimenta con muchos suculentos ejemplos. Y creo que, a pesar de que la cantidad de información que me estoy metiendo entre pecho y espalda está a punto de provocar el cuelgue de mi disco duro, me parece entrever el hilo literario que condujo la imaginación europea de las desdichas de Eneas y Palinuro a los troníos ensordecedores del olifante en Roncesvalles. El deseo de contar, la fuerza de la imaginación no desapareció como es de suponer en todos esos siglos, sino que se transformó y se adaptó a las circunstancias; y ya hace tiempo que eso que llamábamos Edad Oscura ha emergido con toda la intensidad de su luz. Sólo nos toca a nosotros acercarnos suavemente a ella y bañarnos en sus destellos.
Sobre todo ahora que nos parece que se apagan los bombillos.


11 mar. 2007

270. Vuelven los Hermanos Chang

Esta vez han abierto una discotienda, que es el décimo tercer negocio que abren, con lo que se les puede suponer desde hace tiempo dueños de uno de los más grandes trusts blogueros de todos los tiempos. Si Amancio Ortega amasó su fortuna desde una pequeña fábrica de ropa hasta el imperio que ahora es Zara; si Bill Gates comenzó en un garaje a imaginar sistemas operativos que se cuelgan cada diez segundos; si apenas hace dos años Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim crearon youtube para colgar los videos de una fiesta y lo vendieron en octubre de 2006 a Google por más de 1.600 millones de dólares; ¿qué podremos esperar de este imperio del sol naciente que crece cada mes desde hace un año? Quédense con sus caras, son los Hermanos Chang y no pasará mucho tiempo antes de que Silicon Valley los vea pasear en sus ferraris. Por lo pronto, pueden entrar aquí en su discotienda y llevarse alguna ganga en los antiguos 33 rpm o un oloroso CD de Shakira o Alejandro Sanz, e incluso alguna vieja y hermosa melodía de Franco Battiato. Eso sí, lleven mucha plata. Mucha.

10 mar. 2007

269. Democratura


Anoche fui hasta la sede madrileña del Instituto Cervantes en busca de mi ejemplar de El segundo círculo, de mi querido Ernesto Pérez-Zúñiga, novela que ya está en la calle y de la que hablaré muy pronto; y en mi búsqueda literaria antes me topé con una conferencia sobre Europa y el Mediterráneo del escritor bosnio-herzegovino Pedrag Matvejevic, que en principio me aburrió un poco pero que de pronto me interesó por dos ideas luminosas que este emigrante europeo lanzó en perfecto italiano: en primer lugar habló del peligro de la tradición. Interesado en que el Mediterráneo no viva solamente de las glorias pretéritas, dejó claro que mientras se aferre a su pasado épico estará atrapado por él, y recordó que los regímenes fascistas y totalitarios (como los de Franco o Mussolini) se sirvieron de la tradición para justificar su propio y atroz presente. Pensé de inmediato -¡cómo no!- en el actual y ridículo enaltecimiento de nuestro pasado bolivariano, que nos tiene podridísimos a más de dos por aquí, y que sólo sirve para que una caterva de mediocres, fanáticos e ignorantes se arrimen al mingo de la abundancia petrolera embutidos en una banderita de tres colores y cobijados bajo el recuerdo distorsionadísimo de Bolívar, ese virus que padece Venezuela desde hace tanto tiempo. Y mucho más pensé en mi país -y otros países de América- cuando el señor Matvejevic soltó este vocablo: democratura. Según él, hubo -y hay- pueblos europeos que no han aprendido a vivir en un verdadero sistema democrático y por eso han -no explicó cómo- diseñado sistemas que en apariencia son democracias pero que funcionan en la práctica como dictaduras, y por eso las llama democraturas. Creo que no dio ningún ejemplo europeo (¿Rusia puede ser un caso válido?), pero, ¿adivinen en qué país estaba pensando yo cuando hablaba de eso? Pues sí, chico, en nuestra querida Pequeña Venecia. Porque, ¿a que lo que estamos viviendo en nuestro país cada vez más se parece a una democracia que en la práctica funciona como un régimen dictatorial cuando el todopoderoso cierra televisoras, le da una patada en el trasero a sus colaboradores más cercanos como Aristóbulo Istúriz, Walter Martínez o José Vicente Rangel (por más que ellos sigan perrunos y fieles), regala dinero sin consultar con nadie como si de su hacienda particular se tratase, condiciona el bienestar de los ciudadanos a la cantidad de fidelidad que sepan expresar, o simplemente le cambia la dirección de carrera a un triste caballo o coloca una miserable estrella en los símbolos patrios? Yo temblé al oír la palabra democratura, porque sentí que detrás de ella alguien repetía, luctuoso, "¡Venezuela, Venezuela, Venezuela!". Y sabía que no se trataba sino del canto de un cisne tosco y mediocre.

8 mar. 2007

268. Nuestro hombre en Japón

Ednodio Quintero, ese maestro de la escritura y el tripeo, está en Japón desde hace varios meses, cumpliendo uno de sus más caros sueños: integrarse a esa milenaria cultura de la que ha leído más que cualquier persona que yo conozca y a la que pertenece en espíritu, a pesar de ser de Trujillo, como yo. De hecho, varios de los mejores libros japoneses que he tenido oportunidad de leer (más los deliciosos mangas) han sido recomendaciones suyas, como La casa de las bellas durmientes, que García Márquez homenajeplagió en su última y muy lamentable novela, o el rico y abundantísimo Gengi Monogatari que nunca terminaremos de leer. Nos ha enviado a los amigos unas crónicas que son de caerse para atrás de lo sabrosas que son (supe por ahí que saldrán algunos fragmentos en Quimera) y que por razones obvias las mezquino para mí solito. Sin embargo, en estos días me envió una serie de fotos muy ednodianas de chicas japonesas en su tinta, muestra de que lo fashion de la contemporaneidad y eso misterioso que tiene lo milenario se mezclan en Japón con una facilidad pasmosa. Autorizado por él, les dejo algunas muestras de estas bellísimas niñas fijadas para la posteridad, que sobre todo me recuerdan a la señorita Cometa y a las protagonistas de las novelas de la amelienothomb japonesa (¿o es viceversa?), Banana Yoshimoto (a la que, sin embargo, no conocí por Ednodio, sino por mi querida Anabel Marín, por allá en los inicios de los noventa). Que disfruten del ojo avizor de mi paisano japonés:



267. Regreso a Taganga's end

Post de réentrée

Vuelvo al fin a mi bitacorita de Taganga a la que tenía muy abandonada por vacaciones y por cierto cansancio de estar poniendo entradas y entradas como loco. Pegado como estoy a mi ordenador casi todo el tiempo, caigo de continuo en la tentación de leer los periódicos de Venezuela, oír radio y ver los canales que son gratis (paradójicamente, RCTV y VTV), buscar en youtube noticias y cosas sobre el país y, como consecuencia, enloquezco ante la realidad venezolana que se multiplica en este mundo virtual, pero sospecho que no tanto como para decir, "no vale, Martha Colomina es una loca, no sabe lo que dice", o "no, chico, Mario Silva estudió en Eton y lleva una escuela de buenas maneras en la Torre Europa; su libro de cabecera es la Urbanidad de Carreño". Y así cualquiera se olvida de los otros sentimientos, el humor, la ternura, la melancolía, la solidaridad y eso que García Márquez definió como "la inmediata cordialidad del venezolano" (curiosamente usó esta descripción para caracterizar a Chavez en el reportaje que hizo sobre él en 1998 para El País) y deja paso solamente a la angustia de presenciar cómo un grupo de fanáticos encabezados por el sátrapa entronizado desmantela nuestro país aupado por intelectuales de vergüenza arrodillados a cambio de un poco de reconocimiento, empresarios avispados, banqueros avisados y oportunistas de todo pelambre.

Pero esta mañana, leyendo un hermoso post de Segundo Debut pensé que ya era hora de que volviera con este vicio y mantuviera la mano suelta para reseñar las cosas que (me) van pasando aquí y allá.

Por lo pronto, una imagen hermosa que tomé en un viaje que tuve la suerte de hacer a Argel en diciembre pasado (para hablar nada más y nada menos que del inmenso José Antonio Ramos Sucre y que forma parte de muchas otras que iré colocando. Talogo, chicos: