14 feb. 2012

HHhH


Hay novelas que leo cuando las saco de la Biblioteca. Corrijo. Hay novelas que leo cuando me las topo en la Biblioteca. Porque son demasiado caras para mi presupuesto, o porque no me da la gana de comprarlas a causa de la publicidad agobiante y ditirámbica que las editoriales no tienen el pudor de lanzar. Pero cuando saco estas novelas que me llaman la atención meses después de que se han apagado los fuegos artificiales, pueden traerme gratas sorpresas. Y entonces, albricias.

De hecho, saqué prestada HHhH, de Laurent Binet, con la mala intención de que no me gustara y alegrarme de no haber gastado ni medio céntimo. Y cuando comencé su lectura me quedé pegado, salvo por una o diez páginas donde el autor trata de ser más importante que su texto, y me sacaba del libro. Pero no; es una gran novela.

Cuenta el asesinato, en 1942, de Heydrich, ese inocente miembro de la comparsa de Hitler. Eso ocurrió en Praga, y en el fondo quienes acabaron con él pudieron hacerlo gracias a la soberbia del virrey de Checoeslovaquia, que pensaba que podía andar por allí sin escolta. Pero lo interesante de la novela es que es también el proceso de creación de una novela, como me cuentan que hace Vargas Llosa en Historia de Mayta, que ya tengo en la mira. A mí, ignorante vargallosiano, me recordó a The ghost, de Robert Harris; el metalenguaje, la metaficción, el libro que reflexiona sobre sí mismo pero no aburre al lector con culterías y aspavientos de aquel que descubrió -asombrado- que habla en prosa.

Y además, me enteré en este libro que el barrio de Lídice, en Caracas, debe su nombre a la masacre del pueblo de Lídice, en Checoeslovaquia, luego del asesinato del nazi, como represalia de los alemanes por el nazidio. Fue tan feroz la venganza, que hasta echaron sal en el pueblo para que no creciera nada. Bichos.

Binet es un buen escritor, no cabe duda; y, al parecer, esta es su primera novela. Goao.

Habrá que seguir leyendo sus cosas, entonces.