4 oct. 2012

¡Chito!

Así mandaba hacer silencio Juan Vicente Gómez, el militarote que sojuzgó Venezuela durante veintisiete años, impidiendo que esta entrara en el siglo veinte hasta 1936. ¡Chito!, que es como se dice en Los Andes venezolanos, mi región, cuando quieres que alguien no solo haga silencio, sino que haga caso y no sea insumiso y baje la cabeza y esconda el rabo. Alguien que respete con temor, tenga fundamento incondicional y, sobre todo, reverencial acatamiento a la jerarquía, aunque esta esté equivocada de entrada y de salida. No le molestaría a la delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ser andina por estos días. Así podría decirle ¡chito! a los manifestantes, esos de los que ella abomina, aunque después haya aplicado la técnica del donde dije digo digo diego, y ni sí ni no sino todo lo anterior. Porque para el poder autoritario, de Gómez a los gobernantes que se sienten incómodos con la gente que sale a la calle a protestar, no hay nada más molesto que la insumisión. Y no se trata de un ¿por qué no te callas? espetado por un grosero autoritario a otro grosero autoritario, sino del ¡chito! que el poder quiere imponer sobre los ciudadanos. O, como diría Mariano Rajoy, más ladino que su delegada de Madrid: nada como los ciudadanos que se quedan en sus casas, calladitos, obedientes, sumisitos y con su colacao. Esos sí que son ciudadanos de verdad, no fuña, los que no dan guerra y dejan que la calle sea de los verdaderos dueños, o sea, ellos. Quizá olvidan que de motines e insumisos Madrid tiene una ristra. No quiera Ud. ser otra Esquilache más, señora Cifuentes...