3 mar. 2012

Arte o entretenimiento

Es una supuesta antinomia que anda por ahí generando discusiones, bizantinas o no. Pero concediendo que estos dos términos sean contradictorios, pasemos a las preguntas: ¿Es 'lícito' para el arte ser entretenido?; ¿debe tener el entretenimiento pretensiones artísticas? (Seguro que estas no fueron preguntas que acuciaron las noches de Cervantes, Shakespeare o Molière, pero en estos tiempos, ay, caducos, no tenemos nada mejor que hacer que ponernos a contar angelitos en la cabeza de un alfiler.)

Sin embargo, puede ser una pregunta de interesante solaz para los lectores, aun cuando a los escritores estas disquisiciones les traigan sin cuidado. El profesor Steven Moore ha escrito un libro completo con una historia alterna de los orígenes de la novela, The Novel: An Alternative History: Beginnings to 1600, y José Luis Amores, un piadoso y atento lector, ha traducido la introducción y la ofrece gratis en su blog, Bolmangani (con permiso del autor, desde luego, señor Wert). Decidió hacerlo porque
La idea de que el lector español —me refiero al lector serio— no pudiera disponer con facilidad de aquel material me parecía un pecado literario enorme. Estamos hasta la coronilla de ensayos basura que tratan parcialmente el tema, dando por sentado hasta la propia punta del iceberg, y escritos además bajo tales condiciones de arrogancia y pretenciosidad que dan ganas de utilizarlos como combustible en estos días de frío desacostumbrado. El de Steven Moore no. Ese libro es otra cosa y además está escrito de tal forma que uno se lo pasa como un cochino en una charca leyendo la historia de la novela india en el Renacimiento europeo o revisitando La Celestina en palabras de un yanqui en la corte de un rey tan chulo que ni lee. Por lo que decidí hacer algo cuyo resultado se puede apreciar más abajo: escribí a Moore pidiéndole permiso para traducir al castellano la introducción de su obra y ofrecerla gratis a quien leyere. Y —contra todo pronóstico ajeno— me dio su autorización.
Hay que estarle agradecidos por eso.

Y porque ha traído de nuevo a la palestra el eterno conflicto que atormenta más a lectores que a escritores, me parece a mí: si gozo un puyero con un libro, ¿debo considerarlo una bagatela? Si me aburro y me quedo dormido leyendo frases y frase y frases sin aparente sentido, ¿estoy ante una obra de culto? Preguntas dignas de un programa de misterio, fantasmas y aparecidos.

Pero el profesor Moore da una respuesta/opinión que puede servir de punto de partida:

El gran entretenimiento es mejor que el mal arte, y uno no debería condenar las obras de arte por no ser más entretenidas, ni al entretenimiento por no ser más artístico. Esto es más que obvio.