Sería absurdo venir a Brasilia y no buscar algo de Milton Nascimento que no se consiga fácilmente en Madrid, y si es de oferta, ¡mejor! Por ejemplo, este dos por uno, Minas y Geraes, discos de los años setenta, que me acabo de comprar, ¡baratísimos!:
Esta foto revela algunas cosas: primero, que no olvido nunca a mi querido amigo Diego Casasnovas, con el que compartí horas y horas de Milton, de Caetano, de Maria Bethania, de tanta música, de tanta pasión; segundo, que he arriesgado tontamente la carátula de mis discos nuevos para que el fondo fuera la ciudad de Brasilia y su luz del atardecer; y por último, que Caetano tiene razón: si Dios cantara, tendría la voz de Milton Nascimento.
Fresco, viento, monumentos y luz, mucha luz: así va siendo Brasilia; mañana será literatura, palabras y amigos. Hoy es música y algo de agotamiento. Ah, y helados, de uva, de guayaba y de mango.
Qué ricos son los helados.








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