12 mar. 2011

Calzada de la Calle del Cenicero, Madrid


Mi abuelo sabía hacer calles como esta, porque de joven trabajó en Coro haciéndolas, me contó, mientras rodeaba nuestra casa de Valera con una calzada parecida, hecha de piedras pequeñitas, escogidas y clavadas una a una por él mismo. De esta manera se evitaba que cuando lloviera todo fuera un solo charco, y barro y desastre. Quizá si hubiera emigrado a Madrid, en 1920, mi abuelo habría ayudado a hacer la calzada para esta Calle del Cenicero, cerca de Atocha y de Prado. Mi abuelo Regino sabía hacer unas cosas maravillosas, la verdad.
Y quería que yo fuera inventor, para que le hiciera una mochila voladora. Tal vez haga una, no se sabe, aún no se ha dicho la última palabra.

4 comentarios:

Jean Sol Partre dijo...

La verdad es que estas calzadas son muy bonitas aunque los ciclistas no las apreciemos mucho

aka43 dijo...

Soy bonitas, aunque algo incómodas para caminar. También son difíciles de limpiar.
Recuerdo la pésima impresión que me dio Coimbra la primera vez que la visité.

La Mancha dijo...

Son bonitas, a mí me gustan; qué pena para los ciclistas, :)
¡gracias pro pasarse por aquí!
JC

e. e. dijo...

yo creía que ya habías hecho varias mochias voladoras