16 dic. 2011

Hablando de Nochebosque en Hora América

Esta es la entrevista que Teresa Montoro me hizo en su programa Hora América en Radio Exterior de España. Nos la pasamos muy bien conversando. Disfrútenla...


23 nov. 2011

Pensado en Facebook

Hoy le preguntaba a un querido amigo -al que admiro por su perspicaz y apasionada inteligencia- sobre un tema que me interesa mucho: ¿debe un escritor de ficción "latinoamericano" (con todo lo que yo rechazo este conceptico falaz y marrullero) escribir desde el compromiso político? ¿No se nos pide, o más, se nos exige, como una de nuestras "habilidades circenses" propias de nuestra condición "latinoamericana" (¡puaj!), la ficcionalización de la realidad tal como la "inteligentsia" la supone del tercer mundo en el que vivimos? Me hago estas preguntas, pero sé que al final escribiré lo que me dé la gana. Inlcuso novelas de dictador...

16 nov. 2011

Leyendo en el Festival Eñe

Leyendo el inicio de Nochebosque en el Círculo de Bellas Artes
(foto de mi amigo Teodoro)

Como he prometido, aquí van los textos leídos el sábado pasado en el Festival Eñe, del que disfruté mucho en el tiempo corto que pude asistir. Es bueno que haya eventos así en Madrid.
El fuego previo de la locura, el primero de ellos, además, fue publicado en la edición en línea de El Mundo, que le dedicó un espacio al festival. Espero que les resulten entretenidos.

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EL FUEGO PREVIO DE LA LOCURA

a mis alumnos de creación literaria

—Vamos a hacer un experimento —dijo el profesor.

Sacamos nuestros cuadernos y nos preparamos para anotar las instrucciones; estos eran los mejores momentos de la clase, cuando el profesor ponía a volar su imaginación y nos obligaba a pensar más allá de los límites que creíamos haber alcanzado, que nunca eran suficientes para él. Los lápices estaban ya preparados para pasar la siguiente hora escribiendo.

—No, pero no vamos a usar palabras; tal vez no tengamos que escribir nada hoy.

—¿Y entonces? —pregunté, intrigado.

El profesor se levantó de su asiento y avanzó hacia nosotros. Nos miró sonriente, cogió el rotulador rojo y dibujó un círculo en la pizarra. Un círculo que daba apariencia de encerrar dentro todo el espacio que un ser humano hubiera podido imaginar. Se giró hacia nosotros y, sentado sobre el escritorio, continuó:

—¿Recuerdan que el año pasado les hablé de Poul Anderson? He estado pensando en él todo este tiempo y he descubierto cosas interesantes que me gustaría compartir con ustedes hoy. ¿Se acuerdan del cuento?

—¿Cuál cuento? —preguntó Luis; y Manuel le explicó que el último día del curso pasado el profesor había hablado de la historia de la manzana escrita por Poul Anderson. Al parecer, pues ese día tampoco yo había ido a clase, se trataba de una historia que el profesor había leído hacía años. Casi ninguno de nosotros sabía nada de esto, porque los últimos días de clases no solía haber mucho público en el aula, incluso cuando la estrella del día era el profesor, cuyas clases gozaban de cierta fama. Él no tuvo más remedio que contar el relato otra vez:

—Hace mucho, chicos, leí dos historias con las que he estado intrigado desde entonces. Es una lástima que no recuerde en qué libro las leí, ni cómo se llama uno de sus autores.

—¿Quién es el otro? —preguntó Esther.

—Isaac Asimov, y su relato se llama 'La bola de billar', pero no quiero hablar de él hoy —contestó el profesor. Y continuó—: El cuento del que les quiero hablar es sobre una manzana (siempre he pensado que se llama 'La manzana', pero no estoy seguro); no recuerdo quién es el autor, aunque cada vez que pienso en él me viene a la cabeza el nombre de Poul Anderson, por eso se lo atribuyo. Como ven, se trata de dos escritores de ciencia ficción, lo cual ya es una pista. He encontrado el cuento de Asimov en varias antologías, y también he hallado cuentos y novelas de Anderson, pero jamás he vuelto a dar con 'La manzana'. Buscar en los índices una historia sin conocer sus señales externas, el autor, el título, es frustrante —hizo una pausa y se giró a mirar el círculo trazado en la pizarra, como si temiera que ya no estuviera allí—. Aceptemos por comodidad que el cuento se llama 'La manzana' y que su autor es Poul Anderson; de todas formas eso no cambia nada la historia.

»Trata de una clase como esta, con pocos pero interesados alumnos. Una mañana, el maestro llega con la intención de hablar del tiempo y, en vez de dictarles a los alumnos aburridas parrafadas que hubieran pensado los filósofos a lo largo de la Historia, coloca una manzana sobre el escritorio. "¿Alguien puede definir el tiempo?", pregunta a sus alumnos, pero nadie se atreve a hablar porque se dan cuenta, mientras buscan una definición, de que poner en palabras el concepto no es tan fácil como en principio parecería. El maestro, que sabe esto, se adelanta y retoma la vieja idea de san Agustín que, como todos sabemos, define el tiempo con nocturna picardía, "si no me preguntan qué es el tiempo, lo sé; si me lo preguntan, dejo de saberlo", les recita y los alumnos sonríen con la sonrisa del que no sabe si ha entendido lo que le dicen.

—Serían muy jóvenes, ¿no? —apunta Walda.

—Como nosotros, joder —digo yo, y reímos todos.

—Si son tan jóvenes como tú, Paco, serán unas fieras —me murmura Federico por lo bajito y compartimos algo de complicidad lúbrica.

—En realidad da igual si son universitarios o niños —contesta el profesor—. Creo recordar que el cuento no lo dice, pero me figuro que se trata de un grupo de universitarios en los niveles más bajos. Si no, no me explico cómo pueden ignorar la cita de Agustín, aunque en estos tiempos eso no tendría nada de raro. Hace una pausa y su rostro nos contagia la desesperanza que destila. Yo pienso en que las universitarias siempre están muy buenas y ahuyento la tristeza recordando las tetas duras como mármol de las compañeras de mis hijos. El profesor retoma su tema:

—"Yo sé que el tiempo se puede doblar", les dice el maestro a sus alumnos, que lo miran intrigado. "El pasado, el presente y el futuro no son inmutables, se pueden cambiar de lugar, podemos jugar con el tiempo, ir hacia delante y hacia atrás, lo que sea. El tiempo es como un riel que se puede doblar sobre sí mismo. Siguiendo la línea del tiempo podemos regresar al punto de partida", afirma. Los alumnos preguntan cómo puede ser eso posible y si él tiene pruebas de lo que dice. "Sí", les contesta, "aquí mismo la tengo". El autor (Poul Anderson, supongo) hace una pausa en este punto para describir las miradas de los muchachos y alguna otra cosa que no recuerdo; también habla de que se acercaba el atardecer. Eso sí lo recuerdo porque dice textualmente del sol que va deslizándose poco a poco por la ventana. Me pareció curiosa la manera de explicar el fenómeno del atardecer, que el sol baje como una gota por la ventana. Si lo piensan un momento, es una frase difícil de imaginar. Claro que lo que quiere decir el autor es que se ve a través de la ventana que el sol va declinando. Pero la manera como lo dice evoca el amarillo con que se colorean las cosas antes de caer la noche. Estos detalles los conservo muy vivos, y quizá a alguno de ustedes le sea útil para su propio trabajo, pero también si alguna vez se topan con este cuento, para que me avisen.

»Luego de esa pausa descriptiva, el cuento continúa: "Esta tarde he traído la prueba", dice triunfante el maestro y saca de su bolsillo un pequeño artefacto esférico. Titilan unas luces azules por dentro y los alumnos lo observan fascinados. "Aunque les parezca increíble, esta es una máquina del tiempo", explica, "acaba de ser adquirida por el Consejo de Escuela para estas clases, y es la primera vez que un maestro la utiliza. Ustedes tendrán la suerte de ser testigos de los primeros experimentos temporales de la Humanidad. Y esta manzana nos servirá de conejillo de Indias". Pone en marcha el artefacto y coloca la fruta bajo la influencia del aparato. "Voy a mandar la manzana tres minutos al pasado a esa esquina del escritorio, a ver qué pasa". Ajusta los controles de la máquina del tiempo y, cuando activa el mecanismo, la manzana del pasado aparece en el extremo del escritorio mientras que la manzana del presente se mantiene en su lugar, aunque un poco desenfocada, como si la mirara un miope. Una vez que han transcurrido los tres minutos, la manzana del pasado desaparece y la del presente vuelve a adquirir sus propiedades. "Ahora la voy a enviar tres minutos al futuro, pero en ese otro extremo del escritorio", anuncia el maestro y repite los pasos, mientras sus alumnos contemplan el espectáculo estupefactos. Y de nuevo la manzana del presente pierde su nitidez para compartirla con su doble del futuro. Al finalizar los tres minutos, el maestro agarra la manzana del presente y la coloca en el mismo lugar donde está la manzana del futuro, y funden sus contornos recuperando la nitidez natural. "¿Por qué has hecho eso?", pregunta uno de los alumnos, y el maestro contesta que el pasado se disuelve a medida que se acerca el presente, y de la misma forma este debe disolverse en el futuro, pues así lo han establecido los teóricos. Por eso hay que colocarse en el lugar del futuro donde estemos predestinados a aparecer. "¿Y si no lo hacemos?", aventura uno de los chicos y el maestro lo mira con sorpresa.

El profesor se aproximó al círculo que había dibujado en la pizarra.

—Ahora es cuando entra en acción este dibujito. Pero no sé cómo. Lo mirábamos atentamente mientras refinaba el perfil rojo del círculo. Era una circunferencia perfecta. Se giró hacia nosotros, quizá a punto de gemir; me pareció distinguir en sus ojos el fuego previo de la locura, y sentí compasión por él. No sé si mis compañeros percibieron lo mismo que yo; me figuro que sí, que la experiencia no había pasado en vano, que sabemos cuándo alguien ha caído en el territorio insondable de la demencia. Un país hermoso, pero desolado. Pensé que el profesor había dedicado demasiados años a estudiar y, como todo lector de Cervantes sabe, a los que leen en exceso se les seca el cerebro. No pude evitar sentir una proximidad paternal; si hubiera estado a mi cargo, el profesor no estaría allí rogando con esos ojos perdidos, yo lo habría llevado donde unas putas riquísimas que le habrían quitado las preocupaciones con sus habilidades de la boca. Para romper el silencio pregunté:

—¿Y cómo termina el relato, maestro?

—Eso es lo malo, que no lo recuerdo. Ustedes pensarán que me he inventado todo esto para no dar clase hoy, pero juro que leí ese cuento cuando era casi un niño. Juro que su autor es Poul Anderson, que lo leí con diecisiete años en la Biblioteca Nacional de Caracas, pero por más que he buscado en esa y en otras bibliotecas del mundo, no he vuelto a encontrarlo. Pero, muchachos, créanme, yo lo he leído y no recuerdo el final, ¡no lo recuerdo!

—¡Tranquilo, te creemos, te creemos, no pasa nada! —dijo Esther riéndose, y creo que no se había dado cuenta de que el profesor hablaba con otro tono, con la voz más ronca quizá. Las llamas de sus ojos generaron en mí una gran compasión y con amor le aconsejé:

—Trata de recordar, maestro, tú tienes una gran memoria.

—¡No puedo, Paco! ¡Hace años que lo intento! ¡Y no puedo!

—¿Hay algo que podamos hacer por ti, entonces?

—Sí. Vamos a repetir ese experimento. Hoy voy a demostrar que el relato existe, por eso he traído la prueba —dijo y colocó sobre el escritorio un pequeño artefacto esférico, dentro del cual titilaban unas luces azules—. ¿Alguien tiene una manzana? —preguntó con la sonrisa trastornada y activó la máquina del tiempo.

El sol iba deslizándose poco a poco por la ventana, y su luz amarilla untaba el círculo rojo de la pizarra adulterando su nitidez, como si se duplicara con la turbulencia propia de los miopes; y yo pensé que iba siendo hora de que el oftalmólogo me revisara los ojos. La vista cansada. El tiempo perdido. La vida que no vuelve. El maestro sudaba, concentrado, tratando de enviarnos tres minutos al pasado mientras nosotros lo observábamos llenos de piedad y gran admiración: No cabe duda de que un buen maestro tiene siempre algo que enseñar a sus alumnos.

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NO PROSTITUYAS LA DIGNIDÁ INTELECTUAL

—Sí, eso mismo fue lo que me dijo la supervisora; cuando me tocó el turno y me puse delante de la ventanilla, ella me ha dicho eso. Que yo no venía a pedir consejo, le contesté, que yo venía a pagar este impuesto que me ha llegado por la mañana, porque yo era un buen ciudadano, pero la chica ha seguido como si no me hubiera escuchado; me miró con una sonrisa, pero detrás de esa sonrisa reposaba el ácido del reproche, eso, porque era un reproche, como si yo hubiera cometido una falta: no prostituyas la dignidá intelectual, repitió de manera horrible, y esta vez hizo una pausa más larga en la palabra «dignidad», sólo que ella la decía con un acento duro en la «a»; pero cuando le iba a responder, cuando iba a corregir lo que me pareció una incongruencia imperdonable por su parte, la supervisora, siempre con su sonrisa, colocó frente a mí el cartel que dice «cerrado, vaya a otra ventanilla», y me dejó con la palabra en la boca, con ganas de responderle que yo no, que era ella, que yo no, que era ella, que yo no... pero en el fondo tiene razón, hoy no es fácil mantenerse virgen, por menos que nada nos dejamos violar, nos olvidamos de todas nuestras promesas y dejamos que hagan con nosotros lo que les venga en gana. ¿Para qué seguir luchando si no vamos a poder ganarles? Duendes, magos, banqueros y corporaciones harán con nosotros lo que mejor les parezca, y esto será así tanto si lo consentimos como si no. Ya pasó el tiempo de Fantomas y los vampiros internacionales; así que, si quieres, puedes hacer el esfuerzo de mantenerte puro o, como hacen los demás, pide tu parte de la torta y disfrútala en este momento. Pero, por favor, después no simules que proteges tu dignidá intelectual. Porque eso no existe. Como las hadas.

Y diciendo esto, el usurero Horacio terminó de escribir sus Beatus Ille, y se fue a cobrar el dinero que había prestado por calendas a los bancos.

8 nov. 2011

En el Festival Eñe


El viernes 11 y el sábado 12 de noviembre tendrá lugar una nueva edición del Festival Eñe, ya saben, dos días de libros, lecturas y ¡hasta escritores! Allí me verán el sábado a las doce, leyendo fragmentos de mi nueva novela y dos textos inéditos que colocaré aquí después de que los lea allá: El fuego previo de la locura, dedicado, por cierto a mis alumnos de taller, y No prostituyas la dignidá intelectual, un texto breve y -digo yo- que simpático...
Así que ya saben, aquí les dejo la programación: pinchen aquí (también), y espero que alguno se anime a pasarse por alguna de las decenas de actvidades que hay hasta la medianoche del sábado. ¡Será divertido! Es decir:

Que no se lo pierdan, ¡eñe!

23 oct. 2011

Noche de Nochebosque en el Café Comercial

Con José Luis y Ernesto

¿Qué puedo decir? Que la noche del jueves fue otra vez hermosa, como en La Fugitiva, porque los amigos nos devuelven, y nos justifican, las ganas de escribir cuando se portan con uno como se portaron los míos el jueves conmigo: calidez, sonrisas, apoyo. Allí estaban todos, hasta los que no pudieron ir, poniendo el hombro en esta larguísima carrera que es la escritura, un acto esencialmente solitario, pero que a veces tiene estas recompensas: José Luis Torres Vitolas, como buen y discreto editor, creó el escenario apropiado para que Ernesto Pérez Zúñiga demostrara una vez más su enorme generosidad convertida en palabras cálidas y brillantes. Y, como digo, los amigos me arroparon con su cariño.

¡Así, sí dan ganas de escribir!

(A continuación, una pequeña galería del evento:)

Con Ernesto

Vista general de la presentación

Con Ernesto mientras habla José Luis

Con Ernesto

Firmando el ejemplar de Conchita Blázquez

Con José Luis mientras habla

Firmando un ejemplar de "Nochebosque"

16 oct. 2011

Nochebosque: segunda salida


Hace casi un mes que mi nueva novela, Nochebosque, anda por las librerías españolas, y hace casi un mes que hizo su "primera salida", a punto de comenzar el otoño y la rentrée, en la librería La Fugitiva.

Pues bien, este jueves, como pueden observar en la tarjeta que encabeza esta entrada (pinchen en ella para verla más grande) y porque todos somos dignos hijastros de Cervantes, mi novela hace su segunda salida, esta vez de la mano del escritor Ernesto Pérez Zúñiga, que fungirá de padrino, y de José Luis Torres Vitolas, el editor de la novela. El legendario Café Comercial, en el que Jardiel escribía sus libros, es un escenario inmmejorable para que una novela asome la cabeza. ¿Qué más se puede pedir?

Será una alegría verlos por allá, compartiendo la pasión por los libros y la inteligencia aguda de mis acompañantes.

¡NOS VEMOS ALLÁ!

15 oct. 2011

Caracas de Noche, Juancho y las lentejas


Adoro las lentejas. Me recuerdan tiempos mullidos, casas ordenadas, olores atractivos. Un plato de lentejas humeante es una señal de que el cielo queda cerca. Además tienen hierro, que eso es bueno, dicen las abuelas.

Pero mejor es comer lentejas con amigos. Entonces, en esas ocasiones, las lentejas son más sabrosas, acompañan más, alimentan mejor. Yo lo hago periódicamente "en el asturiano" con Ernesto Pérez Zúñiga, Juan Carlos Méndez Guédez y Nicolás Melini, cultores los cuatro de la secta bandini; y en el mítico Gijón con Pepe Esteban, Carlos Boix, y Juancho Armas Marcelo, cultores los cuatro de todo lo que se tercie. Justamente nos contaba Juancho que acaba de abrir su nuevo blog, Gran Angular, en el que ha empezado a hablar de todo lo humano y lo divino. Ayer ha contado una historia de la que hablamos esta semana, una historia de la Caracas "oscura", la Caracas de noche, que depara más de un susto: justamente, así se llama esa entrada, Caracas de noche, y la relaciona con la "negrura" de mi nueva novela, Nochebosque. No, no había caído en la cuenta de que quizá mi afecto por el miedo, por las historias de terror, también tiene que ver con ese misterio que desprende la queridísima -y atribulada- capital de mi país cuando el sol se esconde y las calles se convierten en guaridas de espectros y de perros errantes a causa también de los frondosos árboles que las hacen más temibles.

El que ha caminado por Caracas de noche, sabe que no solo la Caperucita debe tener miedo de los caminos desconocidos.

Juancho Armas Marcelo lo sabe.

29 sept. 2011

Nochebosque: 2entrevistas2


Aquí les dejo las dos primeras entrevistas hechas a propósito de la publicación de mi nueva novela, Nochebosque; la primera, arriba, que podrán leer si pinchan la imagen, la hizo Michelle Roche para El Nacional, de Caracas; y la de abajo, que viene pegada en Youtube, me la hizo Mavi Aldana en su programa Otros Acentos (RNE-Radio 5). Ambas entrevistas brillantes, y que disfruté contestando, como siempre.
Y así, poco a poco, va sacando la cabeza al mundo mi novela.

Y que siga andando.

24 sept. 2011

Los sordos trilingües, ¡ya on line!


Septiembre está siendo un mes auspicioso, quizá porque es el del otoño, y quiere dejar sus mejores frutos antes de reposar. Pues ayer, viernes 23 de septiembre, mis editoras electrónicas Leonor Medel y Beatriz Rodríguez, las heroicas responsables de Musa a las 9 -la editorial del futuro que ya ha llegado- me anunciaron que ya estaba disponible la edición electrónica de un nuevo libro mío (bueno, nuevo y viejo al mismo tiempo, ya verán por qué): Los sordos trilingües, que recopila mis dos libros de relatos publicados, Leerse los gatos (1997) y Homero haciendo zapping (2003); más un libro nuevo, el que le da título a todo el conjunto y que se compone de textos que he publicado en la red en todos estos años, pero también muchos que nunca habían sido editados. En total, 62 relatos: más de 20 años de trabajo, que se dice pronto.

Estoy muy contento, porque se recopilan por vez primera todos mis cuentos en un solo volumen y, encima, con la ventaja de que está al alcance de todo aquel que tenga acceso a la red. Una de las consecuencias positivas del ebook, o libro electrónico, es que permitirá difundir de manera más amplia los contenidos, sin las barreras físicas que impone el transporte de ejemplares de un lado para otro y todolo que eso conlleva (depósitos, librerías, camiones, etc.). Yo estoy convencido, no obstante, que el libro electrónico y el libro de papel convivirán tranquilamente durante mucho tiempo. Como la radio y la televisión, o el cine y el teatro.

O como Nochebosque y Los sordos trilingües, mi nueva novela y mi nuevo libro de cuentos, que nacen el mismo mes pero que quizá nunca ocuparán la misma estantería: uno vivirá en los dispositivos electrónicos; el otro, en las bibliotecas de toda la vida. Y serán hermanos, y no lo sabrán.

Pero nosotros sí; porque nosotros haremos lo mismo de siempre. ¡Leer!

22 sept. 2011

La foto


Eso. Esta foto no necesita explicación. Están ahí los que tienen que estar. Hasta el señor desenfocado. O sí hay que explicarla, para el que no haya visto la película. O se explica sólo con esta inquietante palabra, que escribió un pequeño (y visionario) niño: redrum.

Quémiedo

19 sept. 2011

Nochebosque: primera salida


Como ya había anunciado hace unas semanas, mañana mi nueva novela Nochebosque, editada aquí en Madrid por la editorial Casa de Cartón, estará a la venta en las librerías españolas y en sus respectivas tiendas on line incluyendo la esperadísima, y recién llegada, Amazon.es, lo que me hace suponer que desde el extranjero se podrá adquirir también. Ojalá.

Para celebrar este arranque auspicioso y de rentrée littéraire hispánica, este jueves, 22 de septiembre, apenas comenzando el otoño y a las 20 horas, hemos sido invitados por el querido amigo y librero Santiago Palacios, de Sin Tarima, a presentar y hablar de la novela en La Fugitiva Librería Café, ese precioso lugar que, encima, está cerquísima de mi casa y de la Filmoteca Española (los detalles con la dirección exacta y a qué estación de metro llegar, los pueden ver en la tarjeta que encabeza esta nota, pinchando en ella se agranda).

Allí estaremos José Luis Torres Vitolas, mi editor, y yo, con todos los que nos quieran acompañar ese día, y que ya estén merodeando por aquí. Santiago anuncia que «el final del acto se amenizará con un simpático piscolabis», es decir, que habrá cava y las riquísimas berenjenas rebozadas ya famosas de sus presentaciones y que complementan con buen sabor el amor por los libros.

Ya entrado octubre, el 20, haremos una segunda salida de la novela, que anunciaré en su momento, como demostrando que somos obedientes herederos de Cervantes y, con todas las cosas de la literatura, hacemos una primera y una segunda salida. Como Don Quijote cuando comienza sus aventuras por La Mancha...

Nunca se sabe cuántas puertas se abren cuando comienzas un camino.

¡NOS VEMOS ALLÁ!

16 sept. 2011

Cuentos recomendados... ¡por Miguel Díez!


Ya que comienza este fin de semana, el último del verano, quiero recomendar a todo el que pase por aquí una joya que acabo de conocer: en el blog de Francisco Rodríguez Criado, Narrativa Breve.com, el profesor e investigador Miguel Díez está coordinando desde este mes de septiembre la sección Cuentos Breves Recomendados que, como su nombre lo indica, es una antología de lo mejor de la narrativa breve de todos los tiempos seleccionada por este especialista en el cuento del que tanto (y con tanta generosidad) he aprendido en el corto tiempo (¡pero son dos años ya!) en que me han privilegiado con su amistad él y su esposa, la brillante poeta (pero también erudita estudiosa de la lengua y la literatura) Paz Díez, con la que podría conversar indefinida y sabrosamente de todo y sobre todos.

Pues resulta que la cantidad de (muy buenos) cuentos que se pueden leer allí casi alcanza ya las seis docenas, así que hay material suficiente para el solaz dominguero... Revolución, de Slavomir Mrozek, El gigante egoísta, de Oscar Wilde, Los bárbaros, de Pedro Ugarte, Reunión, de John Cheever o La gallina, de Clarice Lispector son algunas de las perlas que podrán disfrutar en esa sección. Todo un lujo para lectores gourmets.

Marqué especialmente, como pueden notar, el cuento de Wilde, porque es uno de los relatos fetiche de mi infancia: pero sólo era una evocación que venía en la lista de libros de aquella bellísima colección de cuentos infantiles de la editorial Lumen, donde primero leí Caballito Loco (y Carnavalito) de Ana María Matute, La rosa y el anillo, de William M. Thackeray (la mejor y más divertida fábula realista que he leído en mi vida) y las Leyendas de Jesús de Selma Lagerlöf: ¡Y nunca puede leer el relato de Wilde porque no lo teníamos en la casa! Ya viejo lo leí, en la Biblioteca Metropolitana Simón Rodríguez, en Caracas, allí en la esquina de El Conde, y el que haya conocido esa esquina en los años ochenta sabrá de qué espíritu les estoy hablando...

Entonces son dos alegrías: una suculenta carga de relatos breves y la recuperación del pasado lector, el de los fantasmas y las listas de deseos jamás cumplidos, o cumplidos ya tarde (¿o no?). Vayan, lean, recuerden y, sobre todo, gocen, que ese es el máximo bien de la literatura: el goce pleno.

¡Gracias por eso, Miguel!


7 sept. 2011

Literatura venezolana de exportación

Mariela Díaz Romero, compañera de los días en el mítico Museo Alejandro Otero de los '90 en el que trabajé antes de venirme a España, ha realizado un reportaje sobre tres autores venezolanos para las revistas de las compañías Santa Bárbara Airlines y Aserca Airlines, y ha tenido la amabilidad de inlcuirme entre dos grandes, Israel Centeno y Juan Carlos Méndez Guédez. Una alegría y un honor estar entre estos dos excelentes escritores y mejores amigos.
Aquí les dejo las imágenes de ambas publicaciones, pero si pinchan en cada una de ellas, irán al archivo en .pdf correspondiente. Pequeñas alegrías que da esta (no pocas veces dura) profesión.


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6 sept. 2011

Nochebosque, mi nueva novela

A partir del 20 de septiembre, Nochebosque, mi nueva novela, estará disponible en las librerías españolas, y en sus plataformas para pedidos on line, desde luego. Casa de Cartón, la nueva editorial que ha nacido este año con toda la ilusión y el entusiasmo de su editor, José Luis Torres Vitolas, le ha hecho un espacio, y la saca a la luz en una preciosa -pero inquietante- edición, como corresponde al espíritu del texto -ya verán cuando lo lean, ya verán:



Mientras tanto, la revista digital FronteraD, por amable invitación de su editor, Alfonso Armada, ha publicado un adelanto -La casita del bosque- que pueden leer pinchando sobre el nombre.

Y además, pueden navegar por esta interesantísima revista, con artículos y análisis que no les defraudarán. Yo recomiendo particularmente la zona de los blogs, "mientras tanto", en la que hay varios muy buenos: el de Ernesto Pérez Zúñiga y el de Linda Ontiveros, por ejemplo.

Este adelanto editorial de mi novela me alegra mucho, porque ya se sabe que en la red se puede llegar a (esos otros muchos) lectores que buscan por la vía virtual algo que leer.


Lectores, ese es el tesoro más valioso para un libro.

¡Que disfrute, pues, de la lectura, lector virtual!

3 sept. 2011

El reto de los 30 libros


Mauricio Montenegro, en un blog llamado 30 libros ha lanzado un reto a sus lectores:
Recomendar un libro cada día, durante treinta días, siguiendo el esquema propuesto. Pueden hacerlo en los comentarios del blog o en twitter con el hashtag #30libros. Bienvenidos.
Es un ejercicio divertido y estimulante: háganlo en casa, no hay peligro y déjenlo al alcance de los niños. Y participen en ese blog, si les apetece.
Como a mí quizá me dará pereza recomendar tantos libros uno detrás de otro, día tras día, dejo mi lista mínimamente comentada, y quizá le vaya agregando comentarios a cada libro. No sé. Ahora mismo se me ocurre que entre tantos libros que se me han quedado fuera de la lista, no he mencionado una sorpresa de este mes: House of leaves, de Mark Danielewski. Impresionante, aunque lo leo a paso de tortuga anciana.
Adelantémonos, pues, a mi pereza, y dejemos la lista de un solo tirón:

1. Uno que leyó de una sentada.
La conciencia de Zeno, de Italo Svevo.
2. Uno que se haya demorado mucho en leer.

Hombres de maíz, de M. Á. Asturias.
3. Uno que sea un placer culposo.
El hombre de San Petersburgo, de Ken Follett.
4.  Uno que le gusta a todos menos a usted.

Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.
5.  Uno de viajes.

Viaje a Italia, de W. Goethe.
6. Uno de un Nobel.
Cien años de soledad, de G. García Márquez.
7. Uno muy divertido.
Firmin, de Sam Savage.
8. Uno para leer por fragmentos.
Ulises, de James Joyce.
9. Uno con una excelente versión cinematográfica.
El nombre de la rosa, de Umberto Eco.
10. Uno con una pésima versión cinematográfica.
Hellblazer (peli: Constantine), de Allan Moore.
11. Uno que lo haya motivado a visitar algún lugar.
Ninguno.
12. Una biografía.
Churchill, de Roy Jenkins
13. El primer libro que leyó en su vida.
Platero y yo, de J. R. Jiménez (a los 7 años).
14. Uno que haya odiado hace años y hoy admira.
Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos. Magistral.
15. Uno que haya amado hace años y del que hoy reniega.
Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach.
16. Uno ruso que sí haya leído.
La hija del capitán, de A. Pushkin.
17. Uno de este año.
El juego del mono, de Ernesto Pérez Zúñiga.
18. El que más veces ha leído.
Releo trozos de muchos. Balza. Borges. Plutarco. San Benito.
19. Uno que lo haya sorprendido por bueno.
Rebelión en la granja, de G. Orwell.
20. Uno que lo haya sorprendido por malo.
El jinete polaco, de A. Muñoz Molina.
21. Uno de cuentos (no valen antologías).
La mujer de espaldas, de José Balza.
22. Uno de poemas (no valen antologías).
Algunas palabras, de Eugenio Montejo.
23. Uno que le gustaría volver a leer en su vejez.
Mi vida con el lama, de Lobsang Rampa.
24. Uno que no le prestaría a nadie.
Presto, pero amenazo, aviso.
25. Uno para aprender a perder.
No sé.
26. Uno que asocie con la música que le gusta.
Muchos. Va por épocas.
27. Un libro que le regalaron y no le gustó.
Preferiría no decirlo.
28. Uno que lo haya asustado.
Drácula, de Bram Stoker. De día y en un autobús da miedo igual.
29. Uno que se haya robado.
Casi me robo El péndulo de Foucault, pero me descubrieron.
30. Uno que pueda salvar vidas.
Todos.

13 ago. 2011

Leer y escribir sobre libros

Desde ahora, además de comentar los libros que voy leyendo en anobii, ese facebook de comelibros, empezaré a colocar reseñas de libros en la red suite 101, donde se puede leer de todo -¡hasta de libros!-. He comenzado comentando mi último Nothomb, la novela Viaje de invierno, que no me ha gustado tanto (poco, en realidad), pero que recomiendo para neófitos de la autora y para fanáticos de ella, como yo. Detalles en la reseña que inaugura mi ciclo de colaboraciones, y que puede leerse pinchando aquí. ¡Buen verano y buenas lecturas!

20 jul. 2011

Rio Grande Review en La Fugitiva

de derecha a izquierda: Santiago Palacios, Daniel Centeno, Clemente García, Alfonso Armada, Francisco Narla, José Antonio Fideu y yo, + niñita y madre.

El jueves pasado Daniel Centeno aterrizó en la librería La Fugitiva con sus ediciones de la revista Río Grande Review, de la que ya he hablado en otras ocasiones. Allí nos abrió las puertas Santiago Palacios, y nos asignó un maestro de ceremonias de lujo: el gran Clemente García. Clemente comenzó el evento "arriba", creando un ambiente de confianza y camaradería que auguraba cosas buenas. Luego, Alfonso Armada, José Antonio Fideu, Francisco Narla y yo leímos, hablamos, comentamos para celebrar, en esa preciosa librería, los treinta años de existencia de la revista que nació en la Universidad en El Paso, Texas. Fue muy bonito todo, regado al final con cava y delicias de la tierra que más parecían del cielo. Más abajo les dejo el breve texto que leí, pero a continuación más fotos, que tomó Frank Spano, de ese sabroso día:

Con Santiago Palacios, querido librero.

Con Daniel Centeno, el editor de la revista, y el (fabuloso) cartel que Iván Solbes hizo para la ocasión (+ cava y delicias de la tierra).

También José Luis Torres Vitolas, mi editor de Casa de Cartón, nos acompañó esa noche.

Habla Daniel, nosotros escuchamos...

Y he aquí mi textico:

Guadalquivir de palabras
Estamos ya tan acostumbrados a estar al lado del mundo cuando navegamos por Internet desde nuestros ordenadores, que olvidamos que es algo que se puede hacer también con el cuerpo. Recorrer la calle Santa Isabel hasta el museo Reina Sofía, o los campos Elíseos, o la ruta 66: todo eso podemos hacerlo desde Google Earth, sin sudar, sin fatigas, sin esfuerzos, con los ojos; pero también podemos hacerlo lejos del ordenador, y con provecho. La prueba es la que estamos dando hoy aquí: unos venezolanos, unos españoles, celebrando el trigésimo aniversario de una revista bilingüe de la Universidad en El Paso, Texas (nunca se puede decir El Paso, a secas, siempre hay que decir El Paso, Texas, como Bond, James Bond). Esta es como una pequeña reunión de amigos de Facebook con el chat abierto y colocando links y comentarios al margen. Lo único que nos falta es un botón que diga «me gusta».
Una noche de juerga, en Salamanca, mi amigo Frank Spano me hizo ver que la famosa fachada de la Universidad era como una página web: cada figurita remite a otra y a otra, indefinidamente (otro día les hablaré del astronauta medieval que conmocionó aquella noche). Pues les digo que esta pequeña reunión de hoy es como la fachada de la Universidad de Salamanca, como Facebook y Twitter y Google Earth juntos: todo se concentra en un solo lugar, el Aleph que es hoy Río Grande Review, que cumple treinta años. Río Grande por cierto, que es lo que significa Guadalquivir, así que también Al-Ándalus se aparece por aquí, como un hipertexto. Quizá por eso, todos estos años, ha sido grande el río de escritores que ha publicado esa revista. Que continúe fluyendo, y que lo celebremos dentro de 30 años en este mismo fugitivo lugar es todo lo que deseo. Gracias.

La Fugitiva, 14 de julio de 2011

19 jun. 2011

En Brasilia

En Brasilia

Aquí la sala de conferencias de la Embajada de México en Brasilia, donde hablamos ante un nutrido público el 14 de junio, aniversario de la muerte de Borges. Escritores de España, Brasil, Chile, México y Venezuela: un verdadero melting pot o, mejor dicho, chanfaina de procedencias con un solo interés: la literatura.

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16 jun. 2011

Cruzando the line con Casa de Cartón

Compartiendo en el Inti de Oro con  Juan Carlos Méndez Guédez, Carlos Andrade, José María Calleja, José Luis Torres Vitolas y Fernando Martínez Laínez

Hoy, regresando a Madrid, nos fuimos al Inti de Oro a la presentación de la nueva editorial dirigida por José Luis Torres Vitolas, Casa de Cartón, cuyo primer título es Do not cross the line, de Carlos Andrade:


Una novela negra llena de miradas neoyorkinas y de la violencia, la miseria que convive con la opulencia en toda gran ciudad del mundo. Nueva York como símbolo de la mezcla, siempre injusta, de pobreza y boato que las grandes ciudades engendran. No se nieguen el placer de leer esta novela certera, de prosa firme y que deja que los ojos la recorran deliciosamente; la novela de un escritor que "piensa en postales", como él mismo confiesa, y que bebe de todo lo contemporáneo que nos rodea, del cine a la plástica, agregando eso que solo la buena literatura puede agregar: profundidad.

Aquí, una pequeña entrevista a José Luis Torres Vitolas, ese nuevo editor con el que contaremos desde hoy y al que le auguramos una larga y fructífera carrera:

13 jun. 2011

Minas+Geraes &Brasilia

Sería absurdo venir a Brasilia y no buscar algo de Milton Nascimento que no se consiga fácilmente en Madrid, y si es de oferta, ¡mejor! Por ejemplo, este dos por uno, Minas y Geraes, discos de los años setenta, que me acabo de comprar, ¡baratísimos!:


Esta foto revela algunas cosas: primero, que no olvido nunca a mi querido amigo Diego Casasnovas, con el que compartí horas y horas de Milton, de Caetano, de Maria Bethania, de tanta música, de tanta pasión; segundo, que he arriesgado tontamente la carátula de mis discos nuevos para que el fondo fuera la ciudad de Brasilia y su luz del atardecer; y por último, que Caetano tiene razón: si Dios cantara, tendría la voz de Milton Nascimento.

Fresco, viento, monumentos y luz, mucha luz: así va siendo Brasilia; mañana será literatura, palabras y amigos. Hoy es música y algo de agotamiento. Ah, y helados, de uva, de guayaba y de mango.

Qué ricos son los helados.

12 jun. 2011

Los oficios del libro


Ayer, 11 de junio, se presentó, en un encuentro breve y entrañable, Los oficios del libro, antología de relatos en torno a esta pasión que convoca a tantos quijotes, los que no se cansan de batallar contra cuanto molino de viento se ponga enfrente y se ponga cómico. En este caso, los editores fueron los propios alumnos del Máster de Edición de la Universidad Autónoma de Madrid patrocinado por la editorial Versus, dirigido por Eduardo Becerra, ese incansable lector, ensayista, investigador y promotor cultural venido de la mítica Haro. Estos chicos han demostrado que aquel que es profesional en lo suyo, lo es desde el principio y sin aspavientos -han aparecido cuatro títulos más junto a este de que hablo, así que no se trata de la flor de un día.
Fuimos 32 los autores invitados a colaborar con textos en torno al asunto, entre los que se encuentran varios de los que hoy en día se consideran la vanguardia literaria en español; yo, contento de estar entre tantos buenos escritores, les envié La manzana de Nietzsche, relato que había permanecido en mi computadora hasta ahora, y que le da título a mi cuarto libro de relatos, aún en los pañales de lo inédito. El trabajo de edición de este relato le correspondió a Alfonso Castelló, un chico al que le auguro un brillante futuro como editor, porque ya apunta las maneras inteligentes y sensibles que todo buen editor necesita. Incluso hizo labores de curator -y de traductor de poesía- ayudándome a que el relato llegara de la manera más limpia posible -gracias, ¡y qué gustazo trabajar en estas condiciones!
¡Larga vida, pues, a Libros de la Ballena, el nuevo sello que emerge en el mapa astral del mundo editorial español!

PS. Este no es el primer cuento de mi libro inédito que ve la luz, pues un hermanito suyo, El alfabeto del profesor Chomsky hace poco ha conocido las delicias del papel en la revista Rio Grande Review, gracias a los oficios de Daniel Centeno, como pueden comprobar si pinchan donde dice aquí, aquí, aquí, o adiós, adiós, adiós.

6 may. 2011

Cincuenta buenas noticias


Mis estimados Paz y Miguel Díez han preparado para la editorial Cátedra la antología comentada Cicuenta cuentos breves, con un prólogo de Luis Mateo Díez y una lúcida introducción de ellos.
Esta antología está formada por cincuenta cuentos breves de autores europeos y americanos -con evidente predominio de los que escriben en español-, pertenecientes a los siglos XIX y XX,
nos dicen en la introducción y hacen algo más que a mí me ha parecido absolutamente esclarecedor: perfilan la única definición de cuento que a mí me parece válida:
Con todos los matices y salvedades que se quiera, la brevedad es la característica más importante del cuento, la verdaderamente esencial, porque, en definitiva, ella es la que compendia todas las demás y las determina y la explica.
Se puede decir más alto, pero no más claro.

Además es una antología comentada: de cada relato (de Bierce, de Poe, de Darío, de Blasco, de Valle, y así hasta 50) se puede leer un comentario en la segunda parte del libro, lo cual convierte al volumen en un librito perfecto para estudiantes y lectores que se inician en el mundo adictivo de la ficción.

Tengo la alegría, agrego un nuevo además, de que los antólogos me han invitado amablemente a hacer el comentario del texto de uno de nuestros mayores creadores, José Antonio Ramos Sucre, La alucinada; y aquí surge una pregunta, ¿es la literatura de Ramos Sucre poesía o narración? Yo he leído su texto como un cuento y he descubierto -asombrado- que se trata de una fábula al uso pero con final infeliz, como corresponde al espíritu del bardo cumanés. Queda la discusión abierta y la invitación para que disfruten del texto ramosucreano.

También hay un cuento del gran Ednodio Quintero, Venganza, así que en la antología figuran dos venezolanos, lo cual no está nada mal.

En definitiva, una gran noticia la de esta novedad, que yo espero que tenga una larga andadura, sobre todo frente a los ojos de los adolescentes.

25 abr. 2011

En Río Grande Review

Un relato mío que me gusta particularmente acaba de aparecer en la edición 30 aniversario de la Río Grande Review, editada por Daniel Centeno y Daniel Ríos en El Paso, Texas. Como ven, la portada es preciosa y el contenido un tesoro: autores famosos y no tano, premiados y sin premio y, encima, el asunto es bilingüe, así que conviven textos en español y en inglés con la paz que da vivir en la frontera. Imposturas se llama el dossier donde está incluido mi cuento, y estoy muy contento por eso. Siempre hay un Chomsky incómodo, fingiendo alegría ante los ojos acuosos del poder...



VV.AA.: Río Grande Review #37 - «El alfabeto del profesor Chomsky»
El Paso, Texas, EUA, RGR, 2011. ISSN:747743

Pueden leer la revista completa pinchando en esta manito que señala hacia el futuro (mi relato, a partir de la página 104):

16 abr. 2011

En Belgrado

Belgrado es una ciudad hermosa, amable. Todo el mundo habla inglés y, si hurgas un poquito, descubres que hablan otros dos o tres idiomas. Qué maravilla; todos los programas de televisión son en versión original con subtítulos, y allí se da uno cuenta de por qué tiene tan buen oído. Librerías a puntapala, y cierto aire fashion. También Serbia padece el virus GH, ese que llena las pantallas de las televisiones con gente gritándose, fumando, y embruteciéndose encerrados en una casa donde lo único de provecho que ocurre, tiene lugar debajo de los edredones.
Yo dejo esta foto donde quizá aparezco integrado al mundo del cómic.


Ah, y Marx, que nunca falte:

20 mar. 2011

La sonrisa de Peter Pan, en Tal Cual, Caracas

Hoy ha aparecido La sonrisa de Peter Pan un relato mío, en el suplemento Literales del diario caraqueño TalCual. Es "continuación" de Campanita, un relato que escribí hace casi dos décadas y que publiqué en mi primer libro de cuentos, Leerse los gatos, en 1997. Si pinchan en la imagen, verán la página más grande.

12 mar. 2011

Calzada de la Calle del Cenicero, Madrid


Mi abuelo sabía hacer calles como esta, porque de joven trabajó en Coro haciéndolas, me contó, mientras rodeaba nuestra casa de Valera con una calzada parecida, hecha de piedras pequeñitas, escogidas y clavadas una a una por él mismo. De esta manera se evitaba que cuando lloviera todo fuera un solo charco, y barro y desastre. Quizá si hubiera emigrado a Madrid, en 1920, mi abuelo habría ayudado a hacer la calzada para esta Calle del Cenicero, cerca de Atocha y de Prado. Mi abuelo Regino sabía hacer unas cosas maravillosas, la verdad.
Y quería que yo fuera inventor, para que le hiciera una mochila voladora. Tal vez haga una, no se sabe, aún no se ha dicho la última palabra.

24 feb. 2011

Comienzos hermosos: el Poema de Mio Cid



De los sos ojos | tan fuerte mientre lorando
tornava la cabeça | y estava los catando.
Vio puertas abiertas | e uços sin cañados,
alcandaras vazias | sin pielles e sin mantos
e sin falcones e sin adtores mudados.
Sospiro mio Çid | ca mucho avie grandes cuidados.
Ffablo mio Çid | bien e tan mesurado:
«¡Grado a ti, señor, | padre que estas en alto!
¡Esto me an buelto | mios enemigos malos!»


No es este el principio, propiamente dicho, porque falta un folio en el manuscrito; pero es un bello comienzo de poema, de uno de los poemas más bellos de la literatura (pinchen en la imagen si quieren leerlo completo...).

20 feb. 2011

Casi primavera en Madrid

Y le tomo una foto a la calle del Maestro Sorozábal desde la mesa de un restaurante chino, un mediodía de esta semana que pasó. Qué bonitos los árboles pelados, preparados ya para la primavera; qué urbano todo, ¿no?

16 feb. 2011

El sueño de los gustos

Hoy, regresando a mi casa, me lo topé dormidito en su vitrina, pero no era una tienda de animales...

1 feb. 2011

Mi cuento: Ride of the Valkyries


El número de febrero de la revista electrónica Words Without Borders ha comenzado la serie Our man in Madrid, en la que el traductor y ensayista Jonathan Blitzer irá publicando relatos y entrevistas a escritores establecidos en Madrid, y él ha decidido amablemente comenzar con mi cuento Cabalgata de walkirias, cuyo título en inglés es Ride of the Valkyries. También me hace una (entrevista) que me ha resultado interesante de contestar y en el blog (Dispatches) de la revista ha colgado un (comentario) sobre el cuento y su trabajo de traducción cuya espeluznante agudeza agradezco sinceramente. Si quieren leer el cuento en español, está en mi libro Homero haciendo zapping (2003), pero como sospecho que esa es una edición agotada, desaparecida, inencontrable, les dejo este (link) por si lo quieren leer en el #13 de nuestra revista La Mancha.

El nuevo número de Words Without Borders es suculento: además, también trata sobre las novelas gráficas, y en la web verán que hay un montón de cosas para leer (en inglés, claro), porque se pueden leer números de la revista desde julio de 2003, más o menos por la época en que mi segundo libro de relatos salió. Así qué ustedes verán.

Una alegría de febrero, sin duda. Gracias a Mr. Blitzer, que deambula por Lavapiés. Como yo.

23 ene. 2011

«Terroristas»

Se pasan los días pensando
cómo matar por matar,
y a cuántos matar para matar a muchos.
Fuera de eso comen con apetito,
rezan, se lavan los pies, dan de comer a los pájaros,
hablan por teléfono rascándose el sobaco,
se detienen la sangre cuando se cortan el dedo,
si son mujeres compran compresas,
sombra de ojos, flores para los floreros,
todos bromean un poco cuando están de humor,
beben zumo de naranja sacado de la nevera,
por la noche miran la luna y las estrellas,
se ponen los auriculares con música tranquila
y duermen apaciblemente hasta el amanecer
—a menos de que eso en lo que piensan tengan que hacerlo de noche.

Wisława Szymborska, «Zamachowcy» (Tutaj, 2009).