28 jul. 2010

Un animal protesta

Cuando los dioses crearon el mundo, todos los animales los aclamaron.

Sólo uno protestó:

— Putos dioses —dijo.

Pero los dioses no le hicieron caso y siguieron con la creación.

—¡Putos dioses! —dijo rojo de ira.

Entonces los dioses, aburridos de sus lamentos, dejaron lo que estaban haciendo y lo encararon:

—¿Por qué te quejas?

—¡Putos, putos! —decía el animal.

Y los dioses no entendían.

—¡Putos! ¡Putísimos dioses! —siguió gritando el animal rojo, azul de la ira, mientras se escondía en su refugio verde y seguía durmiendo, los ojos abiertos, el pijama puesto.

27 jul. 2010

Intelectuales y tiranía

Mi amiga Esther Roperti me comenta en Facebook, cuando hablo de lo triste que es ser intelectual de tiranos: Deberían ser términos excluyentes, antónimos. Porque un intelectual es un ser pensante y la tiranía exige que se abandone la capacidad de pensar. Así de paradójico es el mundo.

Acertadísimo comentario, y aguda observación: así de paradójico es el mundo. Ni siquiera Aristóteles ni Platón fueron ajenos a la relación con un gobernante tirano, si bien es cierto que Aristóteles fue maestro de Alejandro y se alejó de él, no precisamente porque sometiera a todos los pueblos de Grecia -no olvidemos que arrasó Tebas hasta sus cimientos, dejando en pie solo la casa de Píndaro-, sino porque tuvo la afortunada -aunque extemporánea- idea de equiparar a griegos y "bárbaros" (o sea persas, egipcios, partos, etc.), cosa que al de Estagira no le gustó nada. Ser griego no es turkey flu, habrá pensado el filósofo del Liceo, el discípulo más aventajado de Platón.

Pero yo me voy muy lejos, cuando todavía se pueden citar ejemplos más cercanos: Heidegger y Hitler; Cela y Franco; ¡Neruda y Stalin!:

Stalin alza, limpia, construye, fortifica
preserva, mira, protege, alimenta,
pero también castiga.
Y esto es cuanto quería deciros, camaradas:
hace falta el castigo


Qué horror, ¡estos versos son del Canto general! ¡Nada más y nada menos!

Y nos podemos acercar más: García Márquez y su enamoramiento irreductible hacia el tirano de la pobre isla de Cuba, Fidel Castro.

Y en mi país, montones de "intelectuales" (siempre hay que poner las comillas y una 'i' muy minúscula), algunos de buena fe, pero harto ingenua; otros, buscando prebendas; y otros, porque sus cabezas no dan para más, han bajado la cerviz y aplaudido las vulgaridades de Hugo Chávez y de su medocre ministro de Cultura, Francisco Sesto. Sé que algunos intelectuales apoyaron a Chávez al inicio de esta locura, cuando creían (¿pero es que los intelectuales siempre son tan ingenuos?) que el ex militar golpista traía una verdadera esperanza al país luego de tantos años de políticos erráticos... muchos de los cuales se han quedado en el gobierno, sumándose a la cuerda de sinvergüenzas e ignorantes ávidos de dinero y poder que se han instalado en las instituciones públicas venezolanas.

El intelectual no debe ser tan papanatas, digo yo. El intelectual debe usar la cabeza y recordar la exacta reflexión de Esther, como si fuera un mantra: un intelectual es un ser pensante y la tiranía exige que se abandone la capacidad de pensar.

25 jul. 2010

Dos monstruos que conversan

Correspondencia
1943-1955
Thomas Mann y Theodor W. Adorno
Edición a cargo de Christoph Gödde y Thomas Sprecher con la participación del Archivo Theodor W. Adorno
Traducción de
Nicolás Gelormini
Fondo de Cultura Económica, 2006
184p.|ISBN:9505576420|15 euros|

Estoy terminando de leer estas cartas (con mucha pena, porque quiero más); se trata de las que se cruzaron Thomas Mann y Theodor Adorno en poco más de una década. Mann, mientras escribía Doktor Faustus (ese monumento), leyó un artículo de Adorno sobre Schoenberg y dijo, "este es mi hombre" (o fue lo que escribió en su diario), pues lo necesitaba para que lo ayudara a perfilar la personalidad y la obra del protagonista de la novela, Adrian Leverkühn, el músico. A partir de allí desarrollaron una amistad epistolar entrañable y poderosa. Leer sus cartas es como entrometerse en la conversación de dos monstruos del pensamiento, como presenciar cómo nacen las montañas de la razón humana. Es un libro para el que quiera aprender, porque es como hacer un máster en sabiduría con dos profesores de excepción. Qué pena que se me acaba ya. Además la edición viene con montones de notas que aclaran muchos detalles y que enriquecen la lectura.

Yo he subrayado muchos pasajes; me he entretenido enterándome de las peleas de Mann con Schoenberg, he compartido la sensación de exilio que arrastra Adorno, y he vuelto a subrayar líneas, frases, he buscado datos, me he guardado fragmentos para mí, porque me provocan las ganas de escribir. En fin, que me la he pasado en grande leyendo el libro, a pesar de que es breve, de que lo he leído con celosa lentitud -no me quería perder nada- y de que salto de un libro a otro sin ton ni son. Qué bueno toparse con libros así, luminosos, iluminadores.

Les dejo esta frase de Mann, del 52, tan cerca del final de su vida:

Pero, ¿es imaginable el comunismo sin tiranía?

No sé a ustedes, pero a mí esta frase me parece aguda como una sarisa; ¡si el pobre Mann levantara la cabeza!

24 jul. 2010

#freepróceres

Mi amiga Blanca Strepponi me propone esta etiqueta (o hashtag, como se le conoce en inglés) para mi cuenta en twitter: #freepróceres, y a mí me encanta (pero no puedo dejar de pensar, cada vez que veo "free" algo, en nuestra querida Free Winona, de malas costumbres). Esa etiqueta que propone Blanca me gusta porque condensa mi pensamiento sobre este tema.

Venezuela tiene la muy mala costumbre de adorar a niveles teológicos a los señores que hace doscientos años hicieron el enorme esfuerzo de liberarse de los resabios de los trescientos años anteriores y trataron de enrumbar a su patria hacia lo que para ellos era el futuro. Entre estos señores, loables todos, se encuentran Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Andrés Bello, Simón Rodríguez, Francisco de Paula Santander, José de San Martín, Bernardo O'Higgins y un montón más; algunos honestos, otros, no tanto; algunos sinceros, otros decididamente pérfidos. En fin, que hicieron lo que buenamente pudieron por el lugar que les vio nacer.

Hoy, 24 de julio de 2010, se celebra otra vez el nacimiento de Bolívar; y es lo más parecido a una fecha sagrada. Yo, la verdad, le estoy muy agradecido a este señor por todo lo que hizo en vida; leo sus cartas y sus textos con verdadero interés pues sin duda se trata de uno de los grandes personajes del siglo XIX; no pocas enseñanzas se pueden sacar de su pensamiento, como del de Miranda y -¡cómo no!- de los textos Andrés Bello y Simón Rodríguez, verdaderos titanes del pensamiento.

Pero del interés filológico, histórico e identitario a la alabanza cansina al padre de la patria; del conocimiento bien temperado de la historia de mi país para conocerme yo, y de mi mundo para conocerlos a todos al fanatismo semi mitológico hacia un ser humano que hizo lo que pudo por eliminar las mismas supersticiones que hoy lo elevan a los altares; de un lado al otro, repito, hay un trecho de manipulación muy grande y del que me niego a formar parte.

Por eso no me canso de abjurar de esa fanática celebración, de ese uso interesado e ignorante de la Historia, que no lleva a ningún lado. Bueno, sí: ya Hitler y sus muchachos del partido ensayaron el fanatismo nacionalista y el ensalzamiento de las figuras míticas; y ya se ve en qué acabaron, en la mesa redonda de Thule, la supremaciía aria, las Lebensborn (o fuente de vida) para el nacimiento de muchachitos sanos, rubios y muy alemanes; y unos sitios de recreación muy divertidos donde llegabas en tren y salías por una chimenea en forma de humo. En Auschwitz, Dachau, Mauthausen-Gusen y Buchenwald hubo varios de los más famosos. Y todo gracias al fanatismo con la historia patria, el mito y la adoración ignorante y cerril a los padres de la patria alemana.

No.
Por eso quiero remarcar, sobre todo hoy, un #freepróceres que los deje quietecitos en sus tumbas y que aprendamos de ellos lo justo para seguir hacia el futuro con prosperidad y paz. Y nada más. Los próceres, que se queden en las estatuas y los panteones; nosotros tenemos muchas cosas que hacer para estar reviviéndolos. Hay que dejar que los muertos entierren a los muertos.

23 jul. 2010

Miranda, Alejandro y la vida normal de los escritores

El otro día almorzaba con un amigo escritor y salió el tema de los escritores que escriben sobre ellos mismos y sobre su oficio, esa (aburridísima ya) tautología de la literatura contemporánea. Uno de los argumentos en contra de esta modalidad es que actualmente la vida de los escritores es menos excitante que la de un gato casero -y que no se ofenda mi gato, Siro, ese aventurero retirado-, y por eso resulta profundamente aburrido leer sus libros. No como cuando lees los diarios de Francisco de Miranda, que no paró nunca, o cuando lees la Vida de Alejandro, escrita por Plutarco (o la de Arriano, que es hermosa muestra de cómo un escritor se funde con lo que escribe). Pero para qué contar la vida de un escritor actual que da clases de literatura, o de escritura, publica libros, artículos, pelea con -o adula a- editores, va a congresos y conferencias con otros escritores, no a hablar de literatura sino del faranduleo editorial o, a lo sumo, a hablar de sus propios libros... ¿y a mí qué carrizo me importa la vida privada de estos escritores, si encima es más aburrida que la de las hermanas Brönte?

Quizá sea hora de que algunos escritores dejen de pensar que a los lectores nos interesan su vida, sus "inquietudes" literarias y sus reflexiones acerca de la escritura, y nos empiecen a contar historias interesantes. Que investiguen, que lean, que olfateen el mundo que está lleno de cosas interesantes. Que dejen la flojera y abandonen el nido donde con tanto cobijo escriben sobre ellos mismos, algunos con la excusa espuria de que es de lo único que saben y pueden escribir. Además de flojos, ¡egocéntricos!

Los escritores que están todo el tiempo demostrando lo técnicamente buenos que son y cuánto han leído, y con cuánto provecho, me recuerdan a un deportista, digamos, un futbolista, que sepa mucho de técnica y pueda mantener en el aire un balón durante horas, pero que nunca juegue un partido ni meta o pare goles, que para eso ha aprendido todos esos truquitos que se sabe.

A ver, escritor, ya sabemos que sabes escribir y que has leído un montón de libros de los que has sacado un provecho inédito; ya sabemos que tus reflexiones son profundas como la laguna estigia; ya sabemos que tu sensibilidad es única; ahora juega un partido y mete aunque se aun golito solitario, cuéntame algo interesante que me matenga pegado al libro, investiga un poco el mundo que te rodea y sácale partido al don que has recibido, ¿no te parece?

21 jul. 2010

Volver

Es difícil regresar a un blog cuando lo tienes tanto tiempo abandonado; ni siquiera sabes cómo retomar el hilo.

Probablemente no retome nungún hilo, sino que siga el que se ha dio desgranando en las otras ventanas que tiene la red para los navegantes. Poco a poco, cada una de esas opciones -blogs, twitter, facebook, anobiis, flikr, youtube, etc.- se va asentando y encuentra su lugar, el espacio que merece en nuestra vida virtual.

Por lo pronto le devuelvo a mi blog, que también es mi web, el lugar que tenía hace unos años; ese en el que dejaba mis ideas y los demás las comentaban, cuando éramos ajenos a la velocidad de facebook y twitter; cuando el mundo era un poco más real.

En fin, I'm back. Quién sabe hasta cuándo.

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