27 jul. 2010

Intelectuales y tiranía

Mi amiga Esther Roperti me comenta en Facebook, cuando hablo de lo triste que es ser intelectual de tiranos: Deberían ser términos excluyentes, antónimos. Porque un intelectual es un ser pensante y la tiranía exige que se abandone la capacidad de pensar. Así de paradójico es el mundo.

Acertadísimo comentario, y aguda observación: así de paradójico es el mundo. Ni siquiera Aristóteles ni Platón fueron ajenos a la relación con un gobernante tirano, si bien es cierto que Aristóteles fue maestro de Alejandro y se alejó de él, no precisamente porque sometiera a todos los pueblos de Grecia -no olvidemos que arrasó Tebas hasta sus cimientos, dejando en pie solo la casa de Píndaro-, sino porque tuvo la afortunada -aunque extemporánea- idea de equiparar a griegos y "bárbaros" (o sea persas, egipcios, partos, etc.), cosa que al de Estagira no le gustó nada. Ser griego no es turkey flu, habrá pensado el filósofo del Liceo, el discípulo más aventajado de Platón.

Pero yo me voy muy lejos, cuando todavía se pueden citar ejemplos más cercanos: Heidegger y Hitler; Cela y Franco; ¡Neruda y Stalin!:

Stalin alza, limpia, construye, fortifica
preserva, mira, protege, alimenta,
pero también castiga.
Y esto es cuanto quería deciros, camaradas:
hace falta el castigo


Qué horror, ¡estos versos son del Canto general! ¡Nada más y nada menos!

Y nos podemos acercar más: García Márquez y su enamoramiento irreductible hacia el tirano de la pobre isla de Cuba, Fidel Castro.

Y en mi país, montones de "intelectuales" (siempre hay que poner las comillas y una 'i' muy minúscula), algunos de buena fe, pero harto ingenua; otros, buscando prebendas; y otros, porque sus cabezas no dan para más, han bajado la cerviz y aplaudido las vulgaridades de Hugo Chávez y de su medocre ministro de Cultura, Francisco Sesto. Sé que algunos intelectuales apoyaron a Chávez al inicio de esta locura, cuando creían (¿pero es que los intelectuales siempre son tan ingenuos?) que el ex militar golpista traía una verdadera esperanza al país luego de tantos años de políticos erráticos... muchos de los cuales se han quedado en el gobierno, sumándose a la cuerda de sinvergüenzas e ignorantes ávidos de dinero y poder que se han instalado en las instituciones públicas venezolanas.

El intelectual no debe ser tan papanatas, digo yo. El intelectual debe usar la cabeza y recordar la exacta reflexión de Esther, como si fuera un mantra: un intelectual es un ser pensante y la tiranía exige que se abandone la capacidad de pensar.

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