24 jul. 2010

#freepróceres

Mi amiga Blanca Strepponi me propone esta etiqueta (o hashtag, como se le conoce en inglés) para mi cuenta en twitter: #freepróceres, y a mí me encanta (pero no puedo dejar de pensar, cada vez que veo "free" algo, en nuestra querida Free Winona, de malas costumbres). Esa etiqueta que propone Blanca me gusta porque condensa mi pensamiento sobre este tema.

Venezuela tiene la muy mala costumbre de adorar a niveles teológicos a los señores que hace doscientos años hicieron el enorme esfuerzo de liberarse de los resabios de los trescientos años anteriores y trataron de enrumbar a su patria hacia lo que para ellos era el futuro. Entre estos señores, loables todos, se encuentran Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Andrés Bello, Simón Rodríguez, Francisco de Paula Santander, José de San Martín, Bernardo O'Higgins y un montón más; algunos honestos, otros, no tanto; algunos sinceros, otros decididamente pérfidos. En fin, que hicieron lo que buenamente pudieron por el lugar que les vio nacer.

Hoy, 24 de julio de 2010, se celebra otra vez el nacimiento de Bolívar; y es lo más parecido a una fecha sagrada. Yo, la verdad, le estoy muy agradecido a este señor por todo lo que hizo en vida; leo sus cartas y sus textos con verdadero interés pues sin duda se trata de uno de los grandes personajes del siglo XIX; no pocas enseñanzas se pueden sacar de su pensamiento, como del de Miranda y -¡cómo no!- de los textos Andrés Bello y Simón Rodríguez, verdaderos titanes del pensamiento.

Pero del interés filológico, histórico e identitario a la alabanza cansina al padre de la patria; del conocimiento bien temperado de la historia de mi país para conocerme yo, y de mi mundo para conocerlos a todos al fanatismo semi mitológico hacia un ser humano que hizo lo que pudo por eliminar las mismas supersticiones que hoy lo elevan a los altares; de un lado al otro, repito, hay un trecho de manipulación muy grande y del que me niego a formar parte.

Por eso no me canso de abjurar de esa fanática celebración, de ese uso interesado e ignorante de la Historia, que no lleva a ningún lado. Bueno, sí: ya Hitler y sus muchachos del partido ensayaron el fanatismo nacionalista y el ensalzamiento de las figuras míticas; y ya se ve en qué acabaron, en la mesa redonda de Thule, la supremaciía aria, las Lebensborn (o fuente de vida) para el nacimiento de muchachitos sanos, rubios y muy alemanes; y unos sitios de recreación muy divertidos donde llegabas en tren y salías por una chimenea en forma de humo. En Auschwitz, Dachau, Mauthausen-Gusen y Buchenwald hubo varios de los más famosos. Y todo gracias al fanatismo con la historia patria, el mito y la adoración ignorante y cerril a los padres de la patria alemana.

No.
Por eso quiero remarcar, sobre todo hoy, un #freepróceres que los deje quietecitos en sus tumbas y que aprendamos de ellos lo justo para seguir hacia el futuro con prosperidad y paz. Y nada más. Los próceres, que se queden en las estatuas y los panteones; nosotros tenemos muchas cosas que hacer para estar reviviéndolos. Hay que dejar que los muertos entierren a los muertos.