9 feb. 2009

364. Muérete que no...



Gracias a la exquisitez de la ya famosa Merche, de Grosso Modo, he descubierto este primor de conejita, imagen del blog de diseño Fifi Lapin, que no puede ser mejor respuesta a las bastas y decimonónicas pretensiones del presidente venezolano de quedarse per saecula saeculorum en el poder. "Muérete que no", parece decir la conejita, y nunca antes una voz suave y cantarina ha sido tan contundente. Me apunto a esta imagen, quizá con la ilusión de parecer fashion (uno, tan gocho y lejano a ese territorio), pero también para que la estética no deje de ser esa arma afilada con la navaja de la eutrapelia: muérete que no, Hugo, muérete que no...
Si es que no debería de ser necesaria tanta explicación, pero parece que hay una parte del mundo europeo (una parte de la izquierda europea roussoniana) a la que le parece apropiado que un país tan atarasado como Venezuela se maneje bajo la oxidadísima tesis del gendarme necesario, figura (con toda razón) odiosa si la representan Berlusconi o Aznar o Putin o los hermanos Kaczynski, temibles gemelos polacos, pero graciosa, amable, deseable, risible, ponible si se trata de Chávez o el nepotismo gerontocrático de Cuba. No, amigos, los venezolanos también tenemos derecho a manejar muchas opciones para elegir; y aunque algunos me tilden de ingenuo porque creo que yo elijo libremente (pues en el fondo la conspiración de los Iluminati controla el mundo, el club Bildelberg ya decidió por mí, los de Skulls&Bones ya trazaron mi vida), me gustaría pensar que el año 2025 no voy a ver la misma cara enajenada, tramposa y llena de odio del señor al que, si los dioses son benignos, sólo le quedan cuatro años de gobierno (los mismos, en principio, que a mr. Barack Obama), que ya es bastante para hacer algo por el país. Lo que pasa es que si no hubiera tantos procesos electorales, al gobierno venezolano no le quedaría otra opción sino gobernar y administrar los recursos; y ahí sí que se les pone fea la cosa, porque es algo que no han aprendido a hacer en los diez años que ya llevan dilapidando los cientos de miles de millones de dólares que el petróleo ha echo manar. Es que los maletines que viajan por América Latina son muchos y hay que tenerlos llenitos de billetes siempre...
Y cada vez que oigo (o leo) a algún europeo hablar del hombre nuevo latinoamericano y la revolución bonita (mientras pone la mano para que se la unten de lustrosos billetes verdes), sólo se me ocurre decirles que ojalá España no tenga que sufrir otros cuarenta años de Franco, ni Italia a Mussolini, ni Alemania a Hitler, ni Rumanía a Ceauşescu; porque ese día, igual me arrimo donde ellos y les ofrezco mi experiencia como ciudadano libre en una dictadura de militares y brontosaurios a cambio de unos módicos (y revolucionarios) euros.

3 comentarios:

Merche Grosso dijo...

Ay JOTA CE, ojalá sólo sean cuatro años más...

Merche Grosso dijo...

escribe escritor escribe

Merche Grosso dijo...

la camiseta fashion de la coneja como que está demodé...