28 ene. 2009

363. Aló, presidente, tengo una pregunta...



A pesar de las críticas que le han llovido aquí en España, quizá algunas con razón, la decisión del presidente Rodríguez Zapatero de enfrentarse por segunda vez a las preguntas de 100 ciudadanos en directo en Tengo una pregunta para usted, generó en mí una mezcla de satisfacción y vergüenza, por lo que ya se supone: como residente en este país quiero trascender la oportunidad -o inoportunidad- de algunas de las respuestas del presidente del gobierno a las -también, oportunas o inoportunas preguntas de los ciudadanos (pero cada quien es libre de preguntar lo que se le antoje, para eso estamos en una democracia); quiero trascenderlas, repito, porque el solo hecho de que el máximo representante del ejecutivo se plantara frente a los ciudadanos que lo eligieron a responder lo que a estos se les ocurrierra (aunque quizá en algún paranoico momento sospechemos que todo es un muy bien tramado montaje), es muestra de la salud de que goza el sistema democrático español. Pero, ay, pena, penita, pena, esa sonrisa democrática troca en mueca cuando recuerdo que en mi propio país, la cuna de los libertadores y toda esa mitología enfermiza que acarreamos como una losa desde hace doscientos años, el presidente mantiene un monólogo desde hace años disfrazado de conversación telefónica en su (y subrayo su) Aló, presidente, la tortura televisiva para drenar toda su bipolaridad, y para que algunas avispadas aguanten las ganas de orinar a cambio de cien mil dolares y un poco de figuración, y todo por su fascinación hacia los hombres de voz fuerte y mando atrabiliario. Meros machos, pues.
Sueño con el día en que los presidentes de mi país comparezcan ante sus ciudadanos no para hablar ocho horas seguidas de lo maravillosos que son ellos, sino para contestar a las preguntas, los deseos y los planes; sueño con una Asamblea donde los diputados exijan a los gobernantes respuestas y hechos, y no ofrezcan animadas genuflexiones. Sueño, aunque sea, con una presidenta de la Asamblea Nacional y una presidenta del Consejo Nacional Electoral que no parezcan que el último libro que leyeron fue Coquito, cuando les enseñaron -con trabajo, eso sí- a leer. Soñar es gratis, y los sueños, sueños son.


3 comentarios:

galleguita dijo...

De nada sirven las "conversaciones" presi-gente de a pie, cuando te sientan delante del televisor y lo único que escuchas es una sarta de estupideces, de alquien que está claro que vive en los mundos de yuppi, pues desde luego ese señor no vive en el mismo país que yo. Ni sufre económicamente "la mierda" (con perdón) que sufrimos algunos. Cuando lo único que se le ocurre para paliar la crisis es soltarle dinerito a los bancos, apaga y vámonos. Que luego me venda la moto con temas como el ICO liquidez, que resulta ser "pura leyenda urbana", pero se me ocurre que cuando las "ayudas" van a parar a los que más tienen, eso me recuerda a otro régimen político y no precisamente el democrático. Pero yo tengo que seguir sentada delante el televisor aguantando durante varios meses que no había crisis y todas las benditas gelipolleces que se le ocurren a una persona que vive cómodamente en la Moncloa mientras mi empresa se va irremediablemente al garete, pero no pasa nada, dice ZP que sólo tenemos que aguantar un año que ya endereza él el barco, ja ja ja, ahora nuevamente me da la risa.
Al igual que tú Juan Carlos, me parece una buena idea el diálogo pero entre personas coherentes, no que me revienten los tímpanos con fábulas que nada tienen que ver con la realidad.

TAGO

Merche Grosso dijo...

Ni el peor comentario de ZP, es peor que la mejor idea de Chávez

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(punto)

Merche Grosso dijo...

bueno y el post de la coneja???
...me quedé esperando