25 mar. 2008

356. Escritores en Scotland Yard

Es una ocasión maravillosa cuando un ciudadano normal o un funcionario levanta el vuelo literario sin darse cuenta, a causa de una impresión estética que perturba su vida cotidiana. Cuando eso ocurre, el mortal que nunca ha sido ni quiere ser artista, el mortal que no sabe que Baudelaire compara al poeta con el albatros caminando torpemente pero majestuoso y veloz en el aire; el mortal que ve pasar sus días de manera uniforme y con comodidad se convierte a su pesar y en su inconsciencia en el mejor instrumento para describir lo sublime si se le presenta la oportunidad adecuada.
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    Le ocurrió a las cinco de la tarde de un quince de enero, según cuentan los periódicos por estos días, al pacífico jubilado George William Colmes cuando vio unos dibujos de John Lennon; y no supo hacer otra cosa sino ir a cantar sus loas a la policía: «Al pasar por delante de la galería me he dado cuenta de que se exponían los trabajos de John Lennon... He visto las litografías... Y me he quedado horrorizado. Eran caricaturas que reproducían relaciones sexuales de naturaleza repulsiva. Me ha disgustado francamente el hecho de que una mujer fuese retratada en semejantes posturas. Yo mismo me he sentido contaminado por la simple observación de esos dibujos. Si pienso que mi madre o mi mujer... me pregunto adónde ha ido la decencia». La perversión de Maupasant no habría elegido mejor las palabras; la húmeda sensualidad de Anaïs Nin no habría sabido colocar las imágenes con más acierto: «Yo mismo me he sentido contaminado por la simple observación de esos dibujos», «si pienso en mi madre...» (¡que pillo!). Casi dan ganas de no ver los dibujos porque las palabras son más estimulantes. No; mejor leer la lúbrica descripción de Scotland Yard: «Las litografías ilustran la relación de Lennon con Yoko Ono, su matrimonio y su consecuente actividad sexual. Los dibujos describen los siguientes actos: 1. Yoko Ono hace una felación a John; al dorso está el título: El instrumento de John en la boca de Yoko. 2. John le hace un cunilingüis a Yoko. 3. John tiene relaciones sexuales con Yoko; al dorso leemos: “John posee a Yoko por detrás”. 4. Alguien ejecuta un cunilingüis a Yoko mientras otra figura le besa el seno. 5. Las otras cuatro litografías contienen a Yoko en una posición en la que exhibe la vagina». Pero qué maravilla; el marqués de Sade palidecería de envidia y a uno le dan ganas de leer el periódico con una sola mano: es que cuando la policía se lo propone, puede hacer prodigios. ¡Cuánta literatura se esconderá en los archivos de las comisarías!
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