10 nov. 2007

330. El bocón vs. el Borbón




¿Por qué no te callas?


Preguntó el rey Borbón y jefe del estado español, Juan Carlos I, a aquel que sueña con ceñirse la corona de Hugo I.
Y todos los venezolanos le explicamos: no se calla porque no quiere, porque no puede y porque es la única manera de que no se note su profunda ineptitud para gobernar. Como aquel Burundún Burundá que inventó Jorge Zalamea, el que ahora gobierna mi país es un saco de palabras y palabras que tienen una única finalidad: impedir que el que las pronucia se dé cuenta de que, muy en el fondo, una vocecita le dice que no tiene nada, nada que decir; y que es solo el ansia de poder, el placer de ver a sus acólitos bajar la cabeza y sonreír ante cualquier cosa, lo que lo impulsa a hablar. No se calla, rey Borbón, porque su ser es el insulto que pronuncia, el chascarrillo que se inventa, la vulgaridad que lo reviste. Pero usted sólo es un rey, usted no usa su imaginación para cosas tan perversas como escribir una novela; por eso una ancianita tan venerable, tan aristocrática y fina (pero con el virus de la narración y -cómo no- de la vanidad y la ambición- en la sangre) como Elena Poniatowska puede pasar ocho horas escuchándolo sentada sin proferir, harta y reventándose de las ganas de orinar, lo que usted nos ha hecho el favor de proferirle al presidente de la democratura de Venezuela, desde la tribuna donde millones lo han escuchado: ¿Por qué no te callas, Hugo I, por qué? Ya le digo, rey Borbón: porque si se calla, desaparece.
Otra manera de hacerle esta pregunta -pero usted no se atreve a tanto, para eso acepta la democracia- habría sido: ¿por qué no te dedicas a resolver los problemas de tu país y nos dejas a los demás en paz? ¿Por qué no luchas contra la delincuencia que acaba con los ciudadanos venezolanos, la inflación que se come sus bolsillos y la corrupción que vacía las arcas del Estado venezolano y llena las calles de tu país de Hummeres y Mitsubishis?
Ay, rey Borbón; si supieras cuantas veces nos hemos hecho estas preguntas.

8 comentarios:

LuisCarlos dijo...

El problema es que lo malacostumbramos a hablar mucho y solo.
Hay muchas formas de ver esto, pero hay una que diría: Ch es como nuestro muchachito por el que debemos pedir disculpas en las fiestas.

Juan Carlos Chirinos dijo...

no, no; yo no pido disculpas por ese muchachito, porque es el muchachito de otros. Los muchachistos de mi casa son educados y saben respetara los demás. Los muchachitos de mi casa saben que la única manera de vivir en armonía s escuchando a los demás.
Y, agrego, este no es un muchachito: es un manganzón al que nadie le dio a tiempo las lecciones apropiadas para que aprendiera a respetarse y a respetar a los demás.

Anónimo dijo...

No se calla, porque en Venezuela el miedo hace que pocos se atrevan a callarlo...y piensa que es el emperador del mundo.

Lena dijo...

Ay que ha gustito me ha dejado!!!

jajajaja

Borbones rima con cojones!!!

Con un par!

besos, JC!

Anónimo dijo...

Coño, soy republicano, pero a este Borbón le estoy cogiendo mucho cariño, carajo...¡¡¡
Así se hace...a los tiranos se les dice que se callen, coño.
Vimos una escena histórica ayer...

Lena dijo...

Me quedé tan a gustito que le agregué una "h"...

Anónimo dijo...

(Va sin acentos)
El caso de Elena si que es triste. De paso, dejaste fuera de tu roster a uno que siempre leia y ya no leo, porque no escribio mas, un tal Elijah...

Judio Errante

Camilo dijo...

Sin duda aistimos a un acontecimiento histórico.