7 nov. 2007

326. ¿Por qué a los escritores les fascinan los dictadores?

Estaba pensando en esto cuando me topé con este post de Saparapanda, en el que reflexiona sobre la actitud del escritor, el intelectual y el artista frente al poder. Pero yo estaba pensando sólo en los escritores: me pareció que una buena razón para comprender la lengua del escritor en la bota del sátrapa la podemos hallar en la misma naturaleza de la escritura: no hay nada más atractivo en una novela que un malo bien hecho. Hannibal Lecter, el gran Brundún Burundá, doña Bárbara, the Joker, Drácula, Antínoo, Voldemort, Danglades... tantos malos malucos en el mundo de la ficción; tantos personajes por los que construirse un mundo ficticio perfecto en su esteticidad, quizá sea la razón por la cual un García Márquez, por ejemplo, cae a los pies de un tirano como Castro, representación viva de su Patriarca de ficción; o por eso las carantoñas de Borges con Pinochet, un machomachote como los pendencieros de sus cuentos más argentinos; y, desde luego, toda esta reflexión se me vino a la cabeza pensando en los escritores venezolanos que, al menos una vez, han producido buena literatura y que ahora beben los vientos por alguien tan ignorante y poco atractivo (en la realidad) como Chávez, si bien no se puede negar que en una novela daría un juego que te cagas.
Sí; quizá sea la ficción en la que viven inmersos los escritores lo que los convierte en las víctimas más fáciles de la seducción de los dictadores y los tiranos. O también puede ser que la simple, llana e indecente vagabundería les hace más fácil la existencia bajando la cerviz de su intelecto para seguir medrando, como siempre (premiecitos, premiecitos, premiecitos).
¿Saben qué es lo único que agradezco de todo este desastre político venezolano? Que Cortázar esté muerto: no soportaría verlo tan ancianito y barbudo tragándose un aló presidente de ocho horas, como hizo la viejita Poniatowska, para su eterna vergüenza. Una sentada de 100 mil dólares. Pobrecita, vale.

4 comentarios:

tesne dijo...

hummm.... será por eso la fijación del señor Ramonette por el presidente Chavez?

Juan Carlos Chirinos dijo...

por eso, y algún que otro dólar mal puesto por ahí, Tesne

Eduardo dijo...

Los dictadores tienen algo de escritores, si nos fijamos. Creen, como creen algunos escritores, que su proyecto (la paz y prosperidad de un Estado-país-nación, o la creación de un libro) puede ser acotado, controlado, y que en él se guardarán las esencias de la vida, la verdad y la felicidad. El dictador aspira a crear un mundo a su medida, a su control, como hace el escritor.

Quizá por eso surjan ciertos lazos de complicidad. (Lamentables y patéticos, porque el escritor debe ser el primero que sabe que tal propósito, acotar el mundo, tanto en la ficción como en la política, es un imposible.)

Anónimo dijo...

Pero también existen escritores como Havel, como Klima, o Kundera, o Arenas, o el propio Andrés Eloy Blanco, o Gallegos...que en épocas distintas han pagado muy caro el enfrentarse a estos cabrones dictadores. No los olvidemos.