5 oct. 2007

320. El Platón de Chávez

Hay un señor llamado -inmerecidamente- Juan Carlos, como tantos otros -el hoy en día cuestionado rey Borbón incluido-; un nombre común y corriente; los que lo llevamos lo queremos mucho, por razones identitarias obvias. Este lamentable tocayo de tantos, Juan Carlos Monedero, quizá merezca un nombre más alto, más noble, más famoso, y no estos dos nombres tan prostituidos en el universo de la onomástica: por ejemplo, Platón sería un apelativo más apropiado. Por qué, preguntará alguno, se me ocurre ofrecerle este tan ventajoso cambio de nombre; y lo voy a explicar.
Pues resulta que este señor, tal vez harto de que en su propio país nadie entendiera las luces de sus novedosas propuestas politicas, ha encontrado, como ocurrió en su tiempo con el divino filósofo de la Academia ateniense con el tirano de Siracusa, un gobernante (o tirano) dispuesto a dejar que utilice un país completo para llevar a la realidad las ideítas que pululan por su estudiosa cabeza. España, su país de origen, no le ha hecho caso nunca, quizá por la sabiduría que dan las guerras civiles, las extenuantes dictaduras providenciales y la prosperidad consensuada. El caso es que el que gobierna Venezuela le ha dado cancha y alas, y allá está, enseñando a los venezolanos (tan torpes siempre) cómo es que se construye la felicidad de un país a golpe de teorías emergidas de la caverna europea de sus ideas.
Dice este filósofo del socialismo de siglo xxi que el consumismo no es un buen amigo del socialismo, y se explaya sorprendido de que en la naciente república socialista el deseo de la propiedad privada arraigue en los corazoncitos de estos ignorantes de la patria tricolor; afirma, como quien habla desde el empíreo, que esa actitud forma parte de una contradicción de este proceso que demuestra que hay mucho cuarta republicanismo sociológico. Este país se acostó adeco y se levanto chavista y eso es real en términos electorales, pero no tiene porque [sic] ser real en términos de conciencia.
Y ya, resolvió de un plumazo 500 años de idiosincrasia venezolana, con la sola fuerza de su pensamiento rusoniano y europeo, culto, sí, pero bucólico talío.
Un prometeo ibérico pata negra que trae la luz de la propiedad colectiva del Estado solidario y no egoísta. ¡Albricias, Alvar Chávez, ca recibidos somos en tierra!, parece celebrar con su agudo pensamiento, mientras le arregla la vida a 24 millones de venezolanos que no le han pedido que meta sus narices donde nadie lo ha llamado. Y tan culto, y tan seguro, y tan filósofo se sabe, que se atreve a lanzar una velada amenaza al amo que le paga por pensar: Yo tengo muy claro el riesgo del estalinismo; si viera que se camina en esa senda, no tendría qué hacer aquí. O sea, o se hace como me lo imagino yo, o no juego más. Y punto. Que aquí el filósofo soy yo, ¡cohóne!
Una sola pregunta tengo, lego de mí, al nuevo filósofo político de mi país, al nuevo Jefferson hispano: muy bien que no le guste la propiedad privada y las perversiones del capitalismo; pero, digo yo, ¿usted seguirá cotizando en la seguridad social española -esta patria capitalista que no lo entiende-, y -plus a su favor- estará recibiendo por su trabajo un asqueroso sueldo en dólares que se cuidará de mantener a buen recaudo en alguno de esos asquerosos bancos españoles como el Santander o el BBVA? Quizá planee pasar el resto de su vida en Venezuela, cambiando manos de cambures por flamantes lionzas de trueque y viviendo en el mar de la felicidad del siglo xxi. Dudo que guarde para sí tal honor.
Sospecho las respuestas. Las mismas que tiene Chomsky cuando habla del fideicomiso gringo en el que está metida su jubilación, que le asegura su vejez imperialista; las mismas de los revolucionarios del primer mundo que celebran las revoluciones en los paisitos estos llenos de cabezas subdesarrolladas (aunque forrados de petróleo), pero que sienten una amplia tranquilidad cuando saben que ellos y sus familias viven en los países desarrollados que aseguran salud, vejez, tranquilidad y verano a pesar de los botines, los laras, los koplowitz, los polancos, los ortegas y todos esos asquerosos ricos capitalistas que, paradoja hipócrita, no se crean, ayudan con sus triquiñuelas a que España prospere como lo hace.
Agradezca, señor Monedero (honor que le hace a su apellido, por cierto), que Rufino Blanco Fombona ya no vive, porque un bárbaro ilustrado como él ya le habría cruzado la cara de un guantazo y se hubiera visto en el brete de batirse a duelo con el autor de El hombre de hierro, que -le paso el dato- nunca perdió ninguno. Por mi parte, creo que la fineza elucubradora de sus neuronas rojas rojitas no merecen la recompensa de un final tan romántico.
Por eso, tan solo porque ha emulado en totalitarismo idealista y fascismo utópico al sabio ateniense de hace 2300 años; y porque el nivel de hipocresía y caradurismo es tan alto en este señor (para llamarlo de alguna manera), es por lo que merece este epíteto: Platón de Chávez, el meteco que se ofreció (por unas pocas monedas de oro -¿monedoro?-) a empedrar con su severo pensamiento el camino triunfal de Hugo Chávez hacia la dictadura más rica y feroz, más tramposa e hipócrita, más infeliz y nefasta del siglo xxi.
Gracias, en parte, a este hijo de la... madre patria.

8 comentarios:

me(r)che dijo...

pues el apellido de este Juan Carlos parece un chiste dada su postura...

Juan Carlos Chirinos dijo...

lástima el nombre que le pusieron...

Anónimo dijo...

Algún Rufino habrá por ahi...que no se crean este y los invasores cubanos que están saqueando a Venezuela, que no les tocará su rejo algún día...hay un país dormido, pero no muerto, que aguarda y aguarda...

John Manuel Silva dijo...

Te propongo un libro: "Más Prozac y Menos Monedero"
Autor: ¿Edmundo Chirinos?

John Manuel Silva dijo...

Por cierto; quedó muy bien el nuevo diseño del bog.

Arcangel Vulcano dijo...

Saludos Juan Carlos; hay en verdad mucha profundidad en tu análisis, más allá de los aspectos propiamente personales...

me(r)che dijo...

voy a empezar a tener pesadillas con este tipo si no escribes oTRO post pronto.

Juan Carlos Chirinos dijo...

querida me(r)che, lo he dejado varias semanas pro pereza, por desidia, porque cada vez que leo el periódico o, por ejemplo, las palabras ignorantes, mediocres y mal redactadas del fanático que ocupa el cargo de ministro de cuktura de nuestro país me digo: "a gente como el tal monedero este hay que desenmascararlos siempre". El país tomado por fanáticos como ese tal sesto (pobre camilo), resentidos en su propia mediocridad, no augura sino exclusión, genuflexión y obediencia ciega y oportunista. No me voy a cansa nunca de protestar. Pero te pormeto post más felices y bonitos como los que anadas haciendo tú en tu blog, lleno de puertas para el disfrute estético.