10 abr. 2007

297. Soldados del siglo XXI

Antes los soldados (ingleses) se definían porque daban la vida por su país; hoy en día son esos pícaros que dicen lo que les conviene para salvar el culo, que es lo más importante. Si estoy entre los iraníes, les digo que violé el espacio marítimo y me pongo velo y celebro la bondad del nazi Ahmanidejad; si regreso a la pérfida Albión digo diego y revelo el secreto: me obligaron a poner cara de feliz, me obligaron a jugar pimpón y me iban a violar y todas las cosas feas que los sarracenos hacen a los cristianos, bu, bu, buu. Desde luego, es obvio que los soldados ingleses no fueron presentados como los secuestrados en Guantánamo y Abu Ghraib, pero todos los occidentales debemos creer cuando una (perdón por el oxímoron) indefensa soldado como Faye Turney dice que temió por su integridad física. El caso es que ahora estos soldaditos (no sé cuántos) se embolsarán (lo predije en un post anterior) 400 mil euros por soltar el chisme en los periódicos amarillistas de la isla. Lo que sí es seguro es que la definición de soldado ha cambiado desde los tiempos de Leónidas y Alejandro: el buen soldado espartano volvía a casa con su escudo o sobre él; el buen soldado inglés de hoy vuelve a casa con su dignidad -o sin ella-. Estos soldados acostumbrados a matar gente desde lejos con sus misiles inteligentes no duraban dos versos en la Ilíada.
Y yo, insisto, habría hecho exactamente lo mismo. Por Arquíloco que sí.