9 abr. 2007

296. Venezolanos puros

¡Venezolanito que andás por el mundo más solo de país que la una!.. pero multitudinariamente acompañado por todos los que nos alegramos con tus éxitos por el simple -pero significativo- hecho de ser venezolano. Hoy el diario El Nacional publica un excelente editorial que reproduzco íntegro -espero que no les moleste- porque expresa verbatim el sentimiento de muchos de nosotros: el gobierno ha ideologizado tanto el país que los que logran éxitos -como Gustavo Dudamel (laureado director de 26 años, ahora dirigiendo la orquesta de Los Ángeles), Alberto Barrera Tyszka (premio Herralde de novela 2006) y nuestro Banco del Libro (Premio Astrid Lindgren de este año, honor más que merecido)- prefieren no ser relacionados con el delirio de estos mediocres y torpes gobernantes que conducen a Venezuela hacia la enanez intelectual.
Y el Ministro de Cultura, un tal Farruco Sesto, ni se molesta en llamarlos para por lo menos hacer el paripé de que se interesa (yo aún no me creo que sea tan torpe, pero todo es ya poco para esta gente). Los españoles se quejan de que su Ministra de Cultura no lo hace del todo bien, de que el Presidente del Gobierno mete la pata demasiado, pero si tuvieran a seres como los que gobiernan el timón del Estado venezolano y los destinos de la cultura, sabrían lo que es bueno, sabrían cómo taratatea un trompo en la uña -y sin guaral-. Al parecer, al gobierno venezolano sólo le interesa exaltar a los creadores que han bajado la cerviz, batiendo las manos cuando entonan cursis melodías en favor de su caudillo -como hace tiempo genuflexionan Román Chalbaud y alguno que otro cuya mediocridad no les dio para más-. Qué vergüenza.
Celebremos, no obstante, con alegría, que la imaginación no ha muerto en nuestra Pequeña Venecia. A pesar de los malos mestureros, aquí va el certero editorial del periódico venezolano. Que lo disfruten, que lo reflexionen, que lo digieran. Y al que le caiga el sayal que se lo ponga.

Puros venezolanos
Si algo puede definir la contradicción más profunda que vivimos los venezolanos en este momento es la de sentir que cualquier iniciativa reconocida internacionalmente, o peor aún, un relevante éxito personal no puede vincularse por entero con Venezuela en tanto no estamos conformes con el estatus bolivariano que nos rige. Y es que las dos cosas son excluyentes porque el Gobierno se ha empeñado en teñir ideológicamente la imagen del país, y dentro de ese esquema sectario nadie quiere ser incluido por la fuerza. De forma que el reconocimiento debe buscarse en la escena internacional, porque es allí donde no privan los elementos partidistas que hoy institucionalizan el canon criollo de la mediocridad.Los resultados no se han hecho esperar: Gustavo Dudamel será nuevo director de la Filarmónica de Los Ángeles, en California, tierras sulfurosas y diabólicas de Estados Unidos. Dicho así, como una simple noticia, quizás no nos permita apreciar en su totalidad el hecho de que un director de orquesta venezolano, de 26 años de edad, se ocupe y desplace a Esa-Pekka Salonen, un hombre prestigioso y de peso en el mundo musical. Salonen, que es finlandés, estará al frente de la orquesta hasta la temporada de 2008-2009. Pero, según el diario Los Ángeles Times, Gustavo Dudamel tiene "una experiencia limitada en la dirección de orquestas profesionales". No sabemos quién dejó colar esa perla, pero si alguien ha trabajado duramente para consolidarse como director ese ha sido Dudamel. El venezolano tiene en su haber un desempeño impecable al frente de orquestas del rango de la Sinfónica de Boston y la de Chicago, sin contar Europa, donde dirigió en La Scala de Milán, y en Berlín con el argentino Daniel Barenboim.Pero no sólo es la música: es también una institución como el Banco del Libro, cuyo equipo dirigido por María Beatriz Medina, acaba de colocar el nombre de Venezuela en un sitial especialmente significativo, el de los libros para niños y jóvenes.Han ganado el premio Astrid Lindgren Memorial Award, el máximo galardón que el Consejo Sueco para la Cultura asigna para la promoción y reconocimiento de ese tipo de literatura. Tampoco les interesa que Alberto Barrera Tyszka haya merecido que su novela La Enfermedad luzca como la mejor de todas cuantas se presentaron a concurso en España, en reñida lid con tantos otros brillantes escritores.Por si fuera poco, ayer Rosanna Di Turi publicó en Todo en Do mingo, la revista de El Nacional, un acucioso reportaje sobre cuatro chef venezolanos que han triunfado en diversos restaurantes del mundo, pero sin dejar de incluir en sus menús platos criollos que, por igual, son degustados en Turquía, Inglaterra y Estados Unidos.Desde luego, el Gobierno bolivariano ni siquiera se ha tomado la molestia de llamarlos y, en un gesto espontáneo, agradecerles lo que hacen por el nombre de Venezuela en el exterior. Pareciera que la revolución sólo se interesa en premiar y reconocer a Farruco y su combo. ¿Y el resto de los venezolanos? ¿Nada?
(El Nacional, Caracas, lunes 9 de abril de 2007)

11 comentarios:

Kira dijo...

El estado históricamente ha sido inútil con el sector cultural, con quizás alguna honrosa excepción. Pero justamente este tipo de reconocimientos y surgimientos hace que se evidencien los frutos de la Venezuela que tanto se ha tratado de desmerecer. La que cree en el esfuerzo personal y en su país, sin importar gran cosa los colores políticos porque no es a ellos a los que nos debemos. La que se ha independizado de la inmensa maraña que es el estado, y su nudo gordiano, el gobierno.
La mezquindad humana en estos casos se tiñó de rojo. Ellos piensan que somos los prescincibles, cuando la realidad es lo contrario.

Juan Carlos Chirinos dijo...

toda la razón del mundo, Kira, en esa apreciación sobre los prescindibles, que da para todo un "post". Un abrazo, tripa tus fotos en el blog...

Jefferson dijo...

Muy bueno tu post JC, nos hace recordar un viejo dicho que dice: "uno no es profeta en su propia tierra" y aunque éste problema por parte del Gobierno en no querer reconocer los aportes que muchos venezolanos hacen en el exterior no es nuevo, es preciso decir que hoy en día más que nunca los venezolanos le estamos echando un camión de "ganas" para salir de ese letargo cultural en el que veníamos sumerguidos.

Lo malo es que el tinte de "rojo, rojito" por parte del Minitesrio de Cultura Venezolano, no permite reconocer en realidad lo que es bueno y se empeñan en ver lo mediocre. Que tristeza ver eso, pero de todas formas reconforta saber que personas como: Dudamel, Tyska y muchos otros colocan un granito de arena en esa personalidad intelectual de la que nosotros los venezolanos somos muy buenos. ¡Duelale a quién le duela!

Saludos.
Jefferson.

unocontodo dijo...

y estos Ucabistas?

Héctor Torres dijo...

Es paradójico, Juan Carlos. Cualquiera podría suscribir lo que plantea El Nacional, pero luego uno se entera de que los columnistas más críticos del régimen también han sido silenciados, pero por el mismo diario que ahora denuncia la hostilidad y el ostracismo a que el régimen condena a los que no están dispuestos a aplaudir sus barrabasadas. Así, han salido, por la puerta de atrás: Luis García Mora, Roland Carreño (cuando se negó a reseñar las fiestas de la boliburguesía), y así.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Por suerte, Jefferson, el talento no necesita ser rojo o azul o verde.
Héctor, tienes razón en lo que dices; El Nacional (ni creo que ningún medio venezolano) es inocente, pero de lo que se trata aquí es de que el Estadio venezolano obvia los logros de los venezolanos y las instituciones venezolanas, y se supone que debería ser el primer interesado en que Venezuela ocupe puestos importantes en todos los renglones. Que una empresa privada censure a sus periodistas que no se someta a su línea editorial es reprobable en grado sumo (y ocurre en todos los países del mundo), pero que un Estado no atienda y apoye a sus ciudadanos -sobre todo cuando sus logros nos benefician a todos- es, además de indignante, una de las señales de la descomposición del Estado mismo.
Aquí en España cuando el astronauta Pedro Duque, o Almodóvar, o Alonso, o las selecciones españolas, o el científico Barbacid, o cualquier español destacan en algo fuera de las fronteras ibéricas, es motivo de celebración tanto en los que administran el Estado (les sale visita al rey fijo) como de los distintos medios de comunicación, tanto de derecha como de izquierda. Mi queja en este post va más o menos por esta vía.
Un saludo.

Juan Carlos Chirinos dijo...

siento los gazapos de escritura, soy muy mal mecanógrafo!

Isra dijo...

Y mal escritor también.

Anónimo dijo...

Jajaja, ese isra es un resentio' si seniol

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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