9 abr. 2007

295. Marat-Sade

Entre finales de 1987 y mediados de 1988, con la fuerza que dan los veinte años, más de dos decenas de estudiantes vivimos casi como un delirio gozoso el viaje que significa llevar a la escena una obra como la Persecución y asesinato de Jean Paul Marat, representada en el hospicio de Charenton bajo la dirección del señor de Sade (Die Verfolgung und Ermordung Jean Paul Marats dargestellt durch die Schauspielgruppe des Hospizes zu Charenton unter Anleitung des Herrn de Sade) mejor conocida como Marat-Sade, la primera, polémica y muy perturbadora obra del dramaturgo alemán Peter Weiss. Frank Spano (entonces Hernández) tuvo la entereza de dirigir la obra, donde el muy queridísimo Diego Casasnovas hizo el único Marat que cabe en mi cabeza y Alfredo Páez-Pumar un célebre señor Coulmier. Todos amparados por el apoyo y la sabiduría del dramaturgo, novelista y profesor José Manuel Peláez, cuyo verbo incisivo despertaba nuestras conciencias con enorme admiración. (Quiero recordar con mucho cariño y ternura a la pregonera de excepción que tuvimos, María Elena Vaz, inocente y malvada al mismo tiempo -el papel-, dadora de vida y adjudicadora de muerte para cada personaje y una actrizota que procuraba siempre hacernos sentir "grupo", factor indispensable a la hora de llevar a escena una obra con tantos personajes). En esos meses fuimos como una familia: éramos veinte (¿o veintiuno?) y estoy seguro de que ninguno de los que allí estuvimos, de los que ensayamos y ensayamos y ensayamos olvidaremos nunca los momentos calurosos, tensos, relajados, graciosos o entrañables que compartimos en esos siete meses de montaje entre la Universidad Católica y la sala de ensayo en Parque Central cuyo nombre no recuerdo. Y esa fue la primera razón por la cual fui esta noche con mi Fátima y mi querida Carmen a ver la versión que Animalario está representando en estos días en el teatro María Guerrero de Madrid (espacio demasiado burgués para tanta provocación); lamenté no coincidir con Frank, que ahora vive aquí en Madrid como yo. Habría sido un encuentro tripa, la verdad.
Debo confesar que cada personaje, cada actor (un gran Javivi haciendo del cura Roux, un divertidísimo Pregonero en el cuerpo de Pepe Quero y un espléndido Marat en manos de Pedro Casablanc; una soberbia Simone Evrard de Virginia Nölting y unos aceptables Sade y Carlota Corday encarnados por Alberto San Juan y Nathalie Poza, respectivamente) me resonaban en la cabeza como vivísimos recuerdos de hace ¡19 años! Y a veces me evocaba la versión de Peter Brook para el cine, donde Glenda Jackson (esa que queremos tanto) azota a Sade con su larga cabellera.
Siempre hay que ver Marat/Sade, do quiera que la monten, porque aunque los actores sean malísimos (o tan jóvenes como lo éramos nosotros in illo tempore) de una cosa podremos estar seguros: que han trabajado horas y horas para ofrecernos su visión, porque nadie monta esta obra y sale ileso e inocente de ella, porque esta obra es pura dinamita para los convencionalismos y las ideas preconcebidas. Lo sabe Andrés Lima, el director de esta versión madrileña con texto adaptado por Alfonso Sastre, por cierto: "Hay una idea romántica (sobre todo en la izquierda burguesa) de la revolución como algo 'bonito'. Pero la revolución es más 'necesaria' que bella. Respirar no es bonito, sobre todo con una bomba de oxígeno".
Hay un no sé qué de necesario en esta obra para Venezuela: que un director venezolano se atreva de nuevo con ella, y quizá sirva para que tantos izquierdosos burgueses, esos que andan en Hummers y Mitsubishis de 50 y 100 millones de bolívares, y que están encantados con su "revolución bonita" (de bullshit) se acuerden de que las revoluciones sólo traen sangre, sudor y lágrimas; injusticias, vivezas y vagabunderíasde toda índole; para que los intelectuales entregados a los designios totalitarios de Chávez y sus secuaces (secuaces, con su silencio, ellos mismos de un gobierno que destruye la libertad venezolana poco a poco) recuerden que el primer deber del creador es protestar con lo que crea, y no lamer bota sumisamente. Y si me pongo político es porque nunca antes fue más adecuada la lectura política de una gran obra de arte. Quizá Weiss estaría de acuerdo conmigo.
Sin embargo, cuando todo ese barullo corrupto y comeflor ya sea historia, generará gran teatro, como lo demuestra la existencia de Marat/Sade. Aunque a estas alturas eso no me consuela demasiado.

notita: les dejo el programa de mano de la obra, y la camisa me la lanzaron del escenario y me la traje como fetiche, tatumbada, pana.

7 comentarios:

Artificio dijo...

Yo vi ese Marat de la UCAB, pero no recordaba que hubieses actuado allí. Yo aún no sé cómo los curas lo permitieron, hasta ellos son más democráticos que Ch, claro, cuando quieren.

Juan Carlos Chirinos dijo...

yo, además de asistente de dirección, era una de las monjas...

ROBERTO ÁLAMO dijo...

Soy Roberto Álamo, uno de los actores que daba vida a uno de los enfermos (no sé si recordarás...rezaba un Padre Nuestro entre insultos y amenazas a la doctora) en montaje de mi grupo, Animalario.
Gracias por darle espacio a la libertad, compañero.
Un abrazo.

María Elena dijo...

Mi gran amigo Juanca!!! Qué placer poder recordar y decirte que la sala de Parque Central, donde ensayábamos hasta reventar, se llama Solistas de Venezuela.No sé cómo nadie nos botaba de allí por fastidiosos y enajenados con la cuestión del montaje para el 30 de mayode 1988 en la UCAB; podíamos pasar horas y horas resolviendo, jugando, peleando, riéndonos, en fin viviendo uno de nuestros mejores recuerdos y dando el todo. Qué grato leerte y si quieres más detalles, no dudes en rastrearlos conmigo. Me acuerdo hasta del "muñento sangrón..." :-)Un beso, te quiero mucho.

María Elena Vaz

María Elena dijo...

Mi gran amigo Juanca!!! Qué placer poder recordar y decirte que la sala de Parque Central, donde ensayábamos hasta reventar, se llama Solistas de Venezuela.No sé cómo nadie nos botaba de allí por fastidiosos y enajenados con la cuestión del montaje para el 30 de mayode 1988 en la UCAB; podíamos pasar horas y horas resolviendo, jugando, peleando, riéndonos, en fin viviendo uno de nuestros mejores recuerdos y dando el todo. Qué grato leerte y si quieres más detalles, no dudes en rastrearlos conmigo. Me acuerdo hasta del "muñento sangrón..." :-)Un beso, te quiero mucho.

María Elena Vaz

María Elena dijo...

Mi gran amigo Juanca!!! Qué placer poder recordar y decirte que la sala de Parque Central, donde ensayábamos hasta reventar, se llama Solistas de Venezuela.No sé cómo nadie nos botaba de allí por fastidiosos y enajenados con la cuestión del montaje para el 30 de mayode 1988 en la UCAB; podíamos pasar horas y horas resolviendo, jugando, peleando, riéndonos, en fin viviendo uno de nuestros mejores recuerdos y dando el todo. Qué grato leerte y si quieres más detalles, no dudes en rastrearlos conmigo. Me acuerdo hasta del "muñento sangrón..." :-)Un beso, te quiero mucho.

María Elena Vaz

armando dijo...

estimados amigos, mi nombre es armando zullo, soy estudiante de la nueva universidad de las artes, y en este momento, nos encontramos haciendo la tesis de grado que, se basa sobre marat sade, me gustaria poder hablar sobre ese montaje que de la UCAB, en el 1988, gracias de antemano, por su atencion y que esten muy bien, la informacion me la pueden enviar al correo
azullo7@gmail.com. cuidense