3 abr. 2007

293. The Freewheelin'

En 1963, el año en que asesinaron al presidente Kennedy, mis padres vivían en Estados Unidos, cuando aquella famosa alianza para el progreso entre el país del norte y latinoamérica estaba en pleno desarrollo; de hecho, mi papá estaba allá como parte del intercambio educativo. El asesinato de JFK fue en aquel noviembre fatídico en Dallas; meses antes, en mayo, el muy joven Bob Dylan sacaba al mercado un disco que se haría mítico: The Freewheelin', del que mi padre compró una copia mientras vivía allá y que mis hermanos y yo escuchamos miles de veces en el antiquísimo tocadiscos que todavía adorna la sala de mi casa en Valera (aunque ya ha pasado a mejor vida). Una de las canciones que más me gustan de ese disco es Don't think twice, it's all right, de la que les dejo esta antigua versión del joven cantautor;

Es Dylan en 1965, cambiando con maestría los tonos de la versión original (o sea, la del disco); y ahora esta otra versión mucho más contemporánea;

Donde Bob Dylan, acompañado de Eric Clapton, se lanza mamarrúa, poderosa y eléctrica versión. Yo creo que para mí no habrá nunca una canción más de protesta que esta hermosa balada de desamor (les dejo la letra más abajo), porque no hay nada más rebelde que este verso: "I give her my heart but she wanted my soul", ni versos más lacerantes (por la indiferencia, el desprecio) para una amada que este con el que termina la canción: "You just kinda wasted my precious time/But don't think twice, it's all right". Así que, completando la canción que les dejaba ayer de la chica Pink contra Bush, les redondeo el tema con estas versiones, y con la foto de la carátula, preciosa imagen de una infancia valerana y antisistema.
ps. Por cierto que hay una persona que al parecer está a punto de sacar un libro con la historia de varios lugares que sirvieron de escenario para portadas de discos, entre las cuales está la portada de freewheelin'; un verdadera buena noticia, porque todavía no sé dónde fue tomada esa foto. Lectores curiosos, pinchad aquí.

Don't think twice, it's all right
It ain't no use to sit and wonder why, babe
It don't matter, anyhow
An' it ain't no use to sit and wonder why, babe
If you don't know by now
When your rooster crows at the break of dawn
Look out your window and I'll be gone
You're the reason I'm trav'lin' on
Don't think twice, it's all right

It ain't no use in turnin' on your light, babe
That light I never knowed
An' it ain't no use in turnin' on your light, babe
I'm on the dark side of the road
Still I wish there was somethin' you would do or say
To try and make me change my mind and stay
We never did too much talkin' anyway
So don't think twice, it's all right

It ain't no use in callin' out my name, gal
Like you never did before
It ain't no use in callin' out my name, gal
I can't hear you any more
I'm a-thinkin' and a-wond'rin' all the way down the road
I once loved a woman, a child I'm told
I give her my heart but she wanted my soul
But don't think twice, it's all right

I'm walkin' down that long, lonesome road, babe
Where I'm bound, I can't tell
But goodbye's too good a word, gal
So I'll just say fare thee well
I ain't sayin' you treated me unkind
You could have done better but I don't mind
You just kinda wasted my precious time
But don't think twice, it's all right

1 comentario:

Elijah dijo...

¡Excelente! Una anécdota: Me encontraba en Tallahassee, FL (yo viví en esa localidad, durante la primera parte de mi doctorado). Bob Dylan se presento para un concierto al que no se porque razón no pude asistir. Lo cierto es que la noche del concierto, Salí muy tarde de estudiar (a eso de las 3:00 AM) y cuando venia rodando mi viejo Escort por la Apalachee Parkway y me encontraba detenido en una luz roja, se detiene junto a mi una larga limusina blanca, de las que no se ven con frecuencia en ese pequeño pueblo universitario. Yo por supuesto, me quedo absorto mirando, pero no relacionaba (largas horas con formulas y ecuaciones me hicieron olvidar del concierto), cuando de pronto la ventanilla del pasajero se abre, y allí a menos de un metro, nos miramos fijamente, el mismísimo Bob Dylan, el hizo una mueca que me pareció una sonrisa, levanto su mano para saludar. Por mi parte, le salude a la venezolana, alzando el mentón. Después de eso, y sin esperar a que cambiase la luz, la limusina se perdió en la noche. Me quedo un no se que de satisfacción, a lo Forrest Gump, había conocido a uno de mis héroes musicales. Al otro, a John, tendré que esperar verlo en el mas allá.