27 mar. 2007

282. Felinidad

Hay veces en que es mejor estarse como los gatos; echado, pensativo, sin pensar. El otro día le descubrimos a Siro la trampa: se hace el loco, como si no tuviera conciencia. Pero lo engañamos con el truco del espejo y, de repente, comprobamos que sabe quién es él y quiénes nosotros: los lacayos que le damos comida, agua, cama y que cada dos días le limpiamos el pupú. Becados. Los gatos son unos becados de la vida. Me pido gato para mi próximo regreso a esta tierra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y yo gatita

fernando dijo...

Ahh..los gatos Dios quiso que pudieramos acariciar a un tigre y creo a los gatos