19 mar. 2007

277. Héroes


Aquí está Perseo mostrando la cabeza de la medusa (en griego Μεδούσα, de μέδω medō, «guardián»), en un precioso trabajo de ese malandro que fue Benvenuto Cellini. Es una maravilla encontrarse con esta estatua en la plaza della signoria de Florencia y ponerse debajo de ella para verle esa mirada fría y serena al héroe que, con su pipí chiquito, al fin le ha arrancado la cabeza a la maluca bicha, que no obstante es la guardiana de todos nuestros miedos, la guardiana de nuestra imaginación y de nuestra libertad. Es lo que deberían hacer todos los héroes cuando acaban con los bichos malos: quedarse tan tranquilos, como si no acabaran de realizar un portento. Ese es el problema de nuestros héroes contemporáneos, los que fungen de guardianes de la libertad y la democracia (¿medusos ellos?); han dejado de cultivar el arte de la serenidad y todo es un aspaviento, un racarraca, un mira, mira, mira, y no dejan al personal en paz. Porque en realidad no se trata de héroes, pues esa época ya pasó. Ahora los que deben cortar las cabezas de las medusas son funcionarillos con el cabello largo y las ideas cortas, monaguillos, curillas lúbricos, coronelitos acomplejados que anuncian como antiguos tótems la invasión del islam, las oscuras intenciones del imperialismo, las traiciones de sus correligionarios y la buena nueva de una, grande y libre; y todo debe ser un escándalo, un grito, un ruido embrutecedor, dejando en el olvido que la serenidad de este héroe griego mientras sostiene la cabeza de la más malas de las guardianas debería ser su blasón. Y los otros que la miren a la cara, para que se queden petrificados. ¡Medusos!

1 comentario:

Ro dijo...

Llamenme nostalgico, pero en este caso le voy a Medusa, aunque las apuestas auguren lo contrario. Me consuelo pensando que Borges le apostaria a lo mismo. Claro, como era ciego no habia manera de que se convirtiera en piedra...