13 mar. 2007

272. El futuro de los billetes

En septiembre del año pasado hablaba del billete de cinco mil pesos colombiano, que está dedicado a José Asunción Silva y su poema Nocturno, célebre en Latinoamérica por sus características incestuosas y su filiación con el oscuro mundo de Edgar Allan Poe. Y vuelvo al tema de los billetes como símbolo del tipo de sociedad en que se mueven por la intención del gobierno venezolano de quitarle tres ceros al bolívar, para que parezca que esta sufrida moneda nuestra vale algo. Así que el año que viene los 2.150 bolívares oficiales que vale un dólar pasarán a ser, si no me equivoco, 2,150 bolívares, aunque en realidad el cambio a efectos prácticos será de 4,5o bolívares, ya que hoy se vende la moneda gringa en 4.500 bolivaritos en el black market. Pero no es el enredo de números lo que me hace escribir este post, para eso ya hay varios blogs y muy buenos que se encargan de explicarnos qué es lo que pretende el Banco Central gobiernero adoptando esta medida, aparentemente inútil y tranquilizadora del ego patrio.
Lo que me interesa destacar es que cuando aparezcan los nuevos bolívares fuertes, que son como los popeyes monetarios de nuestro país, será una oportunidad de oro para los chupamedias y los jactanciosos de todo pelo. Una nueva galería de imágenes ocuparía lugar entre los sempiternos y aburridísimos Bolívar, Páez (ese neotraidor), Sucre o las orquídeas. ¿Se imaginan que al ubú rey se le ocurra, no ya que su efigie adorne las monedas, tal como hizo Franco, Franco, Franco, sino que ordene que el tanque que se subió a la escaleras de Miraflores el día de su estúpido y muy torpe intento de golpe de Estado sea inmortalizado en el billete de diez bolívares strong (muy gay el nombre, por cierto)? ¿O que el billete de veinte bolívares forzudos tenga por un lado al mega choro que huía en una moto cargando con treinta kilos de carne, y por el otro al malandro que se robó diez televisores el día del caracazo? ¿Se imaginan? O algo peor: La cara de fidelidad perruna de Tarek William Saab por un lado, y uno de sus horrendos poemas dedicados a Maisanta, o al propio ubú, por el otro.
El daño a la economía que puede causar esta modificación monetaria puede ser muy grave; pero peor será el daño al espíritu y al reino del símbolo si a estos funcionarios enloquecidos, que trabajan en la dirección del führer sin que nadie les dé directriz alguna, se les ocurre aprovechar la ocasión para adular al caudillo y volver a bajar, llenos de goce, la cerviz. Debería haber una ley de sanidad contra la lisonja extrema.
Excurso sobre el caracazo
Este acontecimiento de 1989, que ahora quieren presentarlo como el grito desesperado de un pueblo hambriento, no fue sino la manifestación de la rapiña más vil, del deseo más bajo por poseer riquezas, esas que ahora son malas en la ideología mediocre del gobierno. Y a mí no me van a engañar porque yo estaba en Caracas y vi cómo la gente, aparentemente normal, se volvió loca y empezó a robar cosas que le gustaban: no caraotas, o arroz, o harina de trigo: caviar, patés, televisores, muebles y artículos suntuosos de todo tipo. Por lo menos así fue en Montalbán y en San Bernardino, que lo vieron estos ojos que se los han de comer los gusanos. No era un pueblo sediento de socialismo el que saqueó Caracas, era un pueblo ávido, igual ayer que hoy, de consumismo, de capitalismo y de real puro y duro. Y que conste que no fueron los habitantes de los cerros quienes provocaron tal carroñería, porque muy pronto vi cómo tanques de guerra se apostaron a la entrada del barrio La Vega, por poner un ejemplo, para disparar a todo aquel que se le ocurriera asomar la cabeza. Yo mismo, en casa de mi querido Diego Casasnovas, pasé una noche echado en el suelo, en Artigas, cagado de miedo por los disparos que se oían sin cesar. No dejemos que se tergiverse la historia -otra vez.

4 comentarios:

Martha Beatriz dijo...

No solo esto que comentas, sino como yo mencioné en su momento las mismas botas socialistas de hoy fueron los represores de ayer, y ahora dándoselas de santos. Un saludo.

José Nieto Echarri dijo...

"Yo mismo, en casa de mi querido Diego Casasnovas, pasé una noche echado en el suelo, en Artigas, cagado de miedo por los disparos que se oían sin cesar. No dejemos que se tergiverse la historia"

A ver, pasaste una noche con ese señor, en su casa, tirado en el suelo y, encima de todo eso, cagado. ¿Cómo no quieres que se tergiverse la historia?

Anónimo dijo...

Ya hoy comentan que los nuevos billetes resaltarán la nacionalidad...ya sabemos que para estos fascistas la patria es el caudillo y sus distintas mamarrachadas...va a ser que tenías razón.

Icen dijo...

Sobre los hombros de los cuadillos del siglo XIX - y de la mala leche de un roba ganado (Maisanta), viene el caudillo infalible e inefable del siglo XXI al que "todos" rinden culto; es probable que veamos a sus cortes y potestades hasta en las medias, o sensillamente a él, serenísimo Victoria (imperial) en las entretelas del alma.

Un gran abrazo Juan Carlos,