8 mar. 2007

268. Nuestro hombre en Japón

Ednodio Quintero, ese maestro de la escritura y el tripeo, está en Japón desde hace varios meses, cumpliendo uno de sus más caros sueños: integrarse a esa milenaria cultura de la que ha leído más que cualquier persona que yo conozca y a la que pertenece en espíritu, a pesar de ser de Trujillo, como yo. De hecho, varios de los mejores libros japoneses que he tenido oportunidad de leer (más los deliciosos mangas) han sido recomendaciones suyas, como La casa de las bellas durmientes, que García Márquez homenajeplagió en su última y muy lamentable novela, o el rico y abundantísimo Gengi Monogatari que nunca terminaremos de leer. Nos ha enviado a los amigos unas crónicas que son de caerse para atrás de lo sabrosas que son (supe por ahí que saldrán algunos fragmentos en Quimera) y que por razones obvias las mezquino para mí solito. Sin embargo, en estos días me envió una serie de fotos muy ednodianas de chicas japonesas en su tinta, muestra de que lo fashion de la contemporaneidad y eso misterioso que tiene lo milenario se mezclan en Japón con una facilidad pasmosa. Autorizado por él, les dejo algunas muestras de estas bellísimas niñas fijadas para la posteridad, que sobre todo me recuerdan a la señorita Cometa y a las protagonistas de las novelas de la amelienothomb japonesa (¿o es viceversa?), Banana Yoshimoto (a la que, sin embargo, no conocí por Ednodio, sino por mi querida Anabel Marín, por allá en los inicios de los noventa). Que disfruten del ojo avizor de mi paisano japonés:



7 comentarios:

Mil Orillas dijo...

¿pero cómo has podido estar tanto tiempo sin estar?

!Qué no pase más!

!Qué rico volverte a leer!

Rafael Osío Cabrices dijo...

Bueno, bueno, ya era hora de que volvieras, ¿no?
Gracias a Ednodio conocí al inmenso Haruki Murakami, hoy entre mis narradores favoritos. Ednodio me regaló "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", que yo había buscado infructuosamente por muchos meses, y así me quedé pegado y conseguí "Tokio Blues", y "Al sur de la frontera al oeste del sol", y "La caza del carnero salvaje" y "Sputnik mi amor". Y corrí la voz sobre Murakami, por supuesto.
La última vez que vi a Ednodio, en Mérida, ya estaba preparándose para ese viaje. No puedo esperar a leer lo que esa estadía japonesa le hará escribir. Ednodio es uno de mis escritores venezolanos favoritos y "La danza del jaguar" es para mí un libro de culto.

* dijo...

sí, mil orillas, regreso, con recoba y todo.
Ednodio en un grande, Rafael, tienes razón

Diego Rojas Ajmad dijo...

¡Qué bueno tenerlo de vuelta, paisano!

segundodebut dijo...

Volviste!

Que alegría, que alegría volver a a leerte por las mañanas.

Ah estas cadenas de transmisión... y de adicción. Yo conocí a la Nothomb porque la nombraste alguna vez y desde entonces hasta ahora tercamente y sin remedio no puedo evitar comprar todos sus libros como si de barajitas de un elbum se tratase.
Tengo un link de esas vestimentas "armaduras urbanas" de los tokiotas:
http://www.style-arena.jp/harajuku/2007/02/e_w4.htm
pero estas fotos de Ednodio le ganan por mucho.

segundodebut dijo...

album, album... ya sabes la dislexia.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Gracias Diego, y Gracias Segundilla, porque tu post me animó a regresar. Chévere el álbum japonés, y me alegra que te haya pegado la adicción a Amelie, que es una maravillosa escritora.