12 nov. 2006

246. Descontextualizando una frase de Vargas Llosa para explicarnos [un poco]

Ayer el diario ABC de Madrid publicó una entrevista a Mario Vargas llosa, con cuyas ideas oscilo siempre entre la concordancia y el rechazo, pero de quien sólo con esfuerzo cabría negar su coherencia. Quizá porque tiene tan clara su postura ("[un liberal británico] es exactamente lo que soy y lo que trato de ser combatiendo la tradición de la que formo parte, que no es nada liberal") no es fácil pillar en falta a este escritor tan querido por muchos y que siempre es candidato al Nóbel, con justicia, todo hay que decirlo. A mí, lo repito, me gusta leer sus artículos porque es una oportunidad de ejercicio intelectual, aunque muchas veces me sienta tan distante de su pensamiento como de Alfa Centauri*, y aunque sienta con frecuencia que está sobreexpuesto a las luces de los mass media, y eso agota.
Ayer no. Ayer leyendo esta entrevista me dieron ganas de descontextualizar esta frase porque (me) explica un poco la actitud que asume uno sin querer queriendo, con el susto de que finalmente el trabajo personal -la escritura- termine politizándose con los terribles daños colaterales que eso trae en forma de panfleto, pasquín y texto infecto de (la siempre aborrecible) ideología. Me explica, por qué no decirlo, la diferencia que muchos intuimos entre un escritor y un intelectual, ese pavoso ser del pasado: el escritor nunca deja de ser un ciudadano, y por eso me parece que todos los ciudadanos podemos ser intelectuales, pero en el sentido recto, es decir: todos podemos hacer inteligencia de nuestro propio entorno, de nuestras sociedades, de nuestras realidades, sobre todo ahora que han aparecido estos lugares de la libertad comunicacional que son las bitácoras abiertas, los diarios públicos, los web logs, los blogs. Dice Vargas Llosa que hay que hacer política, cada uno hace la política que está a su alcance y por eso escribo artículos, doy conferencias o participo en el debate cívico, que creo que es lo que debe hacer un escritor. Y el novelista peruano-español nos abre una puerta luminosa hacia la participación y el libre pensamiento, que no debemos dejar pasar, sobre todo, si vivimos en sociedades donde unos pocos (antiguos, fanáticos, carcas, mediocres) se empeñan en que haya un pensamiento único, un partido único, un interés único, un líder único, un padre de la patria único (no me refiero precisamente a Stalin...).
Y no nos da la gana. ¿Verdad, Mario?

*40.684.032.000.000 kilómetros, máoméno. La foto es detalle de la publicada ayer en el ABC, by the way.

3 comentarios:

Elijah dijo...

Que aquí, y por motivo de tus reflexiones, “reflexiono(me)”—me gusta esta palabra, por redundante e inexistente: es que el ser humano, al crear, hace política, así no se lo proponga. El creador lleva a cuestas la cruz de la definición política... a menos que concuerde con él filosofo y este dispuesto a vivir en un barril; pero hasta en esa instancia, políticamente ya se ha definido.

victor_marin dijo...

Poco después de que Chávez asumió el cargo de Presidente por primera vez en 1999, Vargas Llosa dijo estando en el país que Chávez era un ignorante. Tanta fue la "roncha" que generó ese comentario en la opinión pública venezolana que, por ejemplo, hasta el sol de hoy, el escritor en cuestión tiene negada la entrada al país. Y esto no fue sólo por el personaje que se vio aludido. La mayoría del país -que en ese momento apoyaba al "recién electo"- también condenó ese tipo de comentarios. Mayoría que por cierto, en este momento, termina dándole la razón...

un abrazo Juan Carlos

Arcangel Vulcano dijo...

Sobre todo Juan Carlos, cuando el pretendido "redentor mesiánico" suele aparecer ante sus "redimidos subditos", con gesto sagrado, y en actitud reverente, empuñando un crucifijo con la mano derecha,pero sosteniendo disimuladamente la hoz escondida con la mano izquierda a la espalda, sentado sobre una silla forrada en seda roja que en realidad debe de se un yunque de acero tallado a martillazo limpio, que suele usar como un trono, desde donde gobierna, como si fuera un arrogante Rey.Gran saludo hermano, excelentes reflexiones.