11 nov. 2006

245. Dalí se arrodilla ante Franco, o hasta los genios son humanos

Desde hace varias semanas (doce, exactamente) vengo coleccionando los libros y devedés (o dividís) de la serie El franquismo, año a año, con la expresa intención de conocer fuentes documentales de ese tan revisitado (hasta el hartazgo para casi todos) periodo que aún hoy sigue haciendo mella en la vida y las conciencias españolas. Como inmigrante de este país que ya quiero tanto, no puedo evitar sentir curiosidad por su historia y por los demonios que todavía rondan por las calles menos pensadas. En el tomo de hoy, dedicado al año 1951, está el relato de la muy famosa conferencia de Salvador Dalí, “Picasso y yo”, en el Teatro María Guerrero de Madrid, toda una muestra de cómo hasta las mentes más geniales (las reflexiones sobre arte de Dalí son fundamentales) son capaces de bajar la cerviz y lamer la bota del tirano con tal de obtener el reconocimiento que su ego mendiga, y al mismo tiempo, aplastar la fama del otro gran artista del siglo xx, quizá un pelín más talentoso.
En el neoyorkino MoMa uno puede encontrarse con Las señoritas de Avignon picassiano, obra que es inflexión esencial de la contemporaneidad y quizá tan revolucionaria en Arte como la teoría de la relatividad en Física; también puede verse una de las contribuciones fundamentales de Dalí, La persistencia de la memoria, el pequeño cuadro de los relojitos derretidos en medio de un desierto: pero desde el momento en que lo ves, sabes que no es el cuadro que andas buscando.
Quizá lo que ocurría es que, mientras el talento de Dalí se quedaba todo en su inteligentísima cabeza, el de Picasso, en cambio, sabía cómo bajar hasta los dedos de las manos que es, en definitiva, donde el talento de un artista plástico tiene sentido. No hay que olvidar, that's true, que detrás de Un perro andaluz y de las cabriolas de Walt Disney subyace la imaginación del artista de Cadaqués.
Las primeras palabras de esa lamentable performance de la adulación y la bajeza fueron “Picasso es español; yo también. Picasso es un genio; yo, también. Picasso tendrá unos 72; yo unos 48 años. Picasso es conocido en todos los países del mundo; yo también. Picasso es comunista; yo, tampoco”. Y más adelante suelta sin tartamudear esta perla: “Antes de Franco, cada político y cada nuevo Gobierno no hacían otra cosa que venir a aumentar la confusión, la mentira y el desorden en España. Franco rompe violentamente con esta falsa tradición instaurando la claridad, la verdad y el orden en el país y lo hace en los momentos más anárquicos del mundo. A mí, esto me parece originalísimo”.
Es increíble cómo la inventiva y la capacidad de hablar pueden estar al servicio, sin rubor, de los sentimientos más despreciables y las genuflexiones más abyectas, ¿no? Si vuelven a leer el último comentario del artista, verán entre líneas la apología al golpe de Estado y al fascismo que, en la época en que el originalísimo/generalísimo Franco irrumpe ilegalmente en el poder, es la corriente política que aprisiona el libre albedrío de Europa.
Y para mí, no sé por qué, esta actitud daliniana guarda cierta analogía con algunos intelectuales de mi país. Y me reafirma en la fe de que lo último que debe de hacer uno es conocer al autor, porque a todos, todos, les huelen mal los pies (Echeto dixit).

la foto es detalle de la que aparece en el volumen 11 de El fraquismo, año a año, y es Dalí en la famosa (o triste) conferencia.

4 comentarios:

Arcangel Vulcano dijo...

Gracias por tu visita y sugerencias.Curioso e interesante todo lo que expresas, particularmente ese concepto que sostienes de las "genuflexiones". Dalí sencillamente era genial, también Picasso. Dignos exponentes del talento artístico del mundo hispano que ha dado tanto a la humanidad, también retrocesos lamentables como el de "Franco"; pero ¿como hacemos? es la vida,las ideologías hermano,que todo lo pintan; es la historia y las pasiones humanas que arropan hasta a los genios.Gran saludo Juan Carlos.

Jorge Gómez Jiménez dijo...

Termina siendo una lástima que la historia —pese a ser una gran cobrona en la mayoría de los casos— sea una cosa tan tardía, ¿verdad? Leía ayer que en Ferrol tumbaron la estatua de su otrora hijo ilustre, ya antes de que la Universidad de Santiago de Compostela le retirara el doctorado honoris causa.

Anyway. Bien pendejo el intelectual que se crea apolíneo y el observador que crea esa creencia.

ROBERTO ECHETO dijo...

Hijueputa Dalí y todos los lame-botas desde Richard Strauss y Marinetti hasta Julio Cortázar y Alejo Carpentier.

Elijah dijo...

Parafraseando a Serrat, otro español genial, aunque el mismo no lo diga:
“…prefiero…al sabio por conocer, que a los locos conocidos…”