6 nov. 2006

240. Entrevista en El Nacional

Amigos, con alegría comparto con ustedes (y para los que estén fuera y no puedan leerla on line) la entrevista que el periodista Albinson Linares me hiciera a propósito de la publicación de mi Miranda, el nómada sentimental y que ha salido publicada hoy con un par de (como siempre) excelentes e incisivas fotos del gran Vasco Szinetar.
¡Seguimos pa'lante!

"Esta revolución tan mediocre necesita mitologizarse lo más pronto posible"

Residente en Madrid desde hace varios años, las obras de este venezolano se han convertido en una ventana para leer al país desde el Viejo Continente. Es autor de la novela El niño malo cuenta hasta cien y se retira y los volúmenes de cuentos: Homero haciendo zapping y Leerse los gatos. Publicó recientemente Miranda, el nómada sentimental, una cercana biografía de este prócer venezolano
Albinson Linares


Es fácil imaginar la rutina de Juan Carlos Chirinos durante estos últimos años. Buena parte de las horas matutinas tecleaba sin parar desde que rayaba el alba, en su pequeño piso madrileño. Luego, dirigía sus pasos hacia bibliotecas y libreros viejos, para buscar la quimera que siempre significa recrear una vida pasada. El reto se torna más exigente si la vida del personaje fue azarosa y signada constantemente por un destino caprichoso. Es el caso del personaje biografiado por Chirinos: Francisco de Miranda. En medio de los homenajes estatales que conmemoran el Bicentenario de la Expedición Revolucionaria del prócer, este autor entrega un notable trabajo biográfico titulado Miranda, el nómada sentimental. Publicado por el Grupo Editorial Norma, en las 336 páginas del volumen se respira el aire intenso de una vida transcurrida sin demoras. Escrito con prosa clara y amable, el escritor plasma en el libro buena parte de sus investigaciones en el mítico archivo del héroe independentista. Si algo caracteriza a Miranda, aparte de su genio militar y las intensas batallas de alcoba, es el registro minucioso de cada suceso de su existencia. No abundan los ejemplos de una disciplina tan férrea como la que le llevó a "transcribir" literalmente buena parte de su vida en 63 tomos, encuadernados en piel y cosidos por él mismo. La Colombeia, como él la llamó, más que el diario de un hombre se ha convertido con el paso de los siglos en el testimonio de toda una época. América y Europa, capitales y países, mujeres y hombres, son las grandes piezas descritas minuciosamente por este peculiar personaje. Sobre su biografiado el autor escribe: "Fue guerrero, amante, político e intrigante; habló inglés, francés, español y latín; llevó un diario, escribió cartas, subrayó libros, organizó su archivo; luchó por España, Francia, Estados Unidos de América y por Venezuela; fue amado y odiado, seguido y perseguido con la misma ceguera; pero también fue un nómada viajero y un torpe Perceval, caballero que no sabe todas las reglas de la vida cortesana. No rehuyó la aventura porque la ciencia del vivir es un juego". La realidad y el mito se confunden en vidas como la de Miranda. Errante impenitente se consideraba amigo de Thomas Jefferson, fue el primer extranjero en cursar estudios en Estados Unidos, es el único latinoamericano cuyo nombre está inscrito en el Arco delTriunfo parisiense y los rumores históricos lo pintan como amante de Catalina la grande, emperatriz de todas las Rusias. Quizá uno de los aportes más valederos de este trabajo radica en el análisis de la vigencia que tiene el pensamiento de Miranda: "Es probable que aún estemos buscando esa identidad que nos libere del bochinche y la confusión que él percibió con lucidez, el desorden de este territorio (...) el caldo de cultivo de los más terribles `demófagos’, gobernantes devoradores de pueblo", escribe Chirinos, no exento de razón.
–¿Por qué se planteó el desarrollo de esta historia a través del género biográfico?
–En principio, porque así me lo pidieron, pues ya había emprendido las aproximaciones biográficas de Alejandro Magno y su madre Olimpia, y de Albert Einstein. De todas maneras, cuando empecé a leer el Archivo de Miranda me di cuenta de que escribir un texto de ficción sobre su vida es una empresa que no llevaré a cabo nunca. O deberán pasar muchos años antes de que me atreva a crear una novela sobre él. Francisco de Miranda escribía demasiado bien como para usurpar su voz. ¿Para qué recrear lo que ya está bien contado? Mejor quedarse en el terreno de la no ficción y disfrutar "oyendo" al protagonista.
–¿Cuál es el reto principal de la biografía como género en el siglo XXI?
–Tuve un extraordinario profesor de Historia de Venezuela en la universidad: Carlos Rodríguez Ganteaume. Él no nos enseñaba la historia patria, nos contaba la vida de los personajes que la hicieron posible, y sus clases eran fascinantes. Por ejemplo, en vez de hablar de la Aclamación, nos contaba cómo se comportó Guzmán Blanco; en vez de describir las agitadas elecciones de 1968, relataba lo que hicieron Betancourt, Caldera y Prieto Figueroa. No hacía falta aprenderse fechas: la cronología de esas clases era la vida de la gente. Soy de la idea de que la finalidad de la biografía en este siglo se parece a las clases del de profesor Rodríguez Ganteaume y es la misma de toda la vida: poner en escena y analizar el periplo y las circunstancias de las personas del pasado que hicieron que nuestro presente sea como es.
–¿Qué le motivó a trabajar en la figura de este prócer histórico?
–Como te dije, me lo propusieron y yo acepté por curiosidad. Y a medida que entraba en su vida me fui involucrando más y más, y ahora pienso que he tenido una suerte inmensa al toparme con este personaje en mi carrera de escritor. Después de emprender la lectura de ese "Himalaya de papeles" que es el Archivo mirandino, como lo llama Salcedo Bastardo, no creo que vuelva a pensar y a escribir como antes. ¿Qué lo motiva a uno, en el fondo, a acercarse a un libro, a un personaje, a un escritor? No lo sé; quizá sea al revés, quizá son los libros y las historias los que lo escogen a uno. De lo que no cabe duda es que las lecturas te marcan y te cambian la manera de ver el mundo.
–¿Aún trabaja al ritmo de la música?
–Siempre. Y con este libro tuve la suerte de conseguir un ejemplar de Miranda, su flauta y su música, grabado por Luis Julio Toro, María Esther Jiménez, Rubén y Carlos Guzmán. Como Miranda tocaba flauta, estos músicos venezolanos grabaron las composiciones que el precursor seguramente conoció e interpretó. Así que cuando me ponía a escribir, a revisar capítulos o a investigar en la Biblioteca, las escuchaba con muy bajo volumen.La música del siglo XVIII me acompañó, quizá indicándome el ritmo de la escritura. Trato de madrugar siempre porque tengo la superstición de pensar que mi momento más creativo ocurre a las 5:00 de la mañana. El resto del día me muero de sueño.


Un Miranda usurpado
–Las dificultades que atravesó la familia del prócer desde su asentamiento en Venezuela son un fiel reflejo de la intensa lucha de clases planteada en el seno mismo de la incipiente sociedad venezolana. ¿Fueron todos esos antecedentes un acicate para la formación del carácter intrépido y aventurero del caraqueño?
–No estoy seguro. Cuando Miranda se fue a Madrid, viajó "becado" por su padre, que lo mandó a la península con un cargamento de cacao. La venta enCádiz de este producto le sirvió para instalarse en Madrid. Poco a poco, en diez años, Miranda se fue convirtiendo en un intelectual, en una persona muy preparada que hablaba francés, inglés, griego y latín; que sabía de literatura antigua y contemporánea, y que estudiaba artes militares y leía cuanto libro caía en sus manos. Después viajó a América, huyó de la corona española y quizá allí comenzó a formarse algo parecido al deseo de independizar su continente de los españoles. El resto de la historia es bastante conocida. Viajó por Europa y América y conoció a los personajes más importantes de la época. ¿Toda esta agitada vida tiene como germen el desprecio de los mantuanos caraqueños hacia su padre? Tal vez. Si a Miranda lo hubieran dejado estudiar en laUniversidad de Caracas o enrolarse en la milicia, quizá no habría tenido necesidad de viajar tanto ni se le hubiera ocurrido la idea de invadir Venezuela en una corbeta.Ni esta entrevista se hubiera llevado a cabo.
–En este Año Mirandino, ¿considera que el uso que se ha hecho de la figura de este prócer es apropiada? O por el contrario, como ha sucedido con Bolívar, Zamora y Piar, ¿se utiliza su recuerdo con fines políticos?
–Toda mitología necesita dioses tutelares y esta revolución tan mediocre e ineficiente necesita mitologizarse lo más pronto posible, tal como ocurrió en Cuba, en laItalia de Mussolini, en la España deFranco y en la Alemania nazi.También el culto a María Lionza ha tomado prestados a José Gregorio Hernández, Simón Bolívar y el Negro Primero, porque un panteón sin dioses pronto se convierte en ruinas. El peligro de esta mezcolanza bolivariana es que se deforma y se falsea la historia a conveniencia, creando episodios que no ocurrieron y contando sucesos de manera tendenciosa."No hay que olvidar que fue la torpeza de Bolívar la que le dio la estocada final a la Primera República y que Miranda, quizá por piedad, decidió no fusilarlo (hay una emocionante carta de Bolívar dirigida a Miranda en la que el Libertador se echa toda la culpa y acepta su destino); que Bolívar, Soublette y otros traicionaron al precursor y lo entregaron a los españoles a cambio de su libertad, y que al Libertador no le tembló el pulso cuando ordenó fusilar a Piar, por más que se lamentara después."Creo que acercar tanto a Miranda y a Bolívar es, como mínimo, una falta de tacto. Miranda es un hombre ilustrado del sigloXVIII; Bolívar es un héroe romántico del XIX; para Miranda, la lealtad está por encima de todo; el norte de Bolívar es la libertad de su patria y el fin justifica un poco los medios. Muy maquiavélico todo.En todo caso, la historia siempre es un poco más complicada que un cuadro de Tito Salas".
–En el trabajo se nota un especial énfasis en mostrar el lado humano del biografiado. ¿A qué responde este interés?
–La vida de Miranda hay que contarla desde dentro. Hay que dejarlo hablar a él para hacerse una idea del universo que percibe.Eso inevitablemente te empuja a averiguar los detalles de ese cuadro vital, más que las grandes pinceladas históricas.
–¿Cuál es el legado o el mensaje de Miranda para los venezolanos, o mejor dicho para la juventud venezolana?
–Allí Miranda sí coincidía con Bolívar: leer. Para él, la lectura era un vicio indispensable. Bolívar nos dejó esta profecía: "Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción". Ojalá que por una vez les hagamos caso y evitemos ser utilizados por aquellos que nos prefieren ciegos, brutos y fanáticos.

Recuadro 1

ENTRE LO HUMANO Y LO REVOLUCIONARIO

"Éste no es un gobierno revolucionario, no sé cuándo los venezolanos nos vamos a dar cuenta de esto. Revolucionarios eran Copérnico, Descartes y Andrés Bello: cambiaron la manera de ver el mundo y nadie se dio cuenta de ello cuando lo hicieron. Miranda participó en movimientos de sedición e independencia, estuvo en un momento de la historia occidental en que políticamente hubo muchos cambios y se empezaron a formar las repúblicas. Pero esos cambios ya estaban en la cabeza de la gente, ya habían sido escritos en los libros que Miranda leyó, por cierto. Una revolución no es cambiar la dirección de un caballo, colocar un adjetivo estéticamente feo al nombre del país o dilapidar el dinero insensatamente. Una revolución modifica el mundo y te hace más dueño de ti mismo y de tu conocimiento. Cuando Copérnico se dio cuenta de que la Tierra no era el centro del Universo no cambió nada y lo cambió todo: nos lanzó a la soledad de una galaxia perdida en el infinito. Eso sí que es una revolución.
Miranda era inteligente y erudito, apuesto, simpático, viajado, tocaba flauta, caía en gracia a las personas adecuadas y todas las mujeres se enamoraban de él. Con este personaje no cabían medias tintas: o eras su amigo o lo odiabas. Me hace gracia porque a veces me pregunto, si hubiera vivido en su época, ¿formaría parte de la legión de hombres que lo envidiaron y le desearon todo el mal del mundo o estaría entre los leales amigos que le acompañaron siempre? Pero después me digo que hay que ser muy resentido para no disfrutar de la compañía de semejante ser humano y me reconforto porque se aprende a ser feliz con la felicidad de los demás".


Recuadro 2

UN MIRANDA UNIVERSAL

El autor Juan Carlos Chirinos comenta sobre su biografiado: "Hay otros tan ilustrados como él en el siglo XVIII, como el padre Juan Antonio Navarrete, que tenía una biblioteca excelente en Caracas; pero no conozco a ningún otro venezolano de la época que haya escrito tanto, viajado tanto y que haya entablado amistad con tantas personalidades como Miranda. Era como una especie de Alvin Toffler, un Francis Fukuyama de la época: tenía la información necesaria y estuvo en los lugares adecuados para calcular qué podría ocurrir en la política internacional de su tiempo. A mí me interesaba mucho más el Miranda estadista, intelectual, pensador, que el Miranda guerrero. En definitiva, él no era eso. Era una cabeza que escribía, una personalidad que seducía y un hombre que convencía a los demás con su palabra y su buen hacer. Cuando regresó a Venezuela, más de cuarenta años después, no entendió a su propio país, se "desvenezolanizó". Quizá por eso el historiador Elías Pino Iturrieta lo llama ese adorable musiú nuestro".




13 comentarios:

Icen dijo...

Juan Carlos me devuelves la alegría del sábado, con tu entrevista hoy lunes.


un gran abrazo

Icen dijo...

bueno, más bien hoy lunes con tu entrevista. Espacios logrado a puluso y con oficio, prescinciendo del arte, tan en boga, de trepar: enbuenahora mi pana.

Icen dijo...

Todos los puntos sobre la íes.

Anónimo dijo...

También fue mi profesor Carlos Rodríguez. Me alegra que alguien siguiera la senda que señaló tan cabal maestro. A veces me asusta un poco tu postura de oposición, en la frase «colocar un adjetivo estéticamente feo al nombre del país o dilapidar el dinero insensatamente», la primera parte es innecesaria pues lo feo y lo estético está en tu cabeza (y no estoy de acuerdo con el cambio de nombre del país, pero no por razones estéticas sino históricas y patrimoniales) mientras que la segunda parte es muy acertada (con el dinero que se ha dilapidado hubiésemos podido desarrollar la industria cultural y científica de este país).
De cualquier manera me alegra que Norma le haya encargado a un hombre inteligente y sensible como tú (a veces estos dos aspectos están divorciados) la biografía de un hombre sensible e inteligente como Miranda.

ROBERTO ECHETO dijo...

Maestro, es Ud. un Maestro. ¡Qué belleza de entrevista!

ROBERTO ECHETO dijo...

Maestro, es Ud. un Maestro. ¡Qué belleza de entrevista!

gustavo valle dijo...

Muy bueno eso de que revolucionarios eran Copérnico, Descartes y Andrés Bello. Está bien desideologizar lo revolucionario. Linda entrevista. estupendas palabras.
Felicitaciones, Juan Carlos.

Arcangel Vulcano dijo...

Felicitaciones por tan interesante y digna entrevista:Particularmente por las precisas definiciones que expresas sobre tu obra extraordinaria sobre Miranda; pero además porque estás trascendiendo, siendo tu que a fin de cuentas sabemos que es la profuna vocación que te impulsa a luchar por tus nobles ideales.Lo político, lo ideológico, lo hablamos después.Por ahora simplemente:¡salud!...

victor_marin dijo...

¡Excelente entrevista! Este día ha sido maravilloso para las letras venezolanas... Leer tu entrevista temprano y enterarme al mediodía del Premio Herralde que ha ganado nuestro Barrera Tyszca me ha llenado de emoción... y eso que todavía falta la presentación del libro Voces Secretas esta noche... ¡no te llevo nada!

un abrazo

Juan Carlos Chirinos dijo...

Gracias a todos por lo buenos deseos; ¡pa'lante!
Hay que seguir haciendo promoción, no obstante; el objetivo es que nosotros mismos nos leamos...
Y ahora lo de Alberto se suma al libro de Israel aquí.
A Anónimo: a mí me parece feo el adjetivo "bolivariana" para nombrara a un país, qué se le va a hacer.
saludos a todos.

unocontodo dijo...

Te Felicito....

Anónimo dijo...

Cuartel Bolivariano de Venezuela

Anónimo dijo...

Mis profundas y más sinceras felicitaciones. Sin duda, contigo Rodríguez Gauntaume sigue vivo! Me siento fortunada de haber tenido el privilegio de ser su alumna. ¿Está siendo distribuido en Europa?