4 nov. 2006

239. Israel Centeno, la alegría de los sábados

¡Pínchame y creceré!

Vuelve la obra de Israel Centeno a darme otra alegría sabatina. Si el sábado pasado me topaba con emoción con la edición española de Iniciaciones en la Casa del Libro, hoy (que no he salido a ver libros porque la lluvia recomienda quedarse en la casa, como los gatos) abro el suplemento cultural del diario ABC -quizá el mejor en España hoy por hoy- y me encuentro con la certera reseña (pinchen en la imagen para agrandar) que Arturo García Ramos hace, y que coloco a continuación para el que quiera compartir esta alegría conmigo (y con su autor).
¡Éxito para Isra y la literatura venezolana!

Fábula «de-constructiva»
Arturo García Ramos
Iniciaciones es el relato de cuatro historias —tituladas con el nombre de sus protagonistas— que simulan cierta independencia. Y así se obliga al lector a conocerlas, en el orden al que nos somete la lectura sucesiva. La vida de cada personaje da cuenta de un rito de iniciación, una experiencia sufrida y traumática que lleva a cada uno a penetrar en un nuevo espacio, en una redefinición de sí mismo. Los lazos familiares unen esas vidas; de modo que cada historia se va tejiendo en relación evidente con las otras, pero el último rito de iniciación es el
más sospechoso de todos; es el rito de la escritura, y nos hará dudar de todo lo precedente. Vistas en conjunto las cuatro psi­cologías que componen la obra —dos masculinas y dos femeninas— repre­sentan un catálogo de frustraciones en el que los varones se sitúan en el polo más violento y tribal, en tanto que las mujeres procuran dar el salto a la civilización (Europa, la cultura, el progreso...), pero se enredan en un destino no menos destructivo. Israel Centeno ha buscado revisar con su fábula la lectura de la realidad vene­zolana que propuso su compatriota Rómulo Gallegos en Doña Bárbara; pero revirtiendo los valores de atraso y progreso, para proponer un análisis en el que la modernidad sale tan mal parada como la brutalidad que predomina en el aislamiento rural. Periférica recupera a este escritor venezolano prácticamente desconocido en Es­paña. Puede decirse de Iniciaciones que tiene los rasgos característicos de una novella, una narración que por sus dimensiones ya no podemos conside­rarla un cuento, y que solemos confor­marnos con decir que es una «novela corta». Pero a lo que apunta ese límite en el espacio es a otra serie de rasgos que afectan al modo mismo de narrar; porque como en el cuento, hay en la novela corta una concentración de los hechos, desnudos, una depuración de todo lo que es digresivo o accesorio y una ficción que se compensa por el cuidado de la técnica. Israel Cen­teno ha convertido la narración de la biografía de los miembros de una familia de los llanos de Venezuela en un experimento. En el mejor sentido, podríamos hablar de que la lectura de esta historia constituye una aventura de-constructiva. (ABC, 4 de noviembre de 2006)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Viva Mi Isra¡¡¡
Viva mi Fito Páez¡¡¡
Viva Salma (la Hayek, claro)¡¡¡
Viva la madre que parió toda hermosura, toda verdad, todo esplendor.

Arcangel Vulcano dijo...

En Hora buena, por los escritores venezolanos, que triunfan en el exterior. Felicidades.

ROBERTO ECHETO dijo...

¡¡¡Palo por ese culo a las aves agoreras que decretaron que la literatura venezolana no va para ninguna parte!!!

A seguir firmes y dignos, como nuestro querido Israel Centeno.

Arcangel Vulcano dijo...

¿Claro que si Roberto!.Toda nuestra solidaridad para los escritores valientes como Centeno, como Juan Carlos y como tú. No se rindan jamás.Gran saludo.