3 nov. 2006

238. La diferencia entre la desobediencia civil y el delito ciudadano


Desde que el mundo es mundo, el ser humano se vio obligado a establecer ciertas reglas de juego, a imitación de las que tiene la naturaleza, para que la convivencia con los de su misma especie fuera más o mneos normal y los enfrentamientos naturales por el territorio, la reproducción o los recursos se redujeran a la mínima expresión. Prácticamente, y sin que nos hayamos dado demasiada cuenta, el ser humano ha ensayado todos los modelos posibles de vida en comunidad y algunos le han resultado más eficaces que otros, algunos han sido menos dolorosos y otros pocos han tenido relativo éxito. Matriarcado, patriarcado, democracia, tiranía, triunvirato, comunitarismo, shaponos, librepensamiento, waldenismo, dictadura, sociedad, matrimonio, bigamia, poliandria, amazonismo, ascetismo, nomadismo, imperialismo, anarquía, tetraquía, protectorados, colonialismo... todos, todos los sistemas de vida humana han sido ensayados a lo largo y ancho de la Historia y en los cinco continentes y, como he dicho, algunos han tenido más éxito que otros, algunos han producido mayor miseria, y unos pocos, muy pocos, han procurado la "mayor suma de felicidad posible" (Bolívar dixit) a sus actores pasivos y activos.
Hasta que se demuestre lo contrario, el sistema que hemos heredado de la cultura griega y que hemos adaptado a nuestra propia concepción del mundo, la democracia, se ha mostrado como el sistema menos malo, y subráyese el epíteto, menos malo de cuantos en el mundo han sido, y eso no es cosa de alegrarase, pero al menos algo es algo. Aún la emocracia está en una etapa de desarrollo "inicial", debe pasar por varias y duras pruebas hasta que el ser humano entienda que no se pueden coartar las libertades de los ciudadanos (los polites griegos) en beneficio del omnímodo poder del Estado yno se puede reducir al Estado hasta el tamaño de un ratón en beneficio de los apetitos de cada uno de los ciudadanos. Quizá este movimiento de ida y vuelta no tenga salida concreta, pero estoy seguro que la paradoja de la vida democrática en un Estado fuerte no se resuelve siguiendo con ceguera el consejo lúcido, sabio, y muy complejo de Simón Rodríguez, o inventamos o erramos.
Esta frase ha producido, creo yo, más confusión que luz, porque son muchos en Venezuela que creen haber encontrado la frase bisagra para los desbarres mentales y el delirio oportunista.
No se puede inventar nada nuevo; a lo sumo, quizá se pueda volver sobre nuestros pasos y reflexionara sobre ellos.
Ahora mismo hay un debate en la red, y en la vida real, según el cual las palabras delictivas del presidente de PDVSA (resumidas en la frase "el que no esté con nosotros está contra nCoHsÁoVtErZos y va pa'fuera") no son sino muestra de que en Venezuela ha cambiado definitivamente el proyecto de país y que bajo esta nueva concepción del mundo es lícito romper con el sentido común de las leyes en beneficio de un nuevo "contrato social" que tiene enemigos por todos lados y mentes malignas e imperialistas preparadas para acabar con el sueño de toda una nación.
Se olvidan de que, antes que cualquier revolución, los seres humanos necesitamos confiar en las propias leyes que nos imponemos para domesticar los instintos y dormir al Gilgamesh que llevamos dentro, que antes que cualquier idea de patria (o muerte) debemos respetar la ley escrita tanto como se de la ley natural de la gravedad se tratase y fuera igual de inevitable porque de lo contrario corremos el riesgo de caer en la ley del más fuerte y, allí, señores, sólo sobrevive el que tiene más garras y colmillos más afilados. Es aquí donde los límites entre la desobediencia civil, que llama la atención sobre los desmanes de algunos se difuminan en el terreno del delito ciudadano, una de las formas más tristes de la mediocridad, justamente porque atentan contra el normal funcionamiento de la vida en sociedad, contra el funcionamiento cotidiano de las relaciones entre los polites. Y la mediocridad, señoras y señores, en vez de ser una condecoración que da derecho de saquear los recursos de todos como más nos convenga (como pregona insensatamente Rafael Ramírez), se vuelve peligrosa señal de debilidad que, tarde o temprano, se cobra sus deudas. Y si no me creen, vuelvan a ver la suerte de Escar en El rey león...

3 comentarios:

Arcangel Vulcano dijo...

Simón Bolívar el genio de América, el Libertador de Venezuela y de pueblos, sostuvo la idea de que las Leyes, las Constituciones,los códigos, los reglamentos, los sitemas eran letra muerta, insistió en sostener que hombres virtuosos, patriotas e ilustrados constituyen las Repúblicas.Se refería a que no basta para edificar naciones y pueblos con legislar, que había también que desarrollar virtudes ciudadanas, formar al individuo para que fuera un patriota,un verdadero repúblicano instruido, educado, prepararlo intelectualmente, espiritualemte para cumplir las leyes, sus deberes y obligaciones republicanas. Pienso que en el mundo y en Venezuela sobran excelentes leyes, lo que no abunda es lo otro.
Que "no se puede inventar nada nuevo..." sin embargo creo que el ser humano tiene la infinita capacidad de crear siempre cosas mejores, de cualquier naturaleza, también mejorar los sistemas de gobierno; la prueba eres tu mismo que jamás te cansas de crear y mejorar escribiendo. Tú haz sugerido palabras "nuevas", como por ejemplo: Demófagos", la sugeriste, para significar: (devoradores de pueblos).Los seres humanos siempre podemos mejorar; la democracia es perfectible. Además, la historia está preñada de ejemplos de caudillos, pero también de sabios.La humanidad necesita vivir en paz, y el mundo no es por siempre hostil y la condición humana sin salida.Somos optimistas, estamos obligados a serlo por nuestros hijos. Lo que se requiere es como bien lo haz acotado en alguna parte, de políticos humanistas, preparados, modernos, honestos, místicos,éticos, morales, políticos responsables y creativos,políticos que se comprometan y ejerzan su oficio de gobernar y dirigir a las sociedades con verdadera probidad y dignidad, como muy bien sugirió Bolívar, que sean ilustrados,virtuosos y patriotas.Que exista corrupción no significa que todos los ciudadanos sean corruptos; que la politiquería, la demagogía, el populismo, el caudillizmo y la ambición de poder existan en el mundo y en Venezuela, no significa que no existan seres humanos idealistas, soñadores,dignos y capaces de realizar los cambios necesarios,vitales e indispensables que el mundo está reclamando. Seguramente que jamás se logrará la perfección humana, el hombre por naturaleza es guerrero, perverso,cobarde, ambiciosos; si se alientan siempre las bajas pasiones, el egoismo, la avaricia, la codicia, la obstentación, el consumismo, no brilla la luz, sólo brilla la luz cuando hay despertar de la consciencia.El ser humano va hacia un despertar de la consciencia cósmica, que en esencia para mi es Dios, que es igual a solidaridad.De mediocridad está repleto el mundo, pero también de seres excepcionales como Simón Bolívar, seres poseedores de almas gigantescas que al igual que él murieron y ofrendaron sus vidas luchando haste el último aliento,por sus más nobles ideales.Saludos.

Elijah dijo...

Sin querer queriendo, me gustaría traer a colación un concepto de la Mecánica Estadística: el de la competencia entre dos procesos, que desemboca en el equilibrio. Obviamente, Venezuela se encuentra hoy día, alejada del equilibrio; por ende, las fuerzas compitiendo entre sí—y que buscan aproximarse a un limite, si se quiere asintótico, producen efectos desgarradores (los que hemos vivido y los que estamos aun por vivir) en el tejido social de nuestra nación. Sin pasar a discutir el fondo de la “teoría de la mediocridad” (el símil dentro del proceso con el que abrí esta nota seria, incidentalmente, “frustración”) en los procesos que se llaman a sí mismos “revolucionarios”, es decir la explicación del porque toda “revolución” esta condenada inexorablemente a ser dirigida por mediocres sin escrúpulos; quiero apuntar que antes de ser reactivos y abalanzarnos a juzgar sobre el discurso del triste (literalmente) Ramírez (que razón tenemos y nos sobra), deberíamos mas bien tratar de analizar la razón del aparente dislate. Recuerden Uds. los ajedrecistas que, a veces las jugadas en apariencia más torpes, implican peligros insondables—no menosprecien al Teniente Coronel, hacerlo puede traer consecuencias desagradables.
Finalmente, y para balancear el tono de advertencia, permitidme cerrar con un sabio consejo de mi abuela: “Un día duermen las gallinas arriba, otro día duermen las gallinas abajo”.

Arcangel Vulcano dijo...

Elijah, ¡que alegría!por fin apareces, ¿donde estabas metido vale?.Me parece muy interesante todo lo que escribe "maestro", siempre usted con sus genialidades.¿sabe qué? ya había intuido que el "gendarme" intenta huir hacia adelante,tengo la sensación que sugieres que lo que dijo el "energumeno" Ministro vestido de rojo en aquel triste video, se trata de algo "previamente montado",deliberado.De ser así,opino que jamás olvidamos lo que individuos como él han hecho, y siempre consideramos lo que son capaces de hacer en detrimento de todo un pueblo.Porque está vez, no creo que pueda ganar la partida "con trampitas" de ajedréz que tu sabes ejecutar en ese juego magistralmente (toda la vida haz ganado), sino que este escenario se me parece más a un partido de futbool, en donde para ganar frente al público hay que meter muchos goles de "verdad verdad", es decir, mostrar calidad de juego en un campo de batalla distinto a un tablero de ajedrez, aunque estoy decuerdo en que la política suele asemejarce al juego ciencia del ajedrez.Lo malo para el "caudillo" es que se eexpone a que le tumben la mesa si hace trampas no válidas, me explico, puede poner un señuelo para que se equivoquen sus adversarios y pierdan el juego por no advertir la maniobra, pero él no puede jugar sucio y hacer trampa (fraude) porque entonces le pueden tumbar la mesa.Porque siento que los venezolanos no ignoran que el individuo "egolatra" es maniobrero,y suele hacer ese tipo de jugadas para desviar la atención.Un abrazo.