2 nov. 2006

234. Mitrofan, cazado por el rey

Ayer, en El País, Jesús Mosterín publicó un valiente y equilibrado artículo titulado El dedo que acciona el gatillo en el que de una manera respetuosa y sensata, pero muy firme, critica la afición del rey Juan Carlos a la caza y, particularmente a la caza del oso. Y el artículo venía a propósito, entre otras cosas, del escándalo en Rusia por la noticia de que en octubre pasado un oso de zoológico de nomnbre Mitrofan había sido drogado con vodka y miel para que el monarca pudiera abatirlo tranquilamente. La Casa Real, en su página web, no hace mención del acontecimiento (o, al menos, yo no encontré nada) y, de hecho, no menciona la caza como una de las aficiones reales: "Asiduo practicante de varios deportes, sobre todo el esquí y la vela, Don Juan Carlos apoya la práctica deportiva como escuela de formación de indudable valor social. La presencia de los Reyes y la Familia Real y su estímulo a los equipos olímpicos españoles es constante y tuvo especial relieve durante los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992".
El tema del oso ha dado vueltas por la red con reacciones de todo tipo. Pero lo que más me llama la atención de este artículo de Mosterín es que aparece en la misma edición en la que el periódico informa en su primera plana (continúa en la página 33), bajo el llamativo título de A la cárcel por matar al perro, acerca de las consecuencias que podrían acarrearles a los ciudadanos el sacrificio injustificado de animales "si prospera una propuesta del fiscal coordinador del Medio Ambiente y Urbanismo, Antonio Vercher, que el Gobierno ve con buenos ojos". El caso del sacrificio de galgos en Medina del Campo es paradigmático de la crueldad a la que puede llegar el ser humano. Y yo no entiendo cómo, después del verbo dulce de san Francisco, el hermano sol, la hermana luna, puede haber gente que no sienta nada cuando hace daño a un animal, indefenso por naturaleza ante nuestra capacidad depredadora. La maldad del ser humano no tiene rival en las garras, los dientes, los cuernos, la colas, los aguijones, el veneno y la fuerza bruta de los animales: somos más listos, más invasivos y más malos que ellos.
¿Es quizá esta confluencia de noticias de ayer una coincidencia, o una manera de advertir a la Casa Real su obligación de dar el ejemplo y ser algo más que un costoso adorno? No sé, lean y opinen.

1 comentario:

Arcangel Vulcano dijo...

Sólo te diré hoy, que agregaría a todo lo que acertadamente expresas; que a parte de lo "malos" que solemos ser los humanos,también somos "cobardes", porque el hombre suele matar al animal que casi siempre lo supera en fuerza, con premeditación, a traición y con sobre ventaja. Ya quisiera ver a un "Rey" enfrentar a un oso sin armas, con sus propias manos; o verlo vestido de lucez encarar a un Miura sin capote, ni muleta, sin el estoque, ni banderillas, sin emplear el debilitante recurso del picador; o tal vez verlo trajeado de buzo,sin la protección de jaulas de acero, ni disponer de arpónes,sumergirse a cazar a un Tiburón blanco con sus manos. Amigo Juan Carlos, en realidad abusamos de los animales, no sólo por inteligentes, racionales, sino por cobardes, y tu más que nadie que sueles escribir sobre lo humano y lo divino, seguramente sabes que mientras más poder se suele tener, más se alientan las bajas pasiones.El animal sólo mata por instinto de preservación para alimentarse o para defenderse, jamás mata por placer. La especie humana se caracteriza por ser algo más que "malos", somos por naturaleza perversos, sanguinarios pero también muy "cobardes", el problema es grave porque hay quienes suelen matar por ansias de poder o durante el ejercicio del mismo, lo cual indica que lo ejercen por placer. Saludos.