2 oct. 2006

Amo a las hormigas

Lavapiés por dentro



En 1997 descubrí que mi vocación verdadera era la mirmecología, o sea, el estudio de las hormigas. La revelación me llegó un poco tarde (no son demasiado rápidas mis musas), porque para ese entonces ya tenía casi una década dedicado al estudio y goce de la literatura, así que me he ido conformando con leer lo que hacen los demás. Y eso que cuando estábamos chiquitos, mis hermanos y yo teníamos un club en la casa cuya única prueba para entrar en él era aguantar descalzo sobre alguno de los hormigueros enormes que había en el patio de la casa adonde nos acabábamos de mudar. Yo nunca resistía demasiado, porque las hormigas eran rojas, microscópicas y picaban durísimo. Ya grande (ya viejo), el libro que me sirvió de revelación en este camino a Damasco de tercera clase fue Viaje a las hormigas, de Bert Hölldobler y Edward Wilson, dos que sí habían podido cumplir su sueño de pasar la vida agachados jurungando a estos diminutos, feroces y eficientes seres. Según sus propias palabras, las hormigas son tan peleonas y territoriales que si tuvieran bombas atómicas, el mundo duraría una semana. No sé yo por qué esto me habla también de ciertos políticos del imperio y de las coaliciones ñángaras y decimonónicas del siglo xxi. En todo caso, las pequeñas hormigas que, sumadas todas -son como un trillón-, pesan lo mismo que todos los seres humanos, que somos como 6 mil millones, han sido, junto con los gatos, uno de mis animales preferidos. Sólo que ellas está mucho más distribuidas por el mundo, y casi no hay lugar de la tierra donde uno no se tropiece con sus mandíbulas levantadas y dispuestas a hacer trizas la cabeza del que revire. Otra mirmecóloga célebre, Charlotte Sleigh, difiere y refuta la fama de peleonas que sus colegas les han endilgado, y en Ant rompe una lanza a su favor: las hormigas no andan buscando matarse con las vecinas, su finalidad más importante es la de buscar comida, porque son trabajadoras y grupales. Sólo que se atraviesan otras y luego pasa lo que pasa. Es interesantísimo leer esta teoría feminista de la mirmecología que, creo, quizá se acerque más a la verdad. Habrá que ver de nuevos Ants a ver qué dice Woody Allen. Lo que no he descubierto todavía es cuál es el papel que juegan los bachacos, esos culones de grandes mandíbulas cuya mordida no duele pero que son capaces de levantar una hoja del tamaño -para ellos- de un edificio. Hoy, estas hormigas dibujadas en una pared de Lavapiés me han recordado que a veces la vocación es un llamado que se puede ignorar -y seguir tan campantes. Las hormigas lo perdonan todo.
Por algo Buñuel las metió en el cásting.

6 comentarios:

galleguita dijo...

Realmente son seres "interesantes".
Algunas curiosidades:
- Es el animal con el cerebro más grande en proporción con su talla. (al revés que alguna/a que conozco)
- Se calcula que son el 10% de la masa corporal del mundo animal. (viva la procreación!!)
- Una hormiga puede sobrevivir hasta dos semanas bajo el agua.(con razón de pequeña me costaba ahogarlas...)
- Siempre caen a la derecha cuando están intoxicadas. (lo he comprobado... ... también de pequeña)
- Pueden levantar 50 veces su propio peso y 30 veces el volumen de su cuerpo.

Además de ANT me quedo con otra peli: BICHOS de Disney, jajajaja ¡¡¡¡es genial!!!!

segundodebut dijo...

Pues yo era mas de saltamontes...las hormigas son aburridisimas ¿no? todas en fila, ahí de lo mas sacrificadas. ¿Te acuerdas de los saltamontes de la autopista? los que pintaba un tal ar-epa con spray. Eran finísimos.

Juan Carlos Chirinos dijo...

muy buenas las curiosidades, galleguita... y es verdad, me olvidé de bichos, que es divertidísima con ese grupo de teatro y la mariquita que te partes...
no vale, proteatro, las hormigas son panas, y su mundo es una maravilla. Pero los saltamontes también son tripa, sobre todo para lanzarlos en paracaídas desde el balcón... sí me acuerdo de esos saltamontes.

Jose dijo...

Hola, Juan Carlos: ¿conoces lamarabunta.org, una página dedicada a las hormigas, con muchos foreros?

Un saludo y enhorabuena por compartir tus aficiones sobre estos bichos.

Jose.

Juan Carlos Chirinos dijo...

gracias, José!
sumada esa página a mis aficiones

arantxa dijo...

Juan Carlos, pues yo actualizo tu información y te cuento que el libro de Charlotte Sleigh se ha traducido ya al castellano, y que es una edición preciosa, con un montón de ilustraciones. El libro, super entretenido. ¿El título? Obvio, Hormiga.