4 oct. 2006

201. Ten cuidado con lo que deseas...

Hoy El Nacional apunta que Chávez es la primera opción en la intención de voto de los argentinos. Si las elecciones fueran hoy en el país austral, ganaba Chávez seguido de Castro y Morales. Y en un humillante último lugar estaría George Walker. Quizá la estrategia de los argentinos es elegir al presidente de Venezuela para el primer cargo de su país con la esperanza de que no vaya más por allá. Como por Venezuela pasa de vez en cuando... En todo caso, los compatriotas de Jorge Luis Borges y los cronopios no saben lo que dicen, y por su bien ojalá que no les toque esa desgracia nunca. Porque uno esto no se lo desea ni a su peor enemigo. Avisados quedan. Por lo menos son conscientes de que Bush es la (otra) peor opción. Habría que hacer una Misión abre los ojos para todos aquellos en el mundo que, quizá sinceramente (pero no Chomsky, ni Saramago, ni Ramonet, ni Cardenal) creen que Venezuela se ha convertido en jauja y ya no es lo que sigue siendo: la hacienda de unos pocos militarotes que ponen las botas para que las laman los lacayos e intelectuales serviles que in illo tempore ya lamían las suelas de Carlos Andrés Pérez, Blanca Ibáñez y José Antonio Abreu; y que hacen cualquier cosa con tal de que les soben el lomo de sus obrillas mediocres. Son distorsiones de un petróleo alto y un discurso atorrante e infinitamente demagógico.
Ché, después no me vengás con que nadie les advirtió.

7 comentarios:

Jose Urriola dijo...

Como escuché a una amiga decir: "Tiene que ser justicia divina que los argentinos, después de todo lo que han pasado, sean fanáticos de un milico".

gustavo valle dijo...

Querido Juan Carlos, sigo tu blog con mucho interés, y con este último post me das la oportunidad de ponerte unas líneas...
En efecto los argentinos (quizás por el trauma aún no resuelto de la larga fila de dictaduras de derecha, una peor que otra, una más asesina que la otra) simpatizan con los caudillos de izquierda, desde el ambidiestro Perón hasta el Che, pasando por Chavéz y Castro. Pero creo que las generalizaciones de la estadística suelen ser equívocas, como equívocos son los porcentajes de aceptación que Chávez tiene en Venezuela. Mi experiencia por acá en el sur me dice que la mayoría trabajadora de clase media y obrera simpatiza con Chávez, principalmente por la "fuerza" y la "audacia" con que se enfrenta a Bush. Básicamente esta confrontación es la que la gente aplaude, justo en el momento en que el mundo ve con impotencia y horror los excesos del gobierno del norte. Sin embargo la clase profesional argentina, e incluso cierta intelectualidad seria ve a Chávez (independientemente de su gesto antiBush) con mucha cautela (ojo: también ven con mucha cautela a nuestra egregia oposición) y casi siempre lo miran a Chávez como un histrión poco serio, deslenguado y peligroso. A esto se une el hecho de que Chávez se ha convertido en prestamista de los argentinos, y nada más espinoso que la relación entre un acreedor y su prestamista. Evidentemente lo que hace Chávez en Venezuela, dentro de Venezuela, con los venezolanos, lo ignoran, y quizás tampoco les interesa, como en el fondo no le interesa a nadie en el mundo. Lo que si está claro es que el gobierno argentino sí desea (y alimenta) una estrecha relación con Chávez, pero incluso esto se ha visto desde diferentes sectores como una actitud completamente interesada y riesgosa de parte de Kirchner. En el fondo creo que la relación de los argentinos con Chávez no debe distar mucho de la que tienen el resto de los ciudadanos del mundo, tomando en cuenta que el personaje es, básicamente, un agitador emocional. Por supuesto, el asunto da para largo y tiene muchas aristas. Además no olvidemos que Argentina es un país políticamente muy bizarro, pues no hay nada más bizarro que el Peronismo, donde se mezcla la izquierda, la derecha, el centro, los lados, todo. El peronismo es una especie de partido total, de partido monstruo, que cada tanto se tambalea más hacia la derecha o más hacia la izquierda, y así va. Ejemplo: Menem y Kirchner, ambos hijos del Peronismo, ambos diametralmente opuestos. Y por último, pensando en un hipotético caso de elecciones con Chávez en la Argentina (ignoro bajo qué criterios se hizo semejante estudio) mi pronóstico sería: Chávez gana en la primera vuelta, pero pierde el ballotage. Lo mismo que le pasó a Menem hace pocos años atrás... Y es que siempre se me han parecido mucho los dos, Menem y Chávez, algo así como el mismo individuo, pero con dos caras distintas.
Un gran abrazo
Gustavo
¡Ah, y felicitaciones por tu Miranda! Cuando vaya a Caracas en diciembre me lo compro.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Qué gracioso eso que dices, José!
Bueno, Gustavo, gracias por estar pendiente del blog y gracias pro este largo comentario, interesante visión de alguien que está dentro. Sin duda, los gobernantes de afuera "se pegan a Chávez" porque saben que ahí hay real, no porque les interese cuántos centémetros diarios se hunde el país. Con lo complejo que es el asunto del peronismo creo que ya los argentinos tienen suficiente. El Nacional se basa en una encuesta hecha por la empresa Carlos Fara y asociados, ¿sabes algo de ella? Debe de ser de Argentina, ¿no?
Bueno, gracias por pasarte y que disfrutes tu visita a CAracas; ¿qué tal en Argentina?

Octavio Vinces dijo...

Intersante el comentario de Gustavo Valle. Llevo dos años viviendo en Lima y por lo tanto pude ser testigo directo del último proceso electoral, en el que Chávez tenía su candidato, que por cierto casi gana. Es verdad que los sectores medios e ilustrados detestan a Chávez. Pero mi impresión es que Chávez se ha convertido en América Latina en un líder entre la población excluida, que es lamentablemente una gran mayoría. Ciudadanos que se sienten obviados, olvidados, jamás invitados a la fiesta. Esto en el Perú contemporáneo es tan dramático que difícilmente puede ser soslayado con cifras macroeconómicas y una que otra carretera. El informe de la Comisión de la Verdad, tan vilipendiado por los sectores más conservadores del país, muestra que las principales víctimas de la violencia de los años 80 fueron las poblaciones rurales que ni siquiera hablaban castellano. Chávez habla el lenguaje de los excluidos, y no necesita más, puede insultar, vilipendiar, hacer escarnio de quien no está de su lado. Chávez apela al voto duro. Su formula "ricos vs. pobres" le funciona perfectamente en este contexto. Ejemplo de esto es que las encuestas demostraban que los votantes de Humala eran conscientes de que éste no era el candidato más capacitado para gobernar y dirigir la economía. Pero eso poco importaba, su voto era duro, de protesta, anti sistema. No le entraban balas. Quizá esta misma lógica explique el hecho de el mundo musulmán más radical se haya convertido en el aliado natural de Chávez. De hecho los insultos contra Bush en la ONU son evidencia del estado de la geopolítica actual (como a su turno fueron los zapatazos de Kruschev). Claro que el factor energénetico juega aquí un rol enorme. En todo caso, y volviendo a Latinoamerica, me parece que las políticas públicas liberales y la ausencia de una verdadera política de inclusión de los pueblos seguirán generando el terreno propicio para que el chavismo se expanda.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Lo curioso de todo esto es que da la impresión de que a todo el mundo le encanta una revolución, pero de lejos...
No sé yo si hablar el lenguaje delos excluidos es el hablar con resentimiento: ¿ser pobre y excluido implica ser resentido? No sé...

saludos

Octavio Vinces dijo...

No necesariamente, claro está. Almas superiores se dan en todas partes.

Ahora bien, lo que sí es cierto es que el problema de la exclusión, y el consiguiente resentimiento, no es igual en todos lados. Desde una perspectiva venezolana pre- Chávez las cosas se verán siempre de un modo menos trágico. Con todos los defectos del "puntofijismo" (disculpen la terminología, la uso en aras de la comprensibilidad de mi discurso), Venezuela ha sido, dentro de América Latina, una sociedad no racista y promotora de movilidad social. Países como el Peru son otra cosa muy distinta, compadre, es difícil de explicar como una sociedad mestiza puede hacer de la exclusión y el racismo parte esencial de sus actitudes cotidianas. El resultado tiene que ser desastrozo. Me pregunto cuán viable es la democracia -a la que siempre defenderé- en una situación así.

Claro, uno podría preguntarse ¿por qué surge Chávez en Venezuela? Quizá para algunos sea incómodo recordar que parte significativa de la clase media votó por él, por su asamblea constituyente, por sus sucesivos referenda... El resto tal vez se explique por el realero que le da el petróleo.

Un abrazo y felicitaciones nuevamente por tu inteligente blog.

Juan Carlos Chirinos dijo...

gracias, Octavio.
Las razones de la existencia de alguien como chavez en nuestro país son largas y complejas; pero ninguna justifica -ni siquiera e apoyo multitudinario de 1998- en lo que se ha convertido: la paret oscura de la identidad venezolana...