29 sept. 2006

Rubianes, fuera de Madrid

Finalmente, se estrenó en en el auditorio de Comisones Obreras de Madrid la obra Lorca eran todos (oooootra vez Lorca), del actor y director Pepe Rubianes, obra que iba a ser estrenada en el Teatro Español pero que fue retirada por protestas a causa de las declaraciones del actor sobre España. Literalmente, Rubianes dijo en una entrevista en un canal de Cataluña (me parece que en enero) que "España podía irse a tomar por culo" y lindezas por el estilo. Y como el Teatro Español lo pagan los impuestos de los españoles, a alguien le pareció incongruente que este director representara su asunto lorquiano allí. Así que se armó la de God is Christ y la cosa se zanjó con la mudanza al auditorio de la sindical. A muchos pareció que se trataba (también) de una estrategia publicitaria, aderezada por las ceporrerías de los nacionalistas de turno, ofendidos porque el hombre se metió con España y tal. Ayer, en el estreno, según informa El País, "se concentraron, en las inmediaciones del auditorio, decenas de manifestantes con banderas de España que corearon consignas en contra de Pepe Rubianes y a favor de la unidad nacional, rodeados de un fuerte dispositivo policial".
Este es un problema que va más allá de unas declaraciones groseras y desafortunadas de un actor que, al menos en opinión de Fernando Savater, tampoco es que sea un gran artista ("Puede haber ocasiones en que la calidad de la obra esté por encima del autor, pero no suele ser frecuente. En el caso de que así fuese yo preferiría ver la obra a no verla. Aunque dudo mucho de que sea ésa la situación de Pepe Rubianes. Igual Lorca eran todos es su gran espectáculo, pero lo dudo mucho y ésta sería la primera vez que hiciese algo de calidad". El País, 9 de septiembre de 2006), y va más allá de unos cuantos ociosos y fanáticos que protestan blandiendo banderitas. Esto tiene que ver con la libertad de expresión del artista y sus límites. Igual que en el caso de la representación de la ópera de Mozart, Idomeneo, rè di Creta, en Berlín, causas externas parecen coartar la libertad del creador a la hora de llevar a cabo su obra. Rubianes es censurado no por su obra, sino por sus declaraciones contra la unidad de España (en todo caso, no parece lógico que alguien vaya a tu casa a visitarte y de paso te llame hijo de puta); la obra de Mozart es retirada del cartel porque el director agregó una escena que no está en la ópera: las cabezas de Buda, Mahoma, Jesús y Poseidón ensangrentadas sobre unas sillas. Por más que lo pienso, no veo cómo puede encajar una escena así en la historia de Idomeneo, que cuando regresa de Troya se encuentra que su hijo Idamante se ha enamorado de una troyana para desgracia de Electra. Pero ya se sabe cómo son los altistas de creativos. Las preguntas que escuecen a todo creador es: ¿hasta dónde puedo llevar las alas de mi creatividad? ¿Tengo derecho a que nadie relacione mi creación con mi pensamiento y mis convicciones, conmigo mismo? ¿Me debo a la sociedad en la que soy creador? Preguntas que hay que hacerse una y otra vez, aunque sepamos que la respuesta puede no gustarnos demasiado. El oficio del creador implica ciertas decisiones de las cuales depende el futuro de sus creaciones. Cuando los protectores políticos de Miguel Ángel cayeron en desgracia, su pobre David pagó las consecuencias.
Pero, aparte de todo esto, ¿saben qué es lo que me tiene más flipado? ¡Que Rubianes no fue al estreno de su obra en Madrid! ¿Entonces, Rubianes? ¿Hablas para que no se te pudra la jeta o qué? Dices las vainas, montas el chicken, armas peo y sales pitando. O es que no hay cojones, como dijo aquel.

2 comentarios:

Miguel dijo...

No sabía que la escena había sido agregada. Ya me extrañaba a mí eso de meter a Buda en una historia ambientada en Creta, en fin.

Por cierto, Rubianes, al parecer, llena los teatros, de manera que, posblemente, no necesita subvenciones.

Un saludo.

Juan Carlos Chirinos dijo...

ya le vale a Rubianes llenar los teatros para tanto pollo que monta...
bueno yo no he visto nunca Idomeneo, pero estuve leyendo el libreto y noy aparecen las fulanas cabezas...
un saludo, Miguel.