25 sept. 2006

Misión Ministro

Esta mañana, por imperativos de la salud, tuvimos que ir a urgencias en el hospital público de la Fundación Jiménez Díaz, en Madrid. Cuando caminábamos rumbo a la sala de urgencias ya eran las nueve de la mañana y el hospital estaba lleno de gente. La cartilla de la seguridad social de Fátima indicaba que ese era el centro sanitario público que le corresponde para emergencias así. De repente, nos pasó por un lado, y sonriente, el ministro de Justicia, el canario Juan Fernando López Aguilar, que quizá visitaba a un pariente o él mismo se hacía un chequeo. Para mí fue una visión novedosa, porque vengo de un país donde hasta el más insignificante alcalde del pueblo más chumirrío va escoltado como si se tratara de la mismísima sábana santa, y verlo de cerca se parece más a un milagro que a la casualidad de lo cotidiano. Y si es un ministro, muchísimo menos. Al presidente de Venezuela lo rodean, como todos saben, los esbirros del servicio secreto cubano, para más inri. Aparte de que ni por descuido un político venezolano iría a un centro médico público ni siquiera a sacarse un callo. Los hospitales, en Venezuela, son pa'pobres. Y, como no basta que el hospital sea una pocilga, el gobierno te retrotrae al siglo xix llevándote curanderos hasta la puerta de tu rancho.
Hasta en detalles tan insiginificantes como la vida privada de un político se nota cuál es el nivel en que Venezuela está a la hora de hablar de un país normal. En otro blog leí esta madrugada, pero ya no me acuerdo en cuál, que el que escribía se encontró a la infanta Elena comprando fruta en el supermercado. A ver quién es el suertudo que se encuentra de cerca al infante de la política venezolana, el delfín sin fin, el vicepresidente Rangel, en Quinta Crespo pidiendo un kilo de yuca sin que una marea de guardaespladas le caiga encima por sospechoso. Cuando vi al ministro López Aguilar sentí una alegría por ver cómo este país toma menos en cuenta (o con más naturalidad) a los políticos, y al mismo tiempo una pena se movió en mi corazón pensando en cuántos cubanos de gafas oscuras cuidan la vida de los que (des)gobiernan mi país. Y pudo más la tristeza.

6 comentarios:

ecc dijo...

Lo que dices es más verídico que la existencia de Dios (o del sol).

Y es el asunto de tener poder aquí. Se tiene poder para joder (a los demás); se usa para obtener prebendas personales, para ascender en la escala social (de los ladrones), para salir y no volver -justamente- de esos hospitales y de esos problemas de pobre.

En fin.

Amistoso dijo...

Que de pinga ese país que toma con naturalidad que unos tienen sangre azul y otros no...
que de pinga!!!

De verdad que esperaba un poquito más de argumentos por aquí... pero ya veo que me equivoque.

Espero que ese país te siga enamorando

Saludos

unocontodo dijo...

Eso, aquí en Vzla. es una de las cosas que nos hace subdesarrollados y cuartomundistas...

Aquí, ya la cosa ha cambiado para mal (por supuesto), desde el punto de vista de que si algún funcionario, del nivel que sea, tiene algún "inconveniente" en una Clínica privada, llega el SENIAT o Ministerio Público y busca la menor de las mas ridículas excusas para o multarla o cerrarla.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Te quedas con lo de la sangre azul, amistoso, y sabes muy bien que no es de eso de lo que se habla... se habla de lo que distingue a los políticos y personas influyentes en unio y otro país: el tema de la monarquía da para otro post. Pero en principio te digo que es un tema complejo y que no soy yo el más indicado para hablar a favor o en contra de que exista monarquía en España, porque yo, a diferencia de otros venezolanos más bocones, maleducados y que viajan a Nueva York a regalar nuestros recursos, (y a pesar de que tengo casi diez años viviendo aquí) no me atrevo a criticar la decisión de los españoles de vivir en una monarquía parlamentaria y constitucional. Yo vengo de un país republicano y no logro entender esto del todo, pero no tengo derecho a criticar esto. Pero que la infanta pueda comprar fruta tranquilamente sin que sea un evento especial, ya dice mucho de lo que piensan los españoles de su casa real. Y que conste que este post comenzó con la anécdota del ministro de justicia haciendo uso de su sistema sanitario como cualquier otro ciudadano, porque SABE que su sistema sanitario no lo va a matar.
Como colofón, cuento esto: la otra nohce fui al cine con unos amigos y en la función -no lo supimos sino hasta el final- estaban el Felipe de Borbón y Letizia; cuando salieron al hall, mis amigos -que eran españoles- gritaron, sin pensarlo dos veces: "viva la república" y no vino ningún gorila de la policía secreta a coñacearlos.

Y esa es otra, unocontodo, que los funcionarios se comportan como virreyes y quieren hacer lo que les da la gana.

Pero ya se sabe, hay gente que es incapaz de ver que hay características que hablan de nuestro país más que muchos números económicos. como la homofobia feroz que hay y la condición de virreyes de los funcionarios públicos, esto es, los que ejercen funciones de gobierno.

Anónimo dijo...

Amistoso: no seas resentido. No olvides los abrazotes tan campechanos que el Comandante que guía tu pensamiento le prodiga a los reyes cada vez que los encuentra. Se ve muy monárquico el Caudillo de Venezuela por la Gracia de Dios. Así que ojo con criticar a quien no debes, ya debes enterarte, un abracito a los reyes y otro a ETA...esa es la consigna revolucionaria.
Por cierto, para refrescar la memoria dejo este joya del pensamiento del gran líder en una de sus primeras visitas a España:
"Los españoles y los venezolanos somos hermanos, porque todos somos hijos de Dios".
Maravilloso¡¡¡ Eso sí es brillantez¡¡¡ Ni las monjas de la primera comunión dijeron cosas tan preclaras.

Anónimo dijo...

Lo que pasa es que el Amistoso en realidad es Chavistoso... El resentimiento se le nota a kilómetros...
Imagino que el incidente de "su cancillercito" Maduro, lo debe tener rabioso, lástima que no mandaron al tal "cancillercito" a Guantánamo con sus amados talibanes...