11 sept. 2006

Las familias no tan felices de Fuentes


Este fin de semana me sumergí en el muy publicitado último libro de Carlos Fuentes, a quien no leía desde hacia varios títulos. Conservo el turbador recuerdo de La muerte de Artemio Cruz, y las experiencias iluminadoras de Aura y Terra nostra; y el recuerdo no menos instructivo de los artículos de prensa, aunque no sean pocas las veces en que esté en desacuerdo con la postura que despliega en ellos. Por supuesto, soy un lector magro de este autor, que ha escrito más páginas de las que soy capaz de leer. Por eso, para tratar de subsanar esta pequeña laguna, y porque leí alguna de las entrevistas al autor este fin de semana en los suplementos culturales de Madrid que despertaron mi curiosidad (las declaraciones sobre los sentimientos que guarda hacia sus dos hijos fallecidos son conmovedoras), decidí el sábado ir a la librería y traerme como trofeo Todas las familias felices, editado por Alfaguara, su editorial de costumbre, con el entusiasmo de la novedad entre mis manos.
Pero no me duró mucho el impulso, porque pronto el texto me desanimó. No porque Fuentes no conozca el oficio, de ninguna manera, es un virtuoso, ni mucho menos porque el tema sea de poco interés -la violencia, la corrupción en México-. Son una serie de cuentos cuya conexión formal son unos textos de tendencia poética, a los que El Cultural de El Mundo ha llamado "textos rapeados" y que no parecen tener esa intención. La conexión temática, como ya he dicho, es la violencia, la corrupción, las relaciones familiares y políticas en México. Es un libro muy organizadito, la verdad, escrito con una mano firme y consciente de la finalidad que persigue. Pero me resultó aburrido. Tanto, que dejé el libro por la mitad, desalentado, desolado, sin más lecturas suculentas que hacer. La prosa de Fuentes en este libro padece de un cansino tono didáctico y, para decirlo en una sola frase que me gusta, es un libro escrito con la corbata puesta. Y eso no tiene por qué ser negativo; simplemente a mí ya ese tipo de libros no me dicen nada. Quizá se deba, cavilo un tanto preocupado, que cada vez soy más frívolo y la televisión me está haciendo perder la papilas necesarias para comulgar con este tipo de discurso. Creo, de todas formas, que me gusta muchísimo más el Fuentes que narra la escatológica muerte de Artemio Cruz con todas sus marramucias, y la mágica espiral escrita en segunda persona del futuro de Aura, que aún me deja con la sensación de que la brujería no se ha acabado del todo. De todas maneras, estoy seguro de que este libro va a tener éxito, porque los fans (y los conocedores) de Fuentes sabrán encontrar, mejor que yo, los diamamantes escondidos entre sus palabras. Y los rescatarán para el futuro venidero. Mira tú qué bien.

6 comentarios:

ROBERTO ECHETO dijo...

Juan Carlos, tú eres un lector extraño que lleva la corbata amarrada al cuello, pero por debajo de la camisa.

En otras palabras eres un hippie con American Express, un sátiro que lleva el flux debajo de la batola.

Siga así porque la corbata mata.

Un abrazo.

Juan Carlos Chirinos dijo...

ojalá tuviera un american express...

segundodebut dijo...

Comparto con Echeto lo de la corbata bajo la batola.
De Fuentes solo he leido Zona Sagrada y me gustó porque por ahí me enteré de la existencia de los griegos... mira tu por donde, porque yo soy un poco como tu amiga; esa por la que el siglo de oro no se interesó y que desde entonces ha ido de analfabeta por la vida. Pero de ti, me gusta precisamente ese malabarismo para que me entre la letra facilito y sin ni siquiera usar american express... gratiñán pues.

ROBERTO ECHETO dijo...

OJO: la que mata es la corbata por fuera, como la llevan los cajeros de banco y los oficinistas en general.

Jesús Nieves Montero dijo...

lamento interrumpir la conversa...

sólo para comentar que, a luz de lo tu visión de "todas las familias felices", es cuando más se valora ese gesto profundamente generoso, ético y estético de sábato de no permitirse novelas prescindibles...

salud

j.

Juan Carlos Chirinos dijo...

es difícil para un escrior saber cómo va a ser lña recepción de su obra; te repito, Jesús, fue mi lectura del libro, probablemente haya muchas otras más sensibles al contenido (y el continente) del libro, saludos

Roberto, bien dices

jajaja!! Puroteatro: gracias por eso!