8 ago. 2006

Madrid miope

Es como queda la ciudad cuando uso la cámara de mi teléfono para guardar los rincones y lugares que me atraen y que no suelen llamar la atención. Como si me quitara los lentes para mirar hacia esos lugares, mi cámara enfoca de mala manera una imagen que, en su nitidez, es una belleza. Este ángel verde, por ejemplo, que está en un cuadro de Memling del Museo del Prado: es la primera vez que veo un ángel totalmente de verde, como si de un papageno celestial se tratara: ¿vendrá de este espíritu flamenco la inspiración del cazapájaros mozartiano?

Adora al niño Jesús, desde luego; y es con mucho lo mejor de todo el tríptico donde se halla...
A estos caballos también les pasa miopía. A esa hora que los vi, por allá por los lados de la calle Sevilla, el sol incidía sobre el grupo escultórico de una forma curiosa; el juego de las sombras que siempre seduce me impulsó a sacar mi teléfono y ¡click! dejar plasmada la imagen, pero otra vez la miopía, esta vez en chiquitico...

Finalmente este león de oro; quería escribir una cosa larga y bonita sobre este león y sus hermanos, escondidos aquí en la callé del León (desde luego), pero esta tecnología nueva es miope como mis ojos sin los lentes:

La próxima vez mejor me quedo con las imágenes en la memoria porque, o mi pulso es un desastre (los vicios...), o la punta de la tecnología no es tan afilada como uno cree, más bien roma.
Pues sí.