16 ago. 2006

Los peligrosos rebuznos del Centro Nacional del Libro de Venezuela


Este es un tema que a mí me interesa mucho, porque me atañe, y debería ser tema principal para todos aquellos relacionados con la escritura y el libro. Aún están por verse las consecuencias de la postura de la delegación venezolana en la Feria del Libro de Bolivia (ninguna, cabe esperar); hoy añaden "teoría" haciendo público un comunicado donde aseguran que "Escribir y leer son esencialmente prácticas socialistas", explicando que ambos actos, íntimos e intransferibles, propician "el sentido de asociación con los otros" y son bases para que se "incrementen las probabilidades de satisfacer los requerimientos básicos particulares, familiares y comunitarios", confundiendo, no sé si con malicia o por pura ignorancia e incapacidad para pensar, ser de ideología socialista con ser capaz de socializar y que, según la segunda acepción del DRAE, es algo así como "promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona". Un concepto, como se ve, bastante alejado del socialismo, que tiene en el Estado el origen y su fin, si no me equivoco.
Cuando leo u oigo a un partidario de esta revolución bolivariana defender con uñas y dientes el proyecto de país que se imaginan, creyendo que están dándole a la nación una salida próspera, tiendo a pensar que se trata de una expresión del momento, avalada por el discurso infinito, paranoico y sedante del presidente; pero cuando leo estas "reflexiones" en forma de manifiesto, escritas por personas a las que por simple cortesía se les supone capacidad de raciocinio, y cierto tipo de planificación, no puedo menos que pensar que hay una manifiesta voluntad de mala fe. O es que son tontos.
Mientras ellos desarrollan un discurso contra el mercado y la simple compra-venta, su jefe máximo se expresa todo el tiempo en primera persona del singular de lo que se debe o no vender, comprar o regalar a los demás (países). No importa que el dinero y los bienes de que hablan no les pertenezcan: son de todos, y a todos deberían de traernos prosperidad.
El peligro, y he aquí la causa de mi nota, es que esta pataleta en La Paz no es un arranque malcriado de unos cuantos escritores ávidos de notoriedad y sus representantes sindicales y diplomáticos; no es un simple exabrupto de unos escritores ofendidos por no ser tratados como los virreyes petroleros que se creen ni como los capataces oleaginosos que son, no; este comportamiento forma parte de una manera enloquecida de ver el mundo (a pesar de la cual nunca le hiceron ascos a los viajecitos a Brown University ni a la Feria de Guadalajara en tiempos del CONAC de Abreu), una manera que nos puede (y nos va a) afectar tarde o temprano en forma de ley de derechos del autor y la autora o ley de la cultura. Allí es cuando nos daremos cuenta de que el desaire a la Cámara Boliviana del Libro se puede convertir en una represiva tormenta para nosotros. Por eso levanto la voz de nuevo, como deberían hacerlo todos los interesados. Avisao.

6 comentarios:

Jose Urriola dijo...

Indignado, descorazonado. Si a quienes siempre nos ha dolido este asunto pensábamos que las cosas estaban mal, estamos adentrándonos en un territorio espeso que nos demuestra que siempre se puede estar peor.
El lado imbécil de la fuerza ha robado el protagonismo de la pelicula. No son ni buenos ni malos, son mediocres y resentidos.

Juan Carlos Chirinos dijo...

bien dices, José

Rafael Osío Cabrices dijo...

No es nada descabellada la hipótesis de Juan Claudio Lechín (hijo, por cierto, de la mayor sindicalista de la historia boliviana) de que el chavismo lo que quiere es quebrar a las editoriales bolivianas para meter a las cubanas. ¿No defendió por años la nacionalización del gas, y luego puso a técnicos de PDVSA a ayudar en la redacción del decreto supremo del primero de mayo, para desplazar de ese negocio a Petrobras y Repsol YPF y meter, de inmediato, a PDVSA, con una inversión inicial de 1,8 millardos de dólares?
Nada de lo que el chavismo hace, lo hace gratis. De pendejos no tienen nada, ellos.
(por cierto, tremendo blog, Juan Carlos, qué fajazón)

Juan Carlos Chirinos dijo...

Gracias, Rafael, he ido poniendo cosas poco a poco, y cambiando la plantilla pro pura fiebre. Así es más dinámico. Fajaos los artículos en tu blog...
un saludo

Jorge Gómez Jiménez dijo...

Jotacé, acabo de leer el mentado manifiesto, que tiene visos no surrealistas, sino "subrrealistas", para decirlo en el vocabulario al uso en estos días y por estos lares. Es muy encomiable eso de poner la cultura al alcance de los pueblos, pero esa necesidad no tiene que ver con el socialismo ni con corriente política alguna, sino con el nivel de desarrollo al que todo ser humano tiene derecho a estas alturas del partido.

Habría que preguntarse hasta qué punto hay un nivel de compromiso en quienes suscribieron ese manifiesto. ¿Lo suscribió Mederos? ¿Lo suscribió Luis Britto? ¿Hasta qué punto están dispuestos ellos a comprometerse y expresar ese compromiso en el acto básico de negarse a cobrar por su trabajo?

A medida que pasa el tiempo y estos eventos dejan de ser sorprendentes, uno se da cuenta de que no hay mucho que analizar, mucho con que contestar. Las justificaciones al injustificable desaire en Bolivia no tienen que ver con el escritor verdadero, el que antepone la literatura a cualquier otro interés. Estas elaboraciones, adornadas con expresiones tan retorcidas de la realidad como la que quiere adosar un color político al acto de escribir, están hechas para impresionar a quienes sólo escriben manifiestos de este tipo y listas del mercado, y más directamente están hechas para impresionar a quienes no escriben nada en realidad.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Creo que sí lo suscriben, pues Mecero es el portavoz de la postura, mientras que Britto estaba a su lado en la rueda de prensa en la que rechazaron ser invitados de honor.
Claro que lo hacen para impresionar a lña galería y sin intención de que su obra se vea afectada. recuerda que ya les pagaron 10 millones a cada autor de la biblioteca básoca de Monte Ávila, donde me supongo también está Britto. Un adelanto que a poca gente se le da en Venezuela. Y eso, que a mí me parece justísimo, es lo que critican ellos que no dudan a la hora de poner la mano para recibir el dinero que, vamos a darles el beneficio de la duda, se merecen. Que viva el socialismo y la cultura para todos pero con mis reales no te metas.
Lo que dije y lo repito: gente como Britto y Medero son unos rastacueros, que hasta rima y todo.
Salud.