11 jul. 2006

Zidane, Aragonés y la palabra dada


Zinedine Zidane es expulsado por el cabezazo a Materazzi, con toda razón, aunque no sabemos todavía qué le dijo el jugador italiano para que reaccionara así (unos dicen que "terrorista argelino"; otros, que "su hermana era una puta"). Le dieron, de todas formas, el título de mejor fotbolista del mundial; Luis Aragonés prometió dejar la selección española si no llegaban a semifinales: no llegaron, pero Aragonés no sólo sigue siendo entrenador de la selección, sino que cuando deje de serlo será director deportivo de la federación: un premio por faltar a su palabra.
Zidane pagará para siempre su malcriadez e incontinencia craneal, como se lo merece, aunque le hayan dado el título de mejor jugador; Aragonés y Materazzi sólo se burlaron de las palabras, así que no hay castigo para ellos. Total, para unas frases. Parece que las palabras para estos hombres no valen nada; cuando yo jugaba y mi entrenador era el entrañable Michel Alerte, mundialista haitiano y valerano al mismo tiempo, la palabra era lo que decidía si jugabas o no el domingo.
Porque el fútbol, también, era una manera de educarnos.
Y en este mundo, donde parece que la educación deja de tener valor (algunos la denostan con impunidad y aplausos), la palabra dada vale lo mismo que la mierda de mi gato.
Qué se le va a hacer.