7 jul. 2006

Reacción airada del candidato





Ciudadano
Presidente del Consejo Nacional de Votaciones Democráticas (CNVD)
Su Despacho.-
Estimado ciudadano presidente:

Pasando por encima del entusiasmo y cariño de los millones de ciudadanos que me mostraron su simpatía y, el domingo último, eligieron libremente la democracia votando por mi candidatura, otorgándome la victoria en las pasadas elecciones, como así lo ha hecho público la la Institución que usted con tanta donosura preside, me atrevo respetuosamente a escribirle, ya calmados los ánimos, para poner en sus manos mi siguiente humilde petición:
Como quiera que mi victoria, contundente y feliz, también lo ha sido por un margen mínimo de votos (57 votos por encima de mi competidor más cercano, en un universo de 70 millones, parece poco, pero así habla la democracia), mi agrupación política y yo mismo exigimos del organismo que usted dirige una respuesta transparente a las reclamaciones que ya se oyen: ¿he ganado yo, en realidad, o los enemigos de la legalidad han hecho de las suyas otra vez? ¿No es probable que alguno de los testigos electorales, afectos a mi candidatura, y quizá movidos por el amor a mi persona, hayan caído en la tentación de atribuirme sufragios que en realidad de verdad no pertenecen sino a mi derrotado contrincante? ¿No se conculcan los derechos de los ciudadanos cuando en apenas tres días se cuentan millones de papeletas que en la jornada siguiente desaparecen sin dejar rastro (y algunos argumentan que estos votos ya reposan en el fondo de nuestro patriótico océano, posibilidad que no descarto)?
La democracia y las leyes me impulsan a actuar como actúo; y siguiendo el ejemplo de Sócrates, prefiero tomar cicuta antes que tocar un ápice de poder en detrimento de las leyes, esas hijas de nuestro país tantas veces violadas y cuyas entrañas se ven desgarradas en la presente hora.
Oiga al pueblo, señor presidente, oiga a mis correligionarios, señor dirigente y, finalmente, óigame a mí: recuente los votos; porque, si hasta yo dudo de mi victoria, ¿qué pueden estar pensando en la sede del partido de la ahora oposición? Me niego a pasar por semejante vergüenza. Recuente los votos; se lo ordena el que casi es ya su comandante en jefe.
Esperando la mejor recepción a nuestra humilde petición, y deseando que el Altísimo guíe sus sabios pasos, quedo atento a los acontecimientos.
Cordialmente,

Su Presidente de la República (electo)

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