3 jul. 2006

Inconvenientes


El comandante Siro no dejaba en paz a sus subalternos; un día tras otro les gritaba, los zarandeaba y los trataba sin respeto alguno. Como era el jefe, nadie podía ni se atrevía a decirle nada. Ni siquiera Tomás, el más irritable de los reclutas. Tan delicado era, que cuando dormía nadie en el barracón se atrevía siquiera a levantarse para ir al baño, pues temían despertar al irritable Tomás, que no vacilaba en llevarse por delante a quienquiera que osara perturbar su descanso. Hasta que llegaba el comandante Siro con sus gritos y groserías. Tomás bajaba la cabeza y obedecía humildemente. Nadie entendía cómo podía arrastrarse tanto ante el comandante, cómo lograba controlar el mal carácter. ¿Tantos deseos tenía de ascender?
Hasta que Tomás se dio cuenta de lo que sus compañeros pensaban por la manera como lo miraban.
-Hay que ser piadosos con los inconvenientes del comandante -dijo de pronto una tarde-. Su problema es que le cortaron las bolas cuando estaba chiquito.

3 comentarios:

Fedosy dijo...

si lo compran una moto, de pronto y se tranquiliza. El asunto es tener algo entre las piernas.
Comandantes, comandantes, perros que ladran.

Lo sigo invitando para que colabore con los hermanos chang, mi pana.

Salud.

Juan Carlos Chirinos dijo...

un gran abrazo, Fedosy, gracias por mantener la invitación. En cuanto me despoje de la desdia que me aleja periódicamente de la red, me convierto en un chang.
hard.

Fedosy dijo...

Por cierto, el nuevo negocio de los chang ha abierto sus puertas, bro.

www.hermanoschang.blogspot.com

Saludos y un gran abrazo.