17 jul. 2006

guerra de dogmas


Juan Manuel De Prada, Educación para la esclavitud, en ABC, 17 de julio de 2006.


El problema es que De Prada parte de supuesto de que la moral que los padres quieren, legítimamente, transmitir a sus hijos es única, inamovible y universal. Bajo ese supuesto, la Humanidad no habría avanzado nada, y conquistas como el divorcio, el trabajo de 8 horas y la prohibición de que los niños trabajen (y tantas cosas más) seguirían firmemente exiliadas de nuestras sociedades con el único argumento de que son las legítimas costumbres de mis padres. Esta postura tan reaccionaria parece el reverso antinómico de la moneda revolucionaria que quiere aplicar en su país el Ministro de Educación de Venezuela, Aristóbulo Istúriz, parte de cuyas aterradoras concepciones consigné en un post anterior. Utilizar la educación para cambiar la cabeza de los ciudadanos: ¿no es lo que han hecho los manipuladores de gente toda la vida, los demófagos voraces, de la iglesia católica al soviet supremo, pasando por explosivos extremos como la secta guyanesa de Jim Jones y el fanatismo resentido de Osama ben Laden? ¿Hasta qué punto los ciudadanos no estanos ya programados para educar a nuestros sucesores de acuerdo a parámetros impuestos por otros? ¿Cuántos memes andan por ahí reviviendo en las cabezas contemporáneas? ¿Cómo utilizar la educación en beneficio de todos los que somos y todos los que serán?
Desde luego, no es la postura de De Prada la que más me seduce, sobre todo, porque se parece demasiado a la de la resentida revolución bolivariana; eso sí: con sotana, hostia consagrada, con la parefernalia lujosa y mitológica que sólo dan dos mil años de dictadura.
Pero manipuladora siempre.

8 comentarios:

Larry dijo...

Yo creo que al final la cuestión se reduce a la pregunta: ¿quién tiene el derecho a decidir qué tipo de educación tienen los niños, los padres de estos o el estado?

Juan Carlos Chirinos dijo...

pero el estado quizá esté en la obligación de despojar de sus centros de conocimiento de todo sesgo religioso o ideológico: es decir, los centros educativos deberían de ser lugares donde quepa todo el conocimiento, no como un dogma de fe, sino como una herramienta del pensamiento. Lo que De Prada quiere es que no se enseñen cosas que van contra su religión y contra su concepción de España. Por eso su postura me parece semejante a la del ministro venezolano Istúriz.

galleguita dijo...

Definitivamente Larry, los único con derecho y sobre todo DEBER a decidir la educación de los hijos, son los padres. Si en esto el estado tiene alguna función, desde luego yo, únicamente le voy a consentir que sea a través de los centros educativos,"prolongando o ampliando" por así decirlo la educación de nuestros hijos, eso sí como bien dice Juan Carlos, que sea a través de UN GRAN ABANICO DE POSIBILIDADES, sin imposiciones ni diferencias en cuanto a religiones, postura sexual (tan de moda últimamente que hasta me causa risa), ideas políticas, etc.
Personalmente, creo que De Prada está equivocado, pero como diría el gran Clint Eastwood, las ideas son como el culo, cada uno tiene el suyo.

Juan Carlos Chirinos dijo...

ja, ja, ja, ja!!!

Anónimo dijo...

La imagen que pones de De Prada es de un cuadro que se pintó en el año 99 y ya le quitaban treinta kilos de encima. El de Prada actual es más voluminoso y tan grasoso como sus ideas reaccionarias.
Hace poco propuso el linchamiento verbal y constante del presidente Zapatero. Es un terrorista de la pluma que no acepta resultados electorales excepto cuando lo favorecen...es un chavista cura y con acento castellano. Qué asco.

Mafalda dijo...

Recién estreno tu blog en estos momentos. Me gusta lo que hay en él.
Comparto tu opinión con respecto a las ideas de De Prada y desde luego, los centros educativos deben ser los lugares donde se puedan "ver, debatir y conocer" todas las posibilidades de los modelos distintos que hay en la sociedad y, por lo tanto,en la sociedad.
Me pasaré a menudo por tu blog, si no te importa.Yo acabo de empezar uno, pero soy una novata total en esto.
Chao.

Mafalda dijo...

Perdón, me faltaba añadir: "en la sociedad propia y en la de otros lugares", antes del último punto y aparte. Disculpas de nuevo.

Juan Carlos Chirinos dijo...

chévere, vuelve cuando quieras, gracias por venir