9 may. 2006

Las tumbas


Cuando ya no sirven para nada terminan como en la canción de Maelo (hmmmm, las tumbas son/ crucifixión,/ monotonía, monoronía,/ cruel dolor,/ si sigo aquí,/ enloqueceré...), encerradas tras los barrotes de una cárcel que es más dura que el olvido. Y así se quedan, tiradas en el suelo como las colillas que son. Qué vaina. Hay imágenes que son más didácticas que muchos manuales de moral, ética y buenas costumbres. Ahí queda eso.