17 may. 2006

La noche de los libros


El 20 de abril pasado, Madrid celebró La noche de los libros. A mí, gracias a la intermediación de Doménico Chiappe, me invitaron a leer mis textos y compartir con los lectores en dos librerías, Diógenes, en Alcalá de Henares, y Polifemo, en Madrid. Aparte del beneficio que representa que la gente lea o escuche lo que escribes, tuvo otro aspecto bueno la noche: la relación con el librero, esa persona que se encarga de poner al alcance de todos nosotros esos preciosos y adictivos objetos, los libros. Me tocaron en suerte dos excelentes librerías; incluso en Polifemo pudimos combinar la lectura de uno de mis textos con dos músicos que se lanzaron por el camino hermoso del Barroco y Béla Bartók, nada más y nada menos. Y esta experiencia mía se repitió infinitas veces en otros escritores que estaban haciendo lo mismo que yo en otras tantas librerías. Además se puso en marcha una campaña de book-crossing donde La reina de los cuatro nombres y un montón de libros más fueron lanzados a las manos de cualquiera que quisiera. Suerte para esos ejemplares y que los lea mucha gente y crucen y sean manoseado por todos.
Cuando regresaba para la casa, ya en la noche, y en medio de la fiesta que se montó por todos lados (en la Fnac y la Casa de América hubo sendos rumbones literarios, con gente famosa y todo), me topé con esta parada de autobús en la plaza de Sevilla, donde había una luna enorme que era el cartel del evento y no pude resistir la tentación de sacar mi móvil y tomarle la foto de arriba. Ojalá que el año que viene (y el que viene, y el que viene) se repita esta noche tan bonita, vale.

2 comentarios:

ROBERTO ECHETO dijo...

Maestro, me alegro mucho por ti porque esas vainas hacen que uno, entre otras cosas, sienta en carne propia la alegría de vivir en un lugar civilizado donde hay un espacio potente para lo que uno hace. Aquí, como sabes, toda vaina es un simulacro. Así que a apretar.

Hard.

R.E.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Chamo, pero hay que seguir pa'lante. Por más duro que sea para todos, al final tendrá que haber una salida. Aunque no creas, también aquí hay que apretar muy hard.
abrazo