11 may. 2006

Diferente


El DRAE define el adejtivo como "diverso, distinto". Claras y distintas eran las ideas más apetecibles para Descartes y Spinoza, es decir, prístinas y bien diferenciadas de las demás. El mundo, desde que nacemos, nos ofrece abiertamente infinitas posibilidades de forma y color, de tamaño y de olor, de tacto y volumen, de periodicidad, timbre, regularidad, paso y dinamismo. El mundo no se conforma con la uniformidad ni siquiera en las repeticiones fractales. ¿Por qué, entonces, los seres humanos nos empeñamos en "aislar" la diferencia, en subrayar lo que nos parece distinto a lo "normal"? ¿No es lo "normal" justamente la excepción y la señal inequívoca de que necesitamos tranquilizarnos creyendo que el mundo es uniforme y se repite? Esta necesidad se decanta pronto en palabras conocidas por el daño que han hecho en la Historia de la Humanidad: racismo, discriminación, xenofobia, clasismo, ostracismo. Y se multiplican en chistes, observaciones y creencias que consideramos inofensivos por su inocencia. Si el poeta dijo que la Poesía es la más inocente de las acciones también adivirtió que el Lenguaje es el más peligroso de los bienes. Si nuestras ideas deben ser claras y distintas, ¿cuánto más no lo seremos nosotros, los que las producimos? El planeta está lleno de seres claros y muy, muy distintos. Por eso no entiendo de kukuxklanes ni logias excluyentes, ni de partidos étnicos ni revoluciones nacionales; todos estos movimientos llevan siempre el sello de "fuera lo diferente" y no saben de ideas claras ni de posturas distintas.
Hay que hacerle un poquito más de caso a los sentidos, que son nuestros instrumentos para conocer, que yo la había notado el filósofo de Estagira.

2 comentarios:

Chikita dijo...

Sabrás que, en mi condición inalienable de "diferente", se me antojó muy interesante el escrito este...

He estado reflexionando el por qué nos negamos nuestra propia diversidad y evolución encajonándonos en ideales delirantes como los que mueven revoluciones y, entre más lo pienso, más tiendo a pensar que es cuestión de mantener una especie de comodidad egoísta... Como si para tener la felicidad fuese necesario guardar un poco de inconsciencia, que necesariamente te la quita el contraste de opiniones y el subsecuente descubrimiento de ciertas indeseables verdades, y perseguir constantemente un ideal a lo Maquiavelo, algo a mi parecer muy infantil...

Ahh parece que la vida nuestra se tratase de un constante errar y que, para la expiación de nuestras faltas no supiesemos sino sufrirnos en silencio...

Bueno, digo yo...

Un roce de palmas...

PD: Soy extraña acá, sólo diré para clarear mi identidad que guardo una dedicatoria de parte de unas ovejitas muertas -_-

Juan Carlos Chirinos dijo...

"¡vuelve pronto!", grita Derdriu...