4 ene. 2006

Sobre el atuendo


Odio las corbatas. No sé quién las inventó, pero de seguro no fue alguien que supiera demasiado lo que en verdad significa la palabra comodidad. Odio todo atuendo incómodo, superfluo, que me ahogue. No me gustan.
Sobre esto, Sócrates y Platón dan una lección en otro sentido: en el Banquete, cuando el filósofo es invitado a la casa de Agatón, un hombre famoso por su elegancia, el inventor de la mayéutica se pone sus mejores ropas y asume sus mejores afeites. Y cuando se lo reprochan (no era su costumbre) y le preguntan a dónde se dirige, él responde, con la calma de siempre: "[voy] a la comida en casa de Agatón. Pues ayer logré esquivarlo en la celebración de su victoria, horrorizado por la aglomeración. Pero convine en que hoy haría acto de presencia y ésa es la razón por la que me he arreglado así, para ir elegante junto a un hombre elegante".
He leído otras traducciones en las que se hace decir al filósofo, "hay que ir bello a la casa de los bellos". No conozco el texto en griego, pero esto me basta para meditar acerca de esta escena. ¿Qué está diciendo Platón por boca de Sócrates en este fragmento? Una respuesta puede ser que, como todo en la naturaleza, hay que saber manejar la imagen con prudencia. A veces una corbata atrapa en un estereotipo tanto como un jersey de colores. Tarde o temprano hay que volver a vestir el uniforme de la tribu internacional...