17 dic. 2005

Guaya

El alambre de púas es otra guaya más...

De este vocablo, que según mis informaciones también nos llegó vía campos petroleros, el Diccionario de la Real Academia sólo apunta su origen hispánico, pero los venezolanos sabemos que una guaya es un alambre grueso y resistente, como el que se usa para amarrar los barcos a los muelles. Y es que parece ser que nada como el oído para que una palabra entre a una lengua: los gringos (palabra de la que hablaré pronto) de la Shell o de Texaco decían wire para pedir un alambre o un cable, y los trabajadores venezolanos (mi abuelo era uno de ellos) entenderían que los visitantes del norte necesitaban una guaya para amarrar un bidón de gasoil al camión que sin duda tardaría cuatro horas en llegar a Cabimas, la insólitamente caliente ciudad del lado oriental del lago de Maracaibo. Los malandros de hoy en día conocen como guayas las cadenas gruesas de oro y plata. No confundir con el mecate, palabra que viene del nahua mecatl, y que es una cuerda hecha de cabuya o cocuiza. Así que cuidadín con tu guaya, que la estoy cazando...

4 comentarios:

Elijah dijo...

Hey, y entonces como diran los venezolanos "wireless":
?inaguayado? ?noguaya?
Ej:
Comunicaciones "inaguayadas" jajajaja

ROBERTO ECHETO dijo...

Gran Maestro, qué bueno que estés de vuelta no sólo en Madrid, sino en tu propio blog. Ya era hora de que nos deleitaras con tus reflexiones y tus cuentos poderosos.

Un gran abrazo y créeme que en ningún instante he dudado de que hiciste quedar muy bien a la patria en Viena. Eres el nuevo Rufino White Fombona.

Hard.

R.E.

Anónimo dijo...

Hola, Juan Carlos. Excelente nota sobre la guaya y su origen. Como tú, yo también vengo de esa línea genética del Mene, ya que mi abuelo, en sus días, trabajó en los campos petroleros, pero del Oriente, por Monagas, donde nacieron, en consecuencia, mi mamá y una tía. Tampoco sabía de dónde provenía la palabra mecate. Y mucho menos, debido (esperemos) a mi temprano exilio, conocía que guaya significa, en la lengua del malandro, lo que aquí en Miami se conoce, (cosas de raperos,) como “bling, bling.” Ahora, como consejo, pero también por curiosidad y para completar esta trilogía venzolana de los hilos, te propongo que nos hables un poco del pabilo, que, por cosas de la fonética, siempre he querido emparentar con ese verbo que tanto me repetían las monjas, en esos casos severamente conjugado, cuando prefería mirar el Ávila por la ventana: despabilar.

Saludos,
RobertoS

el hijo de la panadera dijo...

Tambien el alambre que cruzaba los postes del telégrafo. Hay un bario en Caracas que se llama el Güire. Por alli pasaba el wire o la guaya del telégrafo. Un estúpido aun me discute, boina roja calzada hasta las orejas, que el Güire es un nombre de un cacique de la resistencia indígena baruteña.
me voy a comer un cachito.
¿quieres un palmera y una pepsi, pana?