16 dic. 2005

Guachimán

Klimt posando como un guachimán

Regreso de Viena, una hermosa ciudad que no se puede ver; hay que palparla. Ha sido un viaje de lo más abundante, aunque sólo he estado un par de días invitado para hablar sobre literatura, generaciones literarias y geografías literarias; y el tema ha dado mucho de sí. Nuria Amat, Pedro Sorela y Espido Freire, a quienes tuve el gusto de conocer allá, tenían muchas cosas que decir, y las dijeron. Como siempre, prometo más posts sobre este tema, porque en realidad la visita ha sobrepasado una simple mesa redonda sobre literatura: incluso me ha permitido crear esta nueva sección. Pero todo sea dicho: fue idea de Pilar Cabañas, del Instituto Cervantes de Viena, que no cesaba de maravillarse con los venezolanismos que usamos sin darnos cuenta. Así que a partir de éste empezarán a aparecer entradas del (Pilar lo ha llamado así) Consultorio Lingüístico Venezolano, que no será más que un saqueo vil del Diccionario del habla actual de Venezuela (Caracas, UCAB, 1994), de mis antiguos profesores Rocío Núñez y Francisco Javier Pérez.
Guachimán fue la palabra primera que levantó la asombrada -y entrañable- risa de nuestra anfitriona vienesa (ella y Carlos Ortega, director del Cervantes allí, nos obsequiaron con un exquisito trato, propio por demás de la ciudad de Klimt) ; y mayor fue su sorpresa cuando le expliqué el origen de la misma. Según mis informaciones, entró al español de Venezuela vía campos petroleros, cuando las empresas estadounidenses disfrutaban de las generosas concesiones que el dictador Juan Vicente Gómez les "regaló". Guachimán les sonó a los obreros venezolanos la palabra que usaban para referirse a vigilante: watchman; y guachimán se quedaron todos los que por la noche tienen que cuidar los lugares de los amigos de lo ajeno. Dicen Núñez y Pérez del vocablo:

Hombre que hace la vigilancia de un lugar, como por ej. una casa en construcción, una finca o una fábrica, generalmente por las noches o cuando está deshabitado o solitario.

Guachimanes son, también, las figuras que presiden el actual edificio de la Biblioteca Nacional en Viena, y el águila dorada que nos indicó que empezaba a caer una incipiente nieve y debíamos regresar al hotel. Hacia donde nos fuimos, rodeados de ángeles, que es costumbre vienesa llenar de alas todos los rincones por estas fechas.
Y así vendrán más venezolanismos pronunciados en Viena (o no), y más recuerdos de un delicioso viaje. ta logo.
adenda: ¡Esto es el colmo! El diccionario de la real Academia no incluye la palabra como un venezolanismo. Si es que todavía me pregunto cuáles son los criterios de los que hacen ese diccionario para organizar los vocablos de nuestra lengua. Lexicógrafos del mundo, ¡únanse contra las Academias! Recuerden las Letanías a nuestro señor Don Quijote, de Rubén Darío...

De tantas tristezas, de dolores tantos,
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
áfonos, recetas que firma un doctor;
de las epidemias, de horribles blasfemias,
de las Academias, líbranos, Señor.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Mil gracias por los elogios y por la casi instantánea inclusión en el blog del nuevo Consultorio Lingüístico, del que durante una cena vienesa me convertí en socia cofundadora por obra y gracia de tu cordialidad y tu malabarismo verbal, querido Juan Carlos.
Fantástica la foto de Klimt como guachimán.
Un placer haberte conocido.
Pilar Cabañas - Viena

Tesne dijo...

estaré pendiente de los que vengan, por el momento recuerdo: corotos, macundales y sampablera.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Gracias, Pilar, por pasar por el blog; y gracias por los dos días en Viena: ¡volveremos!
Tesne, gracias por darme esas pistas, los iré poniendo...

Anónimo dijo...

Guachimán tiene otra acepción, supongo que mucho más moderna. Se le llama guachimán al hombre que es amante de una mujer casada. Creo recordar que se empleaba en esos casos en los que el marido trabajaba lejos de casa o trabajaba de noche.
En ese caso podías escuchar: "Ese es el guaichimán de fulano".

hijo del panadero dijo...

Recuerdo, uno comete mucho pecado de ingenuidad en la via, estaba en un país de habla inglesa y yo iba o venía cabalgando una tradición malandra, usaba el argot, y me extralimitaba para que no quedase duda de mis orígenes, uno se sentía de ser pobre y malandrín; entonces, aún siento el orgullo pero con madurez, en una oportunidad le contaba a un pana que ya tenía rato en aquellos lugares algunas proezas borde, y le decía que cantaba la zona y fichaba a un gachiman, para que no habuera güey. Me la estaba comiendo, luego encontre que los términos eran ingleses: No way, Carlitos way, the watchman is under control. Burda de fine (fino) ¿no?
Saludos desde la panadería.

Anónimo dijo...

Es cierto lo de ese otro uso de la palabra.
Yo recuerdo que en el pueblo decían: a Zutano lo están guachimaneando.
Eso era un modo decir que le estaban poniendo cachos.
Dios nos libre de que esa palabra se aproxime a nuestras vidas.
Zape gato¡¡¡
Ahí tienes otra vainita, Juan.