20 de dic. de 2005

Coroto


¿Vienen los "corotos" de Corot? Aquí, el presunto héroe epónimo retratado por Félix Bracquemond en 1861.

A petición de Bolboreta, hoy se presenta la palabra coroto. Su historia es tan hermosa como su significado. Aunque al final pondré la definición de mi botín principal, el Diccionario del habla actual de Venezuela, quiero colocar aquí la explicación que hace Ángel Ronsenblat, tanto por la importancia del personaje como por lo sabroso de la historia. Yo la he tomado de Universalia en línea, que es la revista del Decanato de los estudios generales de la Universidad Simón Bolívar, pero este texto pertenece a Estudios sobre el habla de Venezuela. Buenas y malas palabras, Caracas, Monte Ávila Editores, 1984:

¡Adiós, coroto!

En la palabra coroto cabe el universo entero. Aunque se le conoce también en el Ecuador, Colombia, Panamá, Santo Domingo y Puerto Rico (con el valor de trastos, trebejos, bártulos, baratijas), en todas esas regiones su uso es limitado, y se debe sin duda a expansión venezolana.
Sobre el origen de coroto hay una hermosa anécdota. Se dice que Guzmán Blanco trajo de París un lienzo de Corot, el famoso paisajista. El general solía recomendar machaconamente al servicio: ¡Cuidado con el Corot!. Las criadas empezaron a burlarse del coroto del general, y la expresión se extendió a objetos más diversos.
Una variante de la anécdota atribuye dos cuadros de Corot al general José Tadeo Monagas. Al desplomarse la dictadura monaguista el pueblo saqueó la residencia presidencia y arrastró por las calles los dos Corot, particularmente apreciados por el presidente. Uno de los excontertulios, al ver la suerte infortunada de los cuadros exclamó: ¡Adiós corotos!.
La explicación es demasiado bonita para ser verdadera. Además, la palabra coroto era general ya antes de la época de Guzmán Blanco, antes de la caída de los Monagas, que fue en marzo de 1858, y seguramente antes de la existencia misma de Corot.
El testimonio más antiguo que tenemos hasta ahora es de Núñez de Cáceres, en su Memoria sobre Venezuela y Caracas, probablemente de 1851 ó 1852. Coroto era la cosa inútil, el cacharro roto. En toda la literatura venezolana son infinitos, y las acepciones, diversas. Puede designar un objeto de nombre desconocido o que no se quiere nombrar: ¡Alcánceme ese coroto!, ¿Qué coroto es ése? O un objeto despreciable: ¡Tire ese coroto! Pero puede abarcar todos los objetos de una casa, incluyendo los muebles, o todas las mercancías de un establecimiento, con la estantería: ¿Fulano se marchó con todos los corotos!, ¡Estoy mudando los corotos! ¡Fulano con sus corotos!, se oye alborozadamente en las prisiones, porque es anuncio de libertad. Coroto puede ser también asunto, negocio. Es decir, que absorbe todos los usos de la palabra cosa: ¡Tengo hablarte de un coroto!, ¡Tengo que hacer un coroto!
Estar metido entre los corotos es estar de punta en blanco, luciendo las mejores prendas. ¡Adiós, coroto!, es expresiva exclamación de asombro. Y entregar los corotos (como entregar los papeles) es morirse: ¡Qué vida! ¡El día menos pensado uno entrega los corotos!
¿Y de dónde viene una palabra tan afortunada si nada tiene que ver con Corot? Su origen es realmente humilde. Como el de casi todas las cosas grandes. Es sin duda una voz indígena.


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Núñez y Pérez son menos literarios, pero más precisos en su segunda acepción:
Coroto. m. /2 coloq Cualquier objeto cuyo nombre se ignora, no se recuerda o no se quiere mencionar. Obs: Se usa como término genérico.

8 comentarios:

Tesne dijo...

ya casi no se escucha esa palabra, a las últimas personas que se las oí eran personas viejas, pero supongo que eso es parte de la vida de todo idioma.

repito, están bueno estos post.


saludos.

Anónimo dijo...

Casi todas esas acepciones las asume una palabra de fonética diversa -pero igualmente evocadora- muy del gusto de mis ancestros zamoranos, que la usaban cual comodín en una partida de póquer. Chisme, decían.
Un saludo desde Viena.
Delia D.

Juan Carlos Chirinos dijo...

Creo que a este tipo de palabras las llaman los estudiosos "shifters"...

unocontodo dijo...

Este post hizo que casi escuchara a mi abuelita...
Ella decía Adiós, corto!, por lo menos dos veces al día..

Bien interesantes estos posts y este sobre todo...
Saludos.

Fedosy dijo...

Por cierto, ya vio mi inventario de corotos? Muy buena su onda linguística de estos días gran JC.

Gloria al Padre Olza!

Kira dijo...

Yo vivo diciendo coroto desde que ando de gitana, porque vivo recogiendo, comprando, botando, vendiendo y mudando corotos... pero también digo peroles... y de esta última palabra ni idea del origen. El cuento de los Corot lo conocía y me parecía bello pero que sea una voz indígena me parece sumamente interesante. Ojalá supiéramos de cuál proviene.

Juan Carlos Chirinos dijo...

jajaj Gloria a Olza, Fedosy!
Kira, me encanta que desparrames la palabra coroto por alá tan lejos,
un besote!

Fernando Paris dijo...

Excelente la crónica. Yo conocia la de Monagas pero con una variante.
En la Huida, Monagas se da cuenta de que se le quedaron los Corot en la residencia oficial, y manda un edecán a buscarlos sin demora.
Cuando los de la retaguardia le gritan que para donde va, que si estaba loco para devolverse, este les responde a la carrera: "voy a buscar los corotos de mi general..."

un saludo cordial:

Fernando París