3 oct. 2005

América es una palabra que viene del futuro

Alfredo Jaar, A logo for America, 1987.

En 1987, el chileno Alfredo Jaar montó A logo for America, una significativa instalación en Times Square, el corazón de Nueva York. Era una valla electrónica que ofrecía tres imágenes: un mapa de los Estados Unidos sobre el cual se leía "This is not America"; la bandera estadounidense sobre la que se advertía "This is not America's flag"; y, finalmente, un mapa de todo el continente americano sirviendo de "R" de la palabra AMÉRICA. De alguna manera esta instalación quiso recordar a los estadounidenses que el adjetivo con que se han dado a conocer en el mundo no les pertenece sólo a ellos. De hecho hay varias decenas de países, de Groenlandia a las siempre argentinas Malvinas, de Alaska a la isla de Margarita, que pueden adjudicarse el apelativo de "americanos". El continente debió llamarse Colombia, pero la Historia permitió que fuera Americo Vespucci el padrino del nuevo mundo descubierto por el Almirante. Vespucci, quien —por cierto— también dio nombre al país que le recordó Venecia por las casas indígenas construidas sobre el agua: la pequeña Venecia, Venezuela. La reflexión nominal que abre esta nota se entiende porque cuanto pensemos sobre el futuro (el mío, el de ambos, el imperfecto, el final) vendrá determinado por el diseño que nuestras palabras preparen para ese futuro. No hay acto por venir sin gesto (o palabra) del presente, sin huella del pasado. Así lo entendió Spengler en su Decadencia de occidente cuando advierte que su libro "acomete, por vez primera, la tarea de predecir la historia". Brujo o futurólogo, el historiógrafo germano sabía que basta un cambio de perspectiva en el estudio del pasado para percibir con más veracidad el próximo acontecer, que la historia es un ser vivo y que los procesos se repiten indefinidamente; que el hombre camina como un topo ciego por el borde del anillo de Moebius, y que tiene sentido decir "camino hacia arriba, camino hacia abajo: uno y el mismo son".
Pensar en Latinoamérica sin involucrar a los Estados Unidos, Canadá y el Caribe franco—anglófono es una seria impertinencia. También sin tomar en cuenta que Latinoamérica es el producto sincrético de tres culturas cuyos colores son el blanco europeo, el negro africano y el bronce infinito del indígena. La pregunta "¿qué será de la América Latina en el próximo milenio?" tiene mil (o infinitas) respuestas pero, al menos, dos muy probables. La primera va siendo realidad cada vez con más evidencia: la mezcla cultural, política, social y lingüística de los países latinos con EE.UU. Es moneda corriente el desplazamiento de la cultura del "fast-food", los "blue jeans" y los anglicismos hacia Venezuela, Argentina o México; pero también es cierta la "latinoamericanización" de Miami, Nueva York, Los Ángeles o San Francisco. Con un poco de suerte, el Castellano sobrevivirá dentro de 200 ó 300 años conviviendo con sus lenguas hijas, los futuros Spanglish de la costa atlántica y el Chicano de la costa del pacífico. Y más allá de eso, hace tiempo que artistas, científicos y pensadores como el canadiense Northrop Frye, el uruguayo Ángel Rama, el argentino J. L. Borges, los estadounidenses Carl Sagan, Noam Chomsky y Alan Sokal, los mexicanos Octavio Paz y Carlos Fuentes, el brasileño Darci Ribeiro, el caribeño Derek Walcott, o los venezolanos Ernesto Mayz Vallenilla, Jacinto Convit y Luis Alberto Machado, han paseado sus ideas a través del continente, confrontándolas, desarrollándolas y discutiéndolas para crear —cada uno a su manera— hilos invisibles en el discurso del futuro. La segunda respuesta sobre el porvenir en Latinoamérica ya fue ensayada: se llamó la Gran Colombia, el frustrado proyecto político, soñado por Bolívar, de erigir en un solo país la América española. Mezquindades, egoísmos y torpezas impidieron la evolución de una comunidad parecida a la Unión Europea de nuestros días. Tal vez —en estos tiempos globalizados— empecemos a estar maduros para volver a ensayar la vida como un solo pueblo, más allá de mercosures, pactos andinos o grupos de tres; a pesar de los gobernantes folklóricos y simplemente torpes que tenemos que sufrir. Vale la pena recordar que Miami, casi capital latina, hoy es el lugar de encuentro de los "mass media" latinoamericanos, que no es poco decir. Quiero insistir en esta idea: podría no ser extraña la conversión del imperio estadounidense en un imperio de lenguas y culturas latinas, tal como ocurrió con Roma, Alejandría y Bizancio, que de romanos politeístas pasaron a cristianos casi sin solución de continuidad.
Pero aún hay una tercera opción, más extraña e íntima, más antigua. Debajo de todo el continente se siente la huella de los habitantes originarios; mayas, incas, aztecas, chibchas, waraos, yanomamis, caribes, sioux, timoto-cuicas... cientos de culturas cuya idiosincrasia aún actúa sobre los habitantes, y que se nota en detalles inesperados, cuando toman un vaso de agua, cuando miran al cielo, cuando hacen el amor o piden un poco de café. En esta opción el futuro está fuertemente asido al mundo indígena que, en definitiva, conforma en cada americano el "tiempo mágico" (como lo llamó Spengler y lo inventaron Carpentier, Ambrose Bierce y García Márquez) y que probablemente lo lance a un mañana circular, expansivo y fractal, en el que el juego norte/sur hará que siga siendo la frontera de occidente, el límite donde una vez Europa se miró a sí misma —y sintió horror. El futuro de Latinoamérica es impredecible no por oscuro, sino por infinito. Cabe aun la pregunta final: ¿Qué quiere hacer el viejo mundo antes este cambio continuo? ¿Cómo se piensa dentro de él? ¿Qué quiere hacer en el juego que él mismo creó? ¿Quiere dar la espalda o quiere venir a jugar?

5 comentarios:

Elijah dijo...

En primer lugar, revisate bien la historia del vocablo :latinoamerica."
Ese inventado por el poeta mexicano que no queria identificarse con su pasado hispano (por lo de la guerra) y se "invento" que eramos "latinos." Que de hecho lo somos, no cabe duda. Pero tambien lo son los anglosajones mas anglosajones en los Estados Unidos de America.Recordar que Britania fue invadida y conquistada por Cesar, con la estrategia de casar generales romanos con las princesas indigenas de las islas, asi como lo fue toda la Galia (o Gaul.) Es decir, que todo britanico decente, lleva tanta sangre "latina" en sus venas como el mas charro de los mexicanos. Y parece que ellos asi lo reconocen y entienden, sino me crees visita Londres y veras. Fuera de contexto de paso, los franceses son tan mierda "at their core" que nisiquiera mezclandose con los romanos, quienes eran y son los unicos y verdaderos "latinos," se les pudo extinguir el gen del cdm frances.
Volviendo al tema, hablar de Latinoamerica es por decir lo menos incompleto, pues en este caso yo inventaria un logo en que presentaria a un mexicano y diria este no es latinoamericano,la bandera de mexico diciendo: esta no es la bandera de latinoamerica, y un mapa de America con la palabra latinoamerica en donde va la R. En otras palabras, usar el termino latinoamerica, o latinoamericano para refererirse "solamente" a los descendientes de las colonias espan~olas en America, esta profundamente errado y es incompleto de por si. De hecho en E.E.U.U. existe una organizacion que esta combatiendo esa nocion herrada y promulga activamente el uso de Hispano o Hispanic como "la" denominacion oficial para nosotros los hispanos. Yo humildemente y cuando puedo uso HispAmerica cuando me refiero a Hispano America o America Hispana en ingles, tal y como siento que deberia ser. En conclusion, gustele a quien le guste, los anglosajones, los hispanoamericanos, los italianos y franceses tenemos todos una raiz, ademas de cultural, genetica identica. Somos si se quiere "primos." Para mi esta nocion podria ser definitiva para unir a America toda en ese crisol que los descubridores creyeron es su momento descubrir.

Elijah dijo...

fe de erratas:
donde dice herrada debe decir errada
Sorry, a veces hay feedback de las neuronas que manejan el ingles en mi cerebro, que digo! esa burrada no tiene nombre
:)

Elijah dijo...

Fe de Erratas 2:
Dios Mio, dejame ir a tomar cafe, disculpas por la barbara redundancia del final
donde dice descubrir, debe decir: encontrar, dilucidar, develar hastar tropezar cabe alli.
Bueno, a las 12:00 M PST me voy a la sinagoga a ponerme a tono y a prepararme para el An~o Nuevo
CCH-G

Elijah dijo...

Se me olvido incluir a los Rumanos, quienes son otros primos latinos con los que contamos. !Ave Roma!

Kira dijo...

La verdad es que creo que a lo que se refería Juan Carlos es a la manía de los "gringos" o "usenses" como dicen otros de autodenominarse americanos excluyéndonos a los demás del continente. Pregúntale a cualquier estadounidense cuantos continentes tiene el mundo y te dirán siete donde hay 3 américas y de allí el cuño de la expresión "the Americas" para referirse a ellos y el resto. A nosotros nos enseñan que hay cinco donde América es una sola. Y tan ews así la penetración de su manera de clasificar el mundo que si le dices a un africano que eres de América pensaran en que eres de USA en vez del continente y así no podemos decir como los europeos, asiáticos u africanos que somos americanos sino latinomericanos de esa amalgama que excluye a Canadá, Estados Unidos pero que incluye a Brasil y demás islas del Caribe hispanoparlantes y francófonas.

Americanos somos todos los que vivimos en el continente. Particularmente me desagrada lo de hispanics porque excluye a Brasil y porque tiene connotaciones raciales más acusadas que el término latino donde caben hasta los rumanos, e incluso los franceses por ser su lengua de raíz latina así como por su sensualidad y hedonismo hacia el amor y la cocina... aunque sean antipáticos...

Sin embargo el término es confuso de todas formas... como anécdota... estando en malasia me preguntaron si yo hablaba latín porque la lengua que hablaba se parecía mucho, y le contesté que no que hablaba español porque mi país fue colonia, pero que sí que la lengua tenía raíz latina... Luego al preguntarme por el significado de varios nombres de telenovela caí en cuenta de la confusión que cargaba el hombre por ese gentilicio impuesto por defecto. De las telenovelas latinoamericanas deducía que hablabamos latín... Y eso sería un punto a favor de lo de hispanics pero que excluye a los de origen latinoamericano que no hablan español por ser segundas generaciones en un país como Estados Unidos o a los brasileños, etc.